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Un ‘indoor’ de bajo mantenimiento

Este artículo muestra un sistema de cultivo de interior que, sin renunciar a la calidad ni a la productividad, se centra en la sencillez y en la facilidad de cuidados. La idea es que el cultivador no necesite dedicar muchas horas al mantenimiento de las plantas y que estas puedan desarrollarse con un supervisión ligera que sea compatible con la vida ajetreada de la mayoría de las personas.

Muchos cultivadores empiezan con esta afición cuando son jóvenes y no tienen familia ni demasiadas obligaciones, por lo que pueden dedicar mucho tiempo a las plantas. Sin embargo, con el paso de los años se casan, tienen hijos, ascienden en el trabajo y cada vez les es más difícil encontrar el tiempo para el cultivo. Gracias a la experiencia, tienen el ojo mucho mejor entrenado, por lo que pueden establecer cuartos de cultivo que requieran mucho menos tiempo de cuidado.

Número de plantas y sistema de cultivo

En este caso, el cultivo utiliza lámparas de alta presión de sodio de 600 W, porque son las que tiene, pero el sistema puede usarse exactamente igual con un sistema de iluminación led. Se colocaron solo seis plantas bajo cada bombilla, en lugar de un número más alto, para reducir el trabajo de trasplante y riego, además, las macetas más grandes (de 15 a 20 l) que se utilizan permiten que el cultivador no tenga que estar tan pendiente del riego y el abonado, puesto que las raíces tienen a su disposición mayor cantidad de sustrato, agua y nutrientes.

Un ‘indoor’ de bajo mantenimiento
Las plantas en crecimiento, en las macetas definitivas.

Las seis macetas se colocan en una bandeja de 100 x 110 cm instalada sobre soportes que la mantienen a 60 cm de altura. El cultivo en mesas o bandejas elevadas tiene varias ventajas: es mucho más fácil regar, puesto que no hay que agacharse tanto, además, el agua que drena de las macetas tras el riego se puede recoger fácilmente con un depósito colocado bajo el desagüe de la bandeja, con lo que se evita que el suelo permanezca mojado, lo que podría favorecer la aparición de hongos, mosquitas del sustrato y otras plagas, así como causar que algunas macetas se secasen más rápidamente que otras y el cultivador no pudiese regarlas todas a la vez.

"Se colocaron solo seis plantas bajo cada bombilla, en lugar de un número más alto, para reducir el trabajo de trasplante y riego"

Para eliminar la necesidad de regar las plantas a mano, que es el principal trabajo que debe hacer el cultivador normalmente, se optó por instalar un sistema de riego automático formado por un depósito para la solución nutriente, una bomba de agua y un sistema de riego por goteo, con dos goteros por maceta para asegurar que el sustrato se humedece completamente. Además, se ha colocado un burbujeador dentro del depósito para que la mezcla de agua y abono se vaya mezclando continuamente y permanezca bien oxigenada.

Un problema frecuente al que se enfrentan los cultivadores que usan riego por goteo es la obturación de los goteros por la cal del agua o por pequeños residuos. Para evitarlo, lo mejor es combinar tres reglas: usar agua de un filtro de ósmosis inversa para reducir al máximo la cantidad de cal en el agua, incorporar un filtro al circuito de riego para que elimine los pequeños sólidos en suspensión que pueda haber en el agua antes de que lleguen a los goteros y, por último, escoger goteros con agujeros grandes, que siempre se obturan menos.

Se usaron lámparas HPS de 600 W.
Se usaron lámparas HPS de 600 W.
Un ‘indoor’ de bajo mantenimiento
Gracias al pequeño número de plantas, el desarrollo de ramas laterales fue impresionante.

Genética

No nos engañemos, las variedades híbridas índica sativa clásicas, de tamaño pequeño o mediano, de floración rápida no mayor de sesenta días y alta productividad llevan muchos años demostrando que son fiables y dan buenos resultados en condiciones muy variadas. Es cierto que muchas de las nuevas genéticas de origen estadounidense tienen aromas increíbles y muy sugerentes, pero es igualmente cierto que, a menudo, son genéticas poco estabilizadas y con frecuencia no demasiado vigorosas, por lo que requieren una dedicación y un cuidado que intentamos evitar en el contexto de este artículo.

Mi consejo es optar por una variedad ya conocida por el cultivador y de probada eficacia, no quiero dar nombres concretos, pues hoy en día la marea de genéticas es tan abrumadora y el número de bancos de semillas tan extenso, que cada cual tiene sus propias preferencias. Prefiero simplemente orientar en líneas generales: plantas fuertes y vigorosas, de tamaño pequeño o mediano, resistentes y de floración rápida.

A las dos o tres semanas de floración había ramas por todos sitios, las plantas se estiraban y brotaban cientos de cogollos.
A las dos o tres semanas de floración había ramas por todos sitios, las plantas se estiraban y brotaban cientos de cogollos.

Clima

El cuarto de cultivo cuenta con un acondicionador de aire para mantener la temperatura entre 27 y 28 ºC; un quemador de butano para generar CO2 y que el nivel de este gas en el aire se mantenga en torno a 1.000 ppm (partes por millón), y un deshumidificador, que se encarga de que la humedad relativa del aire no supere el valor óptimo.

La combinación de aire acondicionado y generador de CO2 tiene la gran ventaja de que el indoor no necesita extracción, pues el dióxido de carbono ya se produce quemando butano y no hace falta renovarlo con aire fresco. El control de la temperatura ejercido por el aire acondicionado también hace innecesario usar la extracción para mantener la temperatura óptima. La ausencia de extracción reduce el riesgo de plagas y, sobre todo, aumenta la discreción del cultivo, ya que no hay ruidos ni olores que salgan al exterior.

Cogollo a los pocos días de empezar la floración.
Cogollo a los pocos días de empezar la floración.

En general, al principio de la fase de crecimiento, el cultivador mantiene la humedad en torno al 70% y la va bajando progresivamente para que durante la floración esté en torno al 60-65% en la primera mitad (unas cuatro semanas) y al 50-55% en la segunda mitad (las últimas cuatro semanas).

En la última semana de floración, el deshumidificador está a máxima potencia constantemente y el riego se reduce algo para intentar que la humedad se mantenga lo más baja posible todo el tiempo, especialmente cuando se apagan las luces, ya que la bajada de temperatura que se produce por la noche tiende a elevar la humedad ambiental y puede favorecer la aparición de botritis en los cogollos. La botritis es terrible porque destruye los cogollos a una gran velocidad, pero también porque complica y alarga mucho la labor de cosecha y manicura. El cultivador no se puede permitir dedicar muchos días completos a la cosecha, pues tiene responsabilidades familiares que no quiere dejar de lado. Asegurándose de que la humedad está muy baja, también se asegura de que no habrá hongos.

Crecimiento

Los cogollos engordaron rápidamente.
Los cogollos engordaron rápidamente.

"En floración, el depósito de solución nutriente duraba solo cuatro días, por lo que debía preparar dos por semana, pero el cultivo apenas le dio más trabajo que en crecimiento"

El cultivador partió de esquejes de madres que conoce desde hace tiempo. Cultivar una variedad con la que tenemos experiencia facilita mucho el trabajo, puesto que ya conocemos cuáles son sus necesidades. Una vez enraizados los trasplantó primero a macetas de 2 l y los regó con agua de ósmosis y un estimulador de raíces para favorecer el desarrollo de los primeros días. En estas macetas permanecieron dos semanas antes del trasplante a las definitivas de 18 l con un sustrato de tipo light mix (turba con algo de perlita y muy poco preabonado) de buena calidad. En crecimiento, la temperatura del cuarto se mantiene algo más baja, a unos 22 ºC. En futuras cosechas planea trasplantar directamente los esquejes a las macetas definitivas para evitar un trasplante, aunque entonces tendrá que ser muy cuidadoso con el riego para que la tierra no permanezca húmeda todo el tiempo y las raíces se desarrollen bien. En las macetas grandes estuvieron otras dos semanas ensanchándose mucho y brotando muchas ramas laterales. Una de las ventajas de poner pocas macetas por bandeja es que no se estorban las unas a las otras y no se estiran tanto hacia arriba.

Los riegos en crecimiento son cortos, más o menos de 1 l por planta cada dos días, por lo que la solución nutriente dura mucho, basta con preparar un depósito a la semana, algo que no le lleva más de media hora, aunque hay que prestar mucha atención para ajustar bien el pH. Además, a mitad de semana comprueba el nivel del pH y lo vuelve a ajustar si es necesario.

Control de plagas

En general, para mantener la carga de trabajo y cuidados controlada, lo mejor es tratar las plagas preventivamente. Una fumigación a la semana, alternando jabón potásico y aceite de nim, constituye un plan bastante efectivo que reduce las posibilidades de que una plaga se asiente en las plantas. Una vez a la semana dedica media hora a revisar las plantas con mucha atención en busca de síntomas de carencias o plagas, ya que cuanto antes se detecten los problemas más fácil es tratarlos. Este sistema está diseñado para necesitar poco mantenimiento, pero es esencial realizar las tareas asignadas para que las cosas no se compliquen.

Floración

Los días sin abono al final de la floración provocan el amarilleamiento de las hojas más grandes.
Los días sin abono al final de la floración provocan el amarilleamiento de las hojas más grandes.

El fotoperiodo se cambió a 12/12 cuando las plantas tenían entre 50 y 60 cm de altura y parecían pequeños arbustos tan anchos como altos. En pocos días aparecieron las primeras flores y las ramas empezaron a estirarse. Se cambió al fertilizante de floración y se aumentó la EC de la solución nutriente a 1,5. El riego pasó de ser cada dos días a realizarse a diario, pero no se aumentó su duración para que las macetas no se empaparan demasiado. Al fin y al cabo, las raíces necesitan oxígeno para estar sanas y un exceso de humedad reduce la capacidad de crecimiento de las plantas.

Las plantas se estiraron en las primeras tres semanas hasta superar el metro de altura y en algunas de ellas llegaron hasta 140 cm. Al cultivador le preocupaba que plantas tan altas no fueran a ser capaces de soportar el peso de los cogollos y tuvo algunos problemas al final de la floración con algunas ramas que se doblaban, pero consiguió solucionarlo atándolas con cuerdas. Para próximas cosechas planea poner las plantas a florecer un poco más pequeñas y clavar al menos un tutor por maceta para ayudar a sostenerlas erguidas.

En floración, el depósito de solución nutriente duraba solo cuatro días, por lo que debía preparar dos por semana. Pero, más allá de esto, el cultivo apenas le dio más trabajo que en crecimiento. Los últimos diez días dejó de abonar las plantas y rellenaba el depósito solo con agua de ósmosis con el pH ajustado pero sin ningún tipo de fertilizante.

Un cogollo listo para la cosecha (en el exterior, para que se vea mejor).
Un cogollo listo para la cosecha (en el exterior, para que se vea mejor).

Cosecha

La cosecha y manicura de las plantas se realizó en tres días pero no seguidos: el primero hizo los cogollos más grandes y gruesos, dos días después cosechó las partes medias y tres días más tarde completó la tarea cosechando las ramas más bajas. Este sistema permite que las zonas más bajas tengan unos pocos días para acabar de madurar y que el cultivador no tenga que dedicar tres días completos a la cosecha, algo difícil si se tienen otras cosas que hacer.

Primer plano de un cogollo manicurado.
Primer plano de un cogollo manicurado.

Este contenido se publicó originalmente en la Revista Cáñamo #302

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