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Medicina-Ciencia 21-10-2016

Científicos representan en una imagen 3D cómo opera la marihuana en el cerebro

Por Cáñamo

Redacción


El subidón del cannabis se produce (sobre todo) por el THC (Tetrahidrocannabinol) que se encuentra en la planta cuando se acopla con los neuroreceptores de nuestro cerebro que se conocen con el nombre de cannainoide 1 (CB1). Pero el CB1 no solo consigue que nos coloquemos, otros efectos relacionados con el consumo de marihuana como la excitación, la pereza, el hambre, la falta de apetito, etc. tiene que ver con cómo opera este neuroreceptor. Hoy estamos un paso más cerca de saber la relación entre causas y efectos. 

La revista Cell publica un artículo en el que cuentan cómo han logrado ralentizar el proceso de recepción del CB1 lo suficiente como para poder “mapearlo”. Por el momento aún desconocemos la relación exacta pero sí cómo se establece esa red de “cables” entre THC, receptores, y respuestas biológicas. Lo que muestran las imágenes es un mapa mucho más intrincado de relaciones de las que se esperaba.

“Es un avance muy importante que la comunidad científica estaba esperando”, celebra en unas declaraciones para La Vanguardia Rafael Maldonado, catedrático de Farmacología de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona (UPF). “Este receptor, por su gran abundancia en el cerebro, tiene un papel fundamental en el control de funciones como la memoria, la ingesta alimentaria, la coordinación motora o las emociones, y conocerlo más a fondo nos permitirá responder a muchos interrogantes”. Sin embargo, Maldonado considera como correctos los efectos negativos que se le atribuyen a la marihuana, “sabemos que el consumo recreativo de la planta puede tener como consecuencia problemas mayores como alteraciones de la memoria y la función cognitiva, problemas de desinhibición y para la conducción de vehículos, o incremento de la incidencia de psicosis”. También sabemos, con datos suficientes, lo justo contrario. Así que uno de los dos bandos se equivoca, parece ser. El ejemplo que utiliza es bastante pueril: sabemos que el veneno de serpiente produce alteraciones de la percepción y efectos psicoactivos, pero no compramos veneno de serpiente porque es dañino. Bien, los efectos que atribuye a la marihuana son exactamente los mismos que produce el alcohol y lo sabemos de sobra: y eso sí vamos a comprarlo a las tiendas. El sesgo del profesor Maldonado es bastante evidente.

Un descubrimiento así nos va a ayudar más a entender porque un producto sintético como los cannabinoides artificiales producen daños severos en tan breve espacio de tiempo cuando, en principio, se rigen por los mismos principios que los cannabinoides “naturales”. 


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