Actualidad Editorial de la revista Cáñamo de junio #222

Sociedad 30-05-2016

UNGASS 2016 - El editorial de la revista Cañamo de Junio

Por Cáñamo

Revista Cañamo

UNGASS 2016 (Editorial del número #222 Junio2016)

Como “una oportunidad perdida” definió un portavoz de la Comisión Global sobre Drogas el desarrollo de la Asamblea General de Naciones Unidas (UNGASS 2016), celebrada el pasado abril en Nueva York. Ciertamente, quienes esperaban transformaciones profundas en política de drogas tienen razones para el desencanto.

La Asamblea tuvo mucho de formalidad, en la medida en que las negociaciones sobre la resolución final se desarrollaron previamente en Viena entre un grupo reducido de países, y el documento que las recoge llegó ya redactado y fue aprobado durante el primer día de “debates”, poniendo de manifiesto la escasa importancia concedida a los mismos –algo muy propio del modus operandi de Naciones Unidas–. El proceso de elaboración del citado documento fue tildado de “oscuro” y criticado por la fuerte influencia que ejercieron en su elaboración países que defienden enfoques muy represivos, como China y Rusia, por citar algunos de ellos.

Las conclusiones sostienen que las convenciones internacionales que propugnan el prohibicionismo deben seguir enmarcando los debates sobre el denominado “problema de las drogas”, sin tomar en consideración que son dichas convenciones las auténticas causantes del problema al haber generado un rentabilísimo mercado negro, al tiempo que ciminalizaban a usuarios, cultivadores, pequeños traficantes y, en general, a quienes forman parte de los eslabones más débiles de la cadena.

Pese a las protestas de algunos países, la resolución no cuestiona la aplicación de la pena de muerte que practican algunos estados para castigar delitos relacionados con el tráfico de reducidas cantidades de estupefacientes, algo contradictorio en el marco de unos acuerdos que señalan que las políticas de drogas deben respetar los derechos humanos, evitar los excesos punitivos y fomentar la proporcionalidad de las penas, en especial en lo que se refiere a los casos más sangrantes, como los que afectan a cultivadores y mulas. En el caso de estas últimas, como aspecto que hay que valorar positivamente, se ha promovido el desarrollo de medidas alternativas al encarcelamiento para embarazadas y mujeres responsables de familias o del cuidado de niños y discapacitados.

También merece una evaluación positiva el hecho de que, por primera vez, en el marco de Naciones Unidas, países como Bolivia, Canadá, Colombia, Guatemala, Jamaica, Noruega, Portugal y República Checa se manifestaran a favor de la adopción de nuevos enfoques, al tiempo que Estados Unidos mostraba mayor flexibilidad en sus posiciones.

Puede decirse que UNGASS 2016 quedó por detrás de las realidades que se viven en diferentes países o regiones en las que se están poniendo en práctica nuevos enfoques basados en los derechos humanos, la exploración de vías regulatorias y la priorización de prevención y salud.

Tal vez sea prematuro realizar un balance definitivo sobre lo que ha supuesto UNGASS 2016, ya que, pese a las frustraciones, la fuerza de las críticas y de las movilizaciones, unidas a la determinación en la exploración de vías alternativas, pueden determinar que ese evento se constituya en un paso importante hacia el fin de la prohibición.


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