Actualidad El curandero extravagante

Opinión 06-09-2016

Josep Pámies, el activista cannabico y curandero, imputado por delito contra la salud pública

Por Cáñamo

Redacción


En Cáñamo solemos publicar noticias relacionadas con la investigación medicinal de la marihuana, cáñamo, cannabinoides, THC, CBD y demás. Lo hacemos desde un punto de vista entre el deseo de que alguna de las sustancias de la planta curen y una realidad en la que aún no está demostrado ninguno de los supuestos beneficios extraordinarios que se le atribuyen más allá de paliar el dolor, pese a que haya que subrayar que existen algunos casos bastante prometedores que apuntan al uso del CBD en algunas circunstancias poco esperadas. Por ejemplo, es bastante probable que el autismo refractario se pueda beneficiar de la planta o el Estrés Post-traumático (aunque en este último caso parece que el MDMA está dando mejor resultado).

Pues bien, Josep Pámies, el curandero catalán, ha sido imputado (ahora “investigado” desde el cambio de la ley penal) por un delito de salud pública. Pamiés mantenía una plantación de 700 plantas de marihuana.

Que Pámies defienda el uso de la marihuana medicinal no tiene nada de extraño, de hecho no está solo en esto. Cosa bien diferente es que aplique su supuesto conocimiento como curandero mediante un aceite de CBD que él mismo prepara. Esto resulta mucho más polémico, por no decir peligroso. 

Todo en Pamiés es polémico. Su propuesta de vida es muy parecida a la de los curanderos de mi pueblo que trataban todo con plantas, incluso cosas en las que sabemos (como una cuestión de hecho) que tal o cual planta sin tratar no cura absolutamente nada. “La marihuana no es mala porque, que yo sepa, no ha matado a nadie” no es en sí un argumento válido si se aplica a la farmacopea. Es como decir que el agua no es mala porque no mata a nadie y cura la sed. Analizar por qué esto es así nos llevaría muy lejos, pero se le suele llamar falacias a este tipo de enunciados. Pámies lo tiene todo (malo) en ese sentido. 

Entre sus ocurrencias más destacadas: la OMS (Organización Mundial de la Salud) es como poco un títere que conspira para inventarse enfermedades que no existen para el control poblacional. Para novela de ciencia ficción o para thriller conspiranoico de tarde de siesta da, pero no para confrontarlo con la realidad. Si bien puede ser del todo correcto que la OMS tenga unos intereses particulares muy concretos que a veces puede que no tengan que ver con el bien común, desde luego Pámies no es quién para cuestionar su labor. El pasado enero se informó de su viaje a Granada donde concedió una charla como invitado en el teatro José Tamayo. Pámies es una persona que, vaya causalidad, piensa que la OMS es una sacacuartos mientras él vende en su web sus propias medicinas. Un consejo: si quieres credibilidad y piensas que la OMS son unos mafiosos, regala tu conocimiento al mundo. No cobres tus productos, dáselos a la gente. 

Si les parece poco convincente, agárrense que vienen curvas: El SIDA y la hepatitis C no existen, el cáncer se cura con infusiones, y el ébola con un producto que el fabrica mediante dióxido de cloro. Sí, es lo que se le echa a las piscinas para desinfectarlas. Su idea es que como somos el 80% agua pues, la lógica está clara: tomarse dióxido de cloro debe ser lo mejor del mundo. No solo demuestra un profundo desconocimiento (dañino) sobre la realidad, sino que además está mintiendo y produciendo más dolor a las personas que ya sufren. Los enfermos de hepatitis C no les debe hacer mucha gracia que les digan que su enfermedad es un invento, o que se les consuelen con propuestas pseudocientíficas. Le escriió una carta a la OMS, algunos medios se hicieron eco, la OMS no le hizo caso (como es su deber) y ahí acabó la cosa. 

El dióxido de cloro es venenoso. Si usted lo toma por desconocimiento deje de hacerlo; si lo hace por gusto, hágaselo mirar. Pámies asegura que las farmacéuticas, en su intento de control mundial ocultan que esto cura. “Las monjitas de Montserrat se lo dan a los niños moribundos en Kenia y ellos se curan de la malaria en horas” y no aporta prueba alguna al respecto. ¿Y que sucede con la asociaciones como Médicos sin Fronteras, también están comprados por las farmacéuticas? No, pero saben que perderían las subvenciones, por eso no dicen nada. Que alguien sea capaz de declarar algo así produce vergüenza ajena. También es antitrasgénicos, porque eso es lo peor del mundo. Si usted es diabético que sepa que la insulina es un producto transgénico. Confundir las prácticas empresariales, como las de Monsanto, con que la investigación con productos transgénicos sea malo por si misma, es otra falacia de campeonato. 

Más que nos pese, los marihuaneros debemos preocuparnos de lo que realmente importa ahora, como las detenciones ilegales, las raids a los centros sociales, la criminalización de la toma, etc. como bien señaló Alejo Alberdi hace tiempo. Autojustificar tu consumo porque supuestamente se trata de una planta milagrosa es innecesario y desvía la atención. Dejen que los investigadores investiguen, usted puede seguir tomando la planta incluso aunque no le cure ni un resfriado. Si, como parece ser, es buen mitigante del dolor, pues todos estamos de enhorabuena, porque reducirá el consumo de analgésicos, que sí que producen una gran adicción y más de una muerte. Si se demuestra su eficacia contra ciertos tipos de epilepsia, como la refractaria, o que ayuda con el Síndrome de Estrés Post Traumático, mejor, por supuesto. Pero que la marihuana pueda hacer eso no significa que el aceite de Pámies lo haga.

“Es urgente la desmedicalización del cannabis y la reivindicación de su uso lúdico y hedonista, sin recetas ni venta en farmacias y sin otro límite que la minoría de edad y el daño a terceros, porque la risa, el placer, la relajación o el sexo bajo los efectos son razones suficientes para exigir nuestro derecho a usarlo, y los únicos enfermos (de intolerancia, de fanatismo y de estupidez) son aquellos que se empeñan en negárnoslo”. Decía Alejo, y yo suscribo. El hedonismo no tiene nada de malo. Si además cura, pues genial, pero para eso hay que financiar las investigaciones y dejar que los demás hagan su trabajo. Pámies, desde luego, son de ese tipo de figuras que no suelen hacer bien a una causa. Ni siquiera a la tuya.


Contenidos relacionados

Accede o regístrate para comentar.

0 comentarios