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Bichos bajo control: cómo evitar y combatir las plagas en un cultivo de cannabis de exterior

Bichos bajo control: cómo evitar y combatir las plagas en un cultivo de cannabis de exterior

Las orugas comen sin parar durante todo el día y pueden causar graves daños. 

Hay que aprender a proteger a nuestras plantas de insectos, hongos, ácaros y otras plagas sin comprometer la salud ni la calidad de la cosecha. Vamos a descubrir cuáles son las plagas que atacan a la marihuana y las mejores técnicas para mantener la plantación sana y libre de plagas sin usar productos tóxicos.

Bichos bajo control: cómo evitar y combatir las plagas en un cultivo de cannabis de exterior

Las trampas adhesivas son un gran invento para detectar cuanto antes la presencia de una plaga. 

Las plagas son, literalmente, la pesadilla del cultivador. Cuando empecé a cultivar marihuana en exterior, todos los veranos a partir de finales de agosto me enfrentaba a la desesperante labor de luchar contra las orugas. Durante el mes de septiembre, la cosecha estaba cada vez más cerca y los cogollos engordaban y se llenaban de resina, pero yo veía con ansiedad cómo las orugas se los comían desde dentro, protegidas y escondidas. Descubrí que al amanecer y al atardecer solían salir de su escondite y se paseaban por las hojas exteriores del cogollo. Aprovechaba esos momentos para revisar las plantas y eliminar a mano tantas orugas como encontraba. El problema es que siempre quedaban algunas que seguían devorando el interior de los cogollos, dejando a su paso cacas y restos de hojas masticadas, facilitando la infección por botritis y condenándolos a la pudrición. Cada noche soñaba con las orugas, me veían incapaz de acabar con todas ellas. Más adelante descubrí las técnicas de gestión integral de plagas (GIP) y a luchar biológicamente contra las orugas con Bacillus thuringiensis, y pude volver a descansar bien en las noches veraniegas. 

El cannabis es una planta fuerte y, en general, bastante resistente a las plagas. En un cultivo de exterior, si las condiciones ambientales son adecuadas y el cultivador no comete graves errores, es fácil mantener las plantas sanas y los bichos más o menos alejados. Siempre habrá algún que otro insecto comiéndose una hoja, pero solo causará pequeños daños sin importancia. En un ecosistema sano y equilibrado es perfectamente normal que haya bichos, de hecho, la biodiversidad es síntoma de salud. Un insecto no hace plaga, realmente este término solo se aplica cuando una especie se multiplica descontroladamente y genera un desequilibrio en el ecosistema. 

GIP o gestión integral de plagas 

La mejor forma de mantener controladas las plagas sin utilizar productos tóxicos ni alterar el ecosistema es llevar a cabo un programa ecológico de gestión integral de plagas. Parece algo muy técnico, pero consiste simplemente en combinar distintas técnicas encaminadas a prevenir, controlar o eliminar las plagas para no depender exclusivamente de los pesticidas. Hay que elegir variedades resistentes, usar técnicas de cultivo adecuadas y que les dificulten la vida a las plagas, emplear medidas higiénicas que dificulten el contagio o la aparición de enfermedades, usar racionalmente los fertilizantes y aplicar los pesticidas con inteligencia para evitar que los bichos se hagan resistentes. Hay cinco elementos básicos en los que se basa el sistema:

  1. Prevención: usaremos variedades resistentes, crearemos condiciones óptimas de cultivo y no descuidaremos la higiene del cultivo y las herramientas.
  2. Observación: vigilaremos las plantas a diario y colocaremos trampas adhesivas para detectar las plagas cuanto antes.
  3. Identificación: es muy importante saber exactamente qué plaga o enfermedad afecta a la planta para poder combatirla del modo más preciso.
  4. Control mecánico/biológico: siempre que podamos eliminaremos los bichos a mano, colocaremos trampas adhesivas, retiraremos las hojas enfermas o infectadas y protegeremos los insectos beneficiosos que son enemigos naturales de las plagas.
  5. Uso de pesticidas solo cuando sea estrictamente necesario: nos limitaremos a productos aprobados para agricultura ecológica y nunca los aplicaremos sobre los cogollos en floración, para evitar que queden restos tóxicos que podamos acabar consumiendo.

Las plagas más frecuentes 

El primer paso para combatir una plaga es identificarla correctamente. Estas son las más habituales en los cultivos de marihuana en exterior: 

1. Araña roja (Tetranychus urticae)

Bichos bajo control: cómo evitar y combatir las plagas en un cultivo de cannabis de exterior

Las pequeñas arañas rojas se encuentran principalmente en la cara inferior de las hojas. 

Síntomas: se observan puntos amarillentos en las hojas donde las arañas han chupado la savia; si la infestación es grave, veremos telarañas finas y hojas secas. Las arañas suelen estar en la cara inferior de las hojas, donde ponen los huevos, y son muy pequeñas (1-2 mm), los adultos suelen ser de color rojizo, aunque también pueden ser más amarillo claro o verde y, si las observamos con una lupa, veremos que tienen ocho patas.

Causa: las temperaturas altas y, sobre todo, la humedad baja o la falta de riego facilitan su aparición y su desarrollo. Cuanto más seco es el clima, más rápidamente se multiplican.

Prevención y control: aumentaremos la humedad relativa con más riego y mantendremos el suelo húmedo para favorecer la evaporación. Como prevención para mantenerlas alejadas, pulverizaremos semanalmente aceite de nim, aceite esencial de canela y/o jabón potásico. 

2. Pulgones (Aphididae spp.

Bichos bajo control: cómo evitar y combatir las plagas en un cultivo de cannabis de exterior

Los pulgones son más habituales en primavera y a principios del verano en plantas muy nitrogenadas. 

Síntomas: las hojas se retuercen y se notan pegajosas por la melaza que segregan los pulgones, y a menudo se ven hormigas, que son las que traen los pulgones y se encargan de pastorearlos para recoger la melaza. Pueden ser verdes o negros, normalmente se agrupan en los tallos o bajo las hojas en gran número. 

Causa: aparecen sobre todo en primavera y principios de verano, especialmente en zonas húmedas y en plantas sobreabonadas, ya que el exceso de nitrógeno hace los tejidos más blandos y facilita que puedan chupar la savia. 

Prevención y control: las mariquitas son grandes devoradoras de pulgones; si encontramos en el jardín, las pondremos en las plantas. Los pulgones se controlan bien con jabón potásico, y el aceite de nim es un buen repelente. 

3. Trips (Frankliniella occidentalis, Thrips tabaci y otros) 

Síntomas: aparecen pequeños puntos o líneas plateadas en las hojas, el crecimiento es lento, las hojas se pueden arrugar, pueden transmitir virus a las plantas. Son bichos pequeños de 1 a 3 mm, alargados, de color claro las larvas y más oscuros los adultos. Ponen huevos en el interior de las hojas; las larvas son las principales causantes de los daños. 

Causa: climas secos y cálidos, mala circulación de aire (razón por la que son frecuentes en invernaderos). Se reproducen más rápidamente cuanto más alta es la temperatura.

Prevención y control: trampas adhesivas azules para detectar su presencia cuanto antes y capturar todos los posibles, y tratamientos con nim o extracto de canela. No es fácil acabar con ellos con pesticidas ecológicos, pero se pueden mantener más o menos bajo control. 000

4. Mosca blanca (fam. Aleyrodidae, la especie más común es Bemisia tabaci)

Síntomas: pequeños insectos blancos con alas que vuelan al mover la planta, hojas debilitadas. Si hay pocas no dan muchos problemas, pero si se multiplican debilitan las plantas. 

Causa: humedad alta y calor. Les gusta la sombra y las zonas sin viento, por lo que suelen situarse en las partes bajas y más protegidas de las plantas. Son muy habituales en invernaderos. 

Prevención y control: trampas amarillas, decocciones de ajo o cola de caballo, nim y jabón potásico, y eliminación manual de hojas infestadas. 

5. Orugas devoradoras de cogollos (Helicoverpa armígera, Spodoptera spp, y otras)

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Una oruga se ha comido el interior del cogollo y la punta se ha infectado por botritis y se ha secado. 

Síntomas: orugas verdes o marrones de 1 a 4 cm. A veces se encuentran los capullos de seda en los que hacen la metamorfosis, suelen doblar una hoja y tejerlos en medio. Se observan hojas a medio comer, pequeñas cacas negras sobre las hojas, cogollos que se secan sin razón aparente, aparición de hongos (botritis) en los cogollos. Por los graves daños que producen, son especialmente peligrosas al final de la floración. 

Causa: son las larvas de varias especies de mariposas o polillas que ponen los huevos en las plantas de cannabis. Aparecen a partir de finales de primavera. Cuando nacen son muy pequeñas, pero crecen a una gran velocidad. 

Prevención y control: el aceite de nim, las piretrinas y el jabón potásico tienen algo de efecto, pero la mejor solución es fumigar Bacillus thuringiensis cada semana. Es un tratamiento biológico que las enferma, haciendo que dejen de comer inmediatamente y mueran en dos o tres días. Es mucho más efectivo contra los ejemplares jóvenes. Los individuos más grandes deben ser eliminados a mano; se esconden a menudo dentro del cogollo. 

6. Oídio (Podosphaera macularis y Leveillula taurica

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Esta hoja muestra una infección avanzada por oídio que no tardará en extenderse a los cogollos. 

Síntomas: aparecen manchas blanquecinas de aspecto polvoriento sobre la superficie de las hojas que poco a poco se van extendiendo. Los primeros síntomas suelen verse en las hojas bajas o en sombra. Suele infectar las hojas en primavera, aunque es normal que no se empiece a ver hasta varias semanas después, cuando el clima mejora y suben las temperaturas. 

Causa: las condiciones climáticas y la situación del cultivo son de una gran importancia; los cambios bruscos de temperatura y humedad favorecen su aparición. Las plantas muy frondosas, con poca ventilación e iluminación menos intensa, son las más propensas a enfermar. Una alta densidad de plantación favorece su aparición. Leveillula taurica es una especie que vive bien con bajos niveles de humedad y puede llegar a germinar incluso con una humedad relativa del 0%. Su temperatura óptima de desarrollo es 25 ºC. El agua inhibe la germinación de las esporas, que no nacerán sobre las hojas mojadas. Podosphaera macularis, por su parte, requiere más humedad y, aunque puede sobrevivir con una humedad relativa de entre el 10 y el 30%, las condiciones óptimas para la germinación son 100% de humedad relativa y temperatura de 15-20 ºC. En resumen, L. taurica prefiere un clima cálido y seco, y P. macularis, más frío y humedad. 

Prevención y control: siembra las plantas lo suficientemente separadas entre sí para que no se toquen y el aire circule fácilmente entre ellas. Cuanto mejor es la ventilación, menor es el riesgo de que haya oídio. Para reducir el riesgo se pueden eliminar algunas hojas de las plantas para mejorar la ventilación. Podaremos las ramas bajas que tocan el suelo y que son las que suelen infectarse primero. No abusaremos de los abonos nitrogenados. Jabón potásico, agua oxigenada y bicarbonato potásico pueden ayudar a controlarlo pero difícilmente acabarán con él. 

7. Hongo gris o botritis (Botrytis cinerea

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Primeros síntomas de una infección por botritis en el interior de un cogollo. 

Síntomas: aparece un crecimiento algodonoso y de color gris o marrón en el interior de los cogollos que crece día a día y va pudriéndolos por dentro. A veces afecta a cogollos solitarios que se acaban secando, pero lo más habitual es que ataque a los cogollos centrales, por ser más densos y gruesos. Puede destruir toda la plantación en un par de semanas si las condiciones son adecuadas. 

Causa: suele surgir al final de la floración, cuando los cogollos ya son gruesos y densos, por lo que acumulan humedad cuando llueve y no se secan fácilmente. Puede aparecer también sin lluvia si el clima es suficientemente húmedo o las plantas son poco resistentes. Puede extenderse a una gran velocidad por toda la planta si las condiciones son propicias (temperaturas entre 15 y 20 ºC y humedad elevada). También se contagia fácilmente de una planta a otra. 

Prevención y control: la mejor forma de combatir su aparición es cultivar variedades resistentes y evitar la presencia de orugas, ya que los restos de tejidos masticados que dejan en el interior de los cogollos se enmohecen con gran facilidad. Hay productos preventivos como añadir hongos Trichoderma al sustrato o pulverizar propóleos, infusión de cola de caballo, extracto de canela, Bacillus thuringiensis (para evitar las orugas) o jabón potásico, pero su eficacia es relativa, especialmente si las condiciones climáticas son húmedas o lluviosas. Eliminaremos inmediatamente todo tejido infectado, recortando las partes del cogollo enmohecidas, y fumigaremos con jabón potásico. En climas húmedos, los cultivadores suelen cosechar la planta en cuanto detectan la presencia de botritis aunque no esté completamente madura, pues saben que es muy difícil evitar su propagación. 

Bichos bajo control: cómo evitar y combatir las plagas en un cultivo de cannabis de exterior

Un cogollo infectado por botritis. 

Este contenido se publicó originalmente en la Revista Cáñamo #331

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