Especiales Segunda entrega del Especial "Cannabis y medicina"

Cannabis y medicina

Redacción

Cannabis y medicina

Extraído del Dosier Cannabis y Medicina

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Medicina-Ciencia 01-06-2015

El cannabis como planta medicinal

Por Cáñamo

Texto y fotos: Dr. Joan Parés Grahit

Tengo 67 años, he sido médico y estoy jubilado. Atendiendo solicitudes de cannabis como planta medicinal. Colaboro con la Federació d’Associacions Cannàbiques de Catalunya (CatFAC) como voluntario, actualmente unas tres veces por semana, visitando a personas interesadas en obtener cannabis por motivos médicos o a socios lúdicos que quieren hacer consultas relacionadas con el uso de la planta. También doy charlas en las asociaciones de consumidores de marihuana y asisto a reuniones de coordinación y asambleas de la federación. Lo vengo haciendo desde hace unos cinco años, primero en la MACA (Movimiento Asociativo Cannábico de Autoconsumo), de Barcelona, y después en el Grupo Terapéutico de la CatFAC.


No podría hacer lo que he explicado si no contara con una gran acogida y empatía de la asociación la Maca y de la ayuda inestimable de Marta y anteriormente de Montserrat, ambas socias lúdicas de la Maca con una contraprestación económica escasa pero con un gran entusiasmo y eficacia en el servicio que representa la labor de secretaría, el contacto telefónico y vía electrónica, con tantas personas.

Mi interés por la labor que desarrollo en la CatFAC nace en el hecho de que desde los veinte años soy consumidor de cannabis por motivos lúdicos y, en ocasiones terapéuticos, entendiendo por terapéutico el arte de cuidar, de acompañar en ocasiones difíciles, de facilitar el dormir bien en un contexto complicado en el que toca vivir. Los motivos lúdicos están relacionados con vivencias de fiesta, de música, de sensualidad, de autoconocimiento… Tengo la sensación de estar en deuda con la María.

Cuando empecé mi labor en la Maca descubrí lo poco que conocía las propiedades medicinales de esta planta, más allá de saber que podía actuar como relajante muscular y ansiolítico. Pero la gran sorpresa fue enterarme de la existencia del sistema endocannabinoide, descubierto en Israel a finales del siglo pasado. Este sistema está compuesto por unos receptores situados en el sistema nervioso, en el aparato digestivo y en el sistema inmunitario, y por unas moléculas segregadas en la membrana de algunas células que modulan (contribuyen a la homeostasis) los tres sistemas anteriormente citados. Las últimas investigaciones sobre el sistema endocannabinoide también localizan receptores en la piel, en el pulmón, en el sistema cardiovascular… Y seguirá, porque estamos a pocos años de estos hallazgos y no paran de investigar. (SEIC: Sociedad Española de Investigaciones Cannábicas / IACM: International Association for Cannabinoid Medicines, con sede en Alemania, que investiga y divulga los conocimientos sobre el cannabis como medicamento).

Curiosamente, a la primera molécula del sistema endocannabinoide que fue descubierta se le dio el nombre de anandamida, derivada de ananda, que en sánscrito significa ‘felicidad’, y amida por su fórmula química. Otra planta que contiene anandamida, en baja concentración, es el cacao, especialmente el fermentado (cocoa).

Nuestros criterios sobre la utilidad de la planta en enfermos derivan de los conocimientos divulgados por páginas web además de por libros y la asistencia a algunos cursos que sobre este tema ha impartido la SEIC (Barcelona, 2013) y la Universidad del País Vasco (Donostia, 2014).

Durante los años 2011, 2012 y 2013, hemos visitado a 412 personas, de las cuales 323 se han inscrito como consumidores de cannabis por motivos médicos. Nuestras estadísticas muestran la siguiente distribución:

         16% como antiemético: las náuseas y los vómitos están entre los efectos secundarios frecuentes del tratamiento con quimioterapia. La evidencia de los cannabinoides como antieméticos está demostrada usándolos tanto como medicación única o en combinación con otros fármacos.

         2% como antiglaucoma: el cannabis puede reducir la presión intraocular pero faltan estudios más amplios y disponibilidad de colirios con garantías posológicas.

         11% como estimulante del apetito: la capacidad del cannabis para estimular el apetito es algo ampliamente conocido desde la lejana medicina tradicional hindú. Se acepta que los pacientes con sida, hepatitis crónica, tuberculosis o cáncer que presentan el síndrome de consunción, caracterizado por adelgazamiento progresivo, se benefician de esos efectos favorecedores de la ingesta de alimentos.

         7% como antiespástico: los cannabinoides presentan efectos benéficos en la espasticidad asociada a la esclerosis múltiple, en la enfermedad de Parkinson y en algunas lesiones de la medula espinal. También puede mejorar algunos síntomas como las parestesias, los temblores, los tics nerviosos y la ataxia.

         54% como analgésico: existen numerosos estudios que prueban las propiedades analgésicas de los cannabinoides. Entre las posibles indicaciones están las lesiones en los plexos nerviosos y otros dolores crónicos, enfermedades reumatológicas, fibromialgia, migraña, enfermedades inflamatorias crónicas, etc., ya sea de forma exclusiva o en combinación con otros medicamentos.

         10% otras utilidades: mejora algunos síntomas de enfermedades auto inmunes como la esclerodermia, la colitis ulcerosa, la artritis reumatoide. También la hipertensión arterial y algunas formas de epilepsia; para los niños con epilepsia tipo síndrome de Dravet, recomendamos contactar con la fundación del mismo nombre y web (dravetfoundation.eu).

Durante lo que ha transcurrido del año 2014 hemos aceptado a 87 socios, de los cuales el 60% lo solicita para paliar sus dolores crónicos. A finales del año 2015, si tenemos recursos humanos y económicos suficientes, podremos iniciar una revisión sistemática de todos los admitidos como socios terapéuticos, para obtener conclusiones clínicas sobre la utilidad de la marihuana como remedio natural para las distintas patologías. De momento, mi impresión es que en algunos casos de dolor crónico el efecto es espectacular en cuanto a mejoría del dolor y, en consecuencia, sobre la calidad de vida de aquella persona y de los que con ella conviven.

Las personas que documentan su patología y aceptan su responsabilidad en el tratamiento sabiendo que el cannabis es un remedio natural paliativo pero no curativo, reciben la información básica para iniciar el tratamiento y un certificado médico donde se explicita que aquella persona es consumidora de cannabis por motivos médicos. Descartamos a aquellas personas que tienen antecedentes de arritmia cardiaca o de patología mental grave, exceptuando cuando existe el aval de un profesional colegiado que supervisa el tratamiento.

Hay que tener en cuenta que entre los candidatos tenemos a personas por encima de los sesenta años que toman otros medicamentos. Desaconsejamos el tratamiento con marihuana cuando apreciamos contraindicaciones o hay interacciones desconocidas con otros fármacos que utilizan habitualmente. Entregamos un documento de asesoría y recomendamos la lectura del libro El cannabis como medicamento, del Dr. Franco Grotenhermen, de Cáñamo Editorial.

Durante la primera visita, que se programa de una hora (media para las visitas de seguimiento), insistimos para que la vía de administración escogida sea la inhalación con un vaporizador adecuado, la ingestión de aceite cannábico i/o las cremas de aplicación local. También dialogamos sobre dosis, posibles efectos secundarios, las contraindicaciones y los prejuicios peyorativos, o sobre la creencia de que la planta es una panacea universal. Finalmente, quedamos a disposición de la persona interesada vía telefónica o por correo electrónico.

Actualmente, el Grupo Terapéutico de la CatFAC reúne en asamblea cada dos o tres meses a los responsables de la relación con los socios terapéuticos de cada una de las asociaciones federadas, que en la actualidad son unas veinticinco.

Las autoridades sanitarias y políticas en general ignoran la realidad que representa la obtención de cannabis como remedio para las personas que creen necesitarlo, muchas veces aconsejadas por médicos oncólogos, de cabecera, neurólogos etc., que no contestan a las preguntas: ¿dónde puedo conseguirlo?, ¿cómo y cuándo se toma eso?, etc. Algunas enfermeras son capaces de orientar a estos pacientes, pero la mayoría, a nosotros, nos encuentra vía internet o a través de socios que ya nos conocen. En este sentido, resultan oportunistas e insultantes por falaces las declaraciones del consejero de Salud de la Generalitat el pasado mes de setiembre, cuando decía que en breve se podría obtener el cannabis en las farmacias con receta médica y que consideraba los clubs de cultivo compartido como lugares insalubres y no deseables.

En los clubs sociales de cannabis (CSC) está teniendo lugar una gran experiencia sociosanitaria y son una magnífica oportunidad para que las autoridades sanitarias pacten una regulación con este sector, lo conozcan y no lo menosprecien. Es de agradecer a Iceers (www.iceers.org) la iniciativa de un estudio que ha empezado a desarrollar, con la colaboración del Hospital del Mar de Barcelona, sobre el uso del cannabis como tratamiento en patologías crónicas y en personas que no sean previamente consumidoras.

Últimamente han aparecido en el mundo cannábico ofertas de aceites, cápsulas y hierba, especialmente indicados en ciertas patologías por su alto contenido en CBD. De momento hemos analizado dos fuentes de dichos productos y la conclusión es que son intentos de negocio sin credibilidad científica. En uno de los casos, el paciente debía tragar treinta cápsulas al día para obtener una dosis eficaz, con un coste económico desorbitado. Seguiremos investigando sobre este tema porque agradeceríamos mucho poder contar con una fuente fiable y sin ánimo de lucro, para obtener variedades y derivados ricos en CBD.

Hay algunas noticias que permiten vaticinar un futuro con nuevas aplicaciones del cannabis como remedio natural o como medicamento en la farmacopea, donde ya figura el Sativex, incomprensiblemente infrautilizado y casi desconocido para el tratamiento del dolor crónico y terminal. Se investiga mucho en aplicaciones contra el cáncer y como preventivo de enfermedades degenerativas del sistema nervioso. Habrá que esperar porque de momento solo hay indicios. Hay que remarcar que muchas de las aplicaciones médicas requieren dosis poco o nada psicoactivas, con lo cual el usuario no debe temer efectos desagradables en este sentido. También es cierto que más de una persona ha descubierto esta psicoactividad como algo agradable que ha mejorado su vivir.

Para cualquier consulta relacionada con este tema: terapeutic@catfac.org



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