Artículos Este modelo ha sido puesto en valor fuera de las fronteras españolas.

General 16-08-2016

Los clubs de cannabis: Una revolución nacional que se está exportando

Por Cáñamo

Miguel Castejón

Ya hace 25 años que se fundó en España la primera asociación de consumidores de cannabis, la A.R.S.E.C.

La ARSEC consiguió defender jurídicamente el derecho a asociarse y a realizar cultivos para autoabastecerse. / Foto: Felicia Lopes


Las asociaciones de consumidores de cannabis —también llamados clubs cannábicos— han supuesto una revolución. El modelo de los clubs, que consiste en asociarse y cultivar colectivamente para el consumo propio sin ánimo de lucro, fue un invento surgido en el territorio español, como la jeringuilla desechable y el botijo. Hoy, algunos países extranjeros están aplicando el modelo de los clubs como forma de regular el acceso a la marihuana, mientras que en España las instituciones han dado la espalda a las asociaciones y el gobierno sigue poniendo trabas a su actividad.

Ya hace 25 años que se fundó la primera asociación de consumidores de cannabis. La asociación A.R.S.E.C. fue una idea arriesgada llevada a cabo por un grupo de jóvenes catalanes, que consiguió un hito histórico: defender jurídicamente el derecho a asociarse y a realizar cultivos para autoabastecerse de cannabis. Desde entonces ha habido multitud de juicios y la policía ha decomisado las plantaciones de varias asociaciones; ha habido condenas, absoluciones y hasta devolución de cosechas.

En veinte años se han constituido centenares de asociaciones por todo el país que han bailado entre la legalidad y la ilegalidad. Hoy en día sólo unos pocos municipios han reconocido la existencia de las asociaciones sobre el papel, con regulaciones muy pobres que se limitan a ordenar urbanísticamente los locales y a marcar las condiciones de acceso. Dos comunidades autónomas lo han intentado, País Vasco y Navarra, con regulaciones muy básicas que no tocan el tema del cultivo ni el transporte.

Por su parte el Gobierno del Estado sigue dedicándose a tratar de deshacer todos los intentos de regulación de las comunidades y municipios. El Partido Popular, que maneja el gobierno en funciones, se ha dedicado a recurrir a los tribunales las regulaciones promulgadas —cuando no ha podido evitarlas con el voto en contra en ayuntamientos y parlamentos autonómicos.

Mientras que en España las instituciones públicas dificultan el funcionamiento de las asociaciones, este modelo ha sido puesto en valor fuera de las fronteras españolas y se está aplicando en algunos países. Uruguay, el primer país en legalizar de pleno el cannabis recreativo, introdujo los clubs de cannabis como una de las opciones para tener acceso a la marihuana. En el país ya hay 15 clubs de consumidores registrados, cada uno con entre 15 y 45 socios.

También Suiza, que anunció en febrero que pondría en marcha un proyecto piloto para probar el modelo de los clubs, creando cuatro clubs de cannabis en cuatro ciudades diferentes. Luego, más allá de las instituciones públicas, el modelo ha sido replicado por activistas cannábicos en países como Bélgica, Francia y Holanda, donde también funciona en un espacio delicado de alegalidad.

Los clubs de cannabis han permitido a miles de consumidores en España acceder a un producto de calidad bajo una cierta seguridad jurídica, un servicio que debería estar facilitado por las autoridades sanitarias. Además de crear un espacio para el consumo recreativo de marihuana, las asociaciones cannábicas han abierto la puerta a centenares de enfermos que han encontrado un lugar de abastecimiento seguro para tratar sus dolencias.

Contenidos relacionados

Accede o regístrate para comentar.

0 comentarios