Pasar al contenido principal

Máquinas para cosechar

Profesor Cáñamo, te escribo para preguntarte sobre las máquinas para cosechar. Este año estuve en la feria Spannabis de Barcelona y vi un montón de modelos de todos los tamaños. Estoy pensando en comprarme una, pero no sé qué tipo es mejor o si realmente hacen una buena manicura y merecen la pena. Gracias por tu respuesta.

Miguel

De todas las labores asociadas al cultivo de cannabis, la manicura es la que lleva más tiempo y trabajo. Para que los cogollos secos tengan buen aspecto, hay que cortar todas las hojas grandes de la planta y recortar las puntas de las pequeñas que sobresalen de los cogollos. Esta manicura requiere muchas horas de trabajo manual cuando la cosecha es un poco abundante. A menudo es necesario cosechar las plantas con urgencia porque están sufriendo alguna plaga de las que se extienden con rapidez, como la botritis, o bien porque llegan lluvias y más vale cosechar antes. Cuando los cultivadores se enfrentan a la tarea de manicurar varios kilos de cogollos en pocos días es cuando las máquinas para manicurar resultan más necesarias.

Hay dos tipos básicos de manicuradoras automáticas: las de rejilla y las de tambor. Las primeras tienen una rejilla bajo la cual hay unas cuchillas girando a gran velocidad, lo que genera una corriente de succión que hace que al pasar las ramas por la rejilla las hojas la atraviesen y la cuchilla las corte. Las ramas se deslizan sobre la rejilla con un movimiento de vaivén mientras se van girando para que los cogollos se manicuren por todos lados. Funcionan muy bien con plantas de ramas rectas y con un gran cogollo denso de arriba abajo. Cuando las ramas no son tan rectas o bien los cogollos no son tan continuos, puede ser mejor separar los cogollos y pasarlos por la rejilla de uno en uno, lo que también permite hacer un trabajo más fino. Son las máquinas de manicurar que más se están popularizando entre los cultivadores con producciones considerables, ya que, aunque son caras, reducen mucho la carga de trabajo, funcionan bastante bien y no alcanzan los precios de las manicuradoras automáticas de tambor.

Las manicuradoras más capaces de hacer una auténtica manicura con poca intervención humana son las de tambor. La única labor del cultivador es separar todos los cogollos de las ramas e introducirlos en el tambor sin eliminar ninguna hoja. Dentro del tambor, los cogollos van girando sobre sí mismos, gracias a unos dedos de goma que los empujan o por medio de una corriente de aire que los obliga, y ese movimiento hace que las hojas atraviesen la rejilla y vayan entrando en contacto con la cuchilla. Los modelos capaces de manicurar mayores cantidades funcionan con un tambor que gira: los cogollos entran por un extremo y salen por el otro extremo ya manicurados. Generalmente se puede regular la velocidad del motor para adecuarla a cogollos más ligeros o más pesados, y graduar la distancia entre las cuchillas y la rejilla para lograr el corte óptimo para cada variedad. Según los modelos, se alcanzan producciones de hasta dos o tres kilos por hora, pero el precio de estas máquinas es muy elevado, de varios miles de euros, y solo se recomiendan para un uso intensivo en grandes plantaciones. Algunos emprendedores compran una de estas máquinas y la alquilan a los grandes cultivadores, que solo la necesitan durante unos días.

Para un uso doméstico yo recomiendo una manicuradora de rejilla o, como mucho, uno de los modelos más sencillos de manicuradora de tambor. Aun buscando los modelos más sencillos y baratos, encontraremos que estas máquinas son muy caras para un uso particular. Si no te enfrentas a una cosecha de muchos kilos, es mejor seguir manicurando a mano, pues el resultado final es mucho mejor. Las máquinas no cortan las hojas completas como haría un buen manicurador humano; cortan las puntas que sobresalen del cogollo, que son las que penetran por las rejillas. El resultado es un cogollo con una mayor proporción de hojas que si se hubiera manicurado a mano. Además, el proceso automático de manicura golpea repetidamente los cogollos, por lo que muchas glándulas de resina se desprenden. Los cogollos manicurados a máquina suelen perder mucha resina en su cara externa, lo que afecta negativamente a su aspecto final. Además, por la forma en que están diseñadas estas máquinas, los jugos que salen de los cortes producidos por las cuchillas acaban repartiéndose por encima del cogollo. Como consecuencia, el color del cogollo se oscurece y tiene un aspecto poco atractivo.

Nº 250 ya en los quioscos

Último número de la revista Cáñamo Último número de la revista Cáñamo