Artículos Parte 3 de 3 - Extraído del número #211 de la revista Cáñamo España

Cultivo 30-09-2015

Temporada en la alta montaña asturiana - Las variedades

Por Cáñamo

Texto: Miky Pérez / Fotos: Tao del Valle

Variedades de alta montaña

Si ya tenemos nuestras variedades predilectas o venimos de mantener una cepa, y lo que queremos es introducirlas en el cultivo de alta montaña, tenemos que adaptarlas. Esto nos puede llevar algunas temporadas, en las que iremos jugando con ellas dándoles sus necesidades originarias y quitándoselas poco a poco para que se vayan aclimatando a la zona en cuestión. Sobre todo, una de las finalidades de esta adaptación es la de acortar la floración de las variedades más largas, pues no deberíamos cosechar más allá de finales de septiembre.

Si por el contrario vamos a introducir en nuestra huerta directamente una variedad elegida, será mejor que lo hagamos bien antes de hacer la compra. Claro está, en la alta montaña se van a dar mucho mejor aquellas variedades que a su vez provengan de cultivos en las zonas altas del planeta. Hablamos de variedades de la zona del Hindu Kush, así como las propias montañas de Afganistán, o variedades adaptadas a las montañas del Rif en Marruecos (cuidado con las variedades y semillas de aquí, pues aunque se trata de buenas cepas, en muchas ocasiones la selección de padres para los cruces no es la más adecuada). Claro está que casi todas las variedades que saquemos de estas zonas van a ser de predominancia índica, y van a ser las que mejor se den en los terrenos de alta montaña de la cordillera cantábrica: plantas bajas y robustas con una floración corta. Para los cultivadores que prefieran variedades con predominancia sativa, tranquilos, no está todo perdido. Existen sativas de alta montaña, como la Tempo Norte, originaria de las montañas de Sudáfrica, o la Rosa Rosae, proveniente del Himalaya (allí se la conoce como “Ojo del Rubí”, y se usa para hacer charas que se quema en los templos; véase contenido extra en canamo.net: Marihuana del Himalaya).


Conclusiones

Cultivar marihuana en la alta montaña asturiana no es imposible, pero para un cultivador novel sí que puede acarrear una tarea un tanto difícil. Como dice Tao: “Si quieres resultados solo es dedicarle tiempo, constancia y esmero”. Y, ciertamente, en Asturias se pueden conseguir grandes resultados. No olvidemos que estamos hablando de un área prácticamente verde, en la que los pastos se transcurren e intercalan, llenos de vacas y plantas que hacen del suelo una delicia para las raíces de la marihuana.

Cultivar en alta montaña nos brindará unos cogollos muy resinosos, aunque menos producción, lo cual se palía poniendo más plantas. Una opción muy recurrente es la guerrilla, que nos permitirá un cultivo frondoso con muy poco trabajo. Si optamos por esta opción, elegiremos preferiblemente siempre la cara sur e implantaremos el cultivo en zonas de tala de bosque autóctono (cuidado con los bosques de eucaliptos), tanto por el mimetismo con los brotes de la tala como por el microclima que se genera. Con buena tierra, buena luz, agua y cuidados, todo es posible.


La primera entrega de este artículo puede verse en: Temporada en la alta montaña asturiana

La segunda entrega de este artículo puede verse en: Temporada en la alta montaña asturiana - El cultivo


*Extraído del número #211 de la revista Cáñamo España


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