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Abonos químicos y plagas

Siempre he tenido muchos problemas de bichos en mis plantas, casi cada año tengo pulgones y cochinilla. También muchos años mosca blanca o araña roja. Normalmente consigo ir controlando las plagas con insecticidas, pero me dan muchos problemas. Siempre he usado abonos especiales para cannabis pero no de los ecológicos. En el grow shop me han dicho que me pase a los abonos orgánicos y que así las plantas tendrán menos bichos. ¿Es verdad que las plagas atacan más a las plantas que se abonan con abonos químicos? Gracias por tu respuesta.

— Roberto

Uno de los peores efectos secundarios del uso excesivo de abonos químicos es que las plantas crecen con gran rapidez, pero sus tejidos resultan tan blandos y tiernos que a las plagas les encantan. El pulgón, por ejemplo, tiene una especial predilección por las plantas muy abonadas con nitrógeno químico. La agricultura moderna sufre muchas más plagas de las que había cuando no existían ni los abonos químicos ni los insecticidas, fungicidas y herbicidas. Los agricultores ecológicos descubrieron hace tiempo que las plantas cultivadas con abonos orgánicos crecen más sanas y sufren menos ataques de plagas.

Una teoría interesante para explicar este fenómeno es el concepto de equilibrio nutricional. En principio, una planta que se encuentre en equilibrio nutricional, es decir, que no tenga excesos ni carencias de ningún nutriente, se encuentra en la mejor posición para defenderse de las plagas. Este concepto fue desarrollado por el francés Francis Chaboussou (1908- 1985), que afirmaba que para que una plaga ataque a una planta debe encontrar en ella el alimento que necesita, principalmente azúcares y aminoácidos. La mayoría de los bichos busca estos nutrientes en su forma soluble, más fácil de absorber y digerir. Los nutrientes disueltos en la savia de la planta son mucho más apetecibles para las plagas que los tejidos vegetales.

En la naturaleza, una planta equilibrada absorbe solo los nutrientes que necesita y los va empleando al mismo ritmo que los obtiene. De este modo no hay un exceso de nutrientes solubles acumulado en la savia. Cuando las plantas están sanas sintetizan muchas proteínas y van usando todos los aminoácidos conforme los obtienen, de modo que quedan muy pocos aminoácidos libres en la savia, lo que dificulta que las plagas se alimenten. Al contrario que los animales, las plantas no pueden escapar o esconderse de sus depredadores. La defensa de las plantas se encuentra en ser poco apetecibles para los predadores no solo creciendo espinas, sintetizando alcaloides o desarrollando un sabor amargo, también impidiendo la acumulación de azúcares y aminoácidos libres en la savia, el principal alimento de muchas plagas. Cuando una planta está equilibrada, las plagas apenas encuentran alimento y no pueden reproducirse a gran velocidad hasta convertirse en un problema. Las plantas muy jóvenes y las viejas son las que más aminoácidos libres contienen; las primeras porque necesitan muchos para ir fabricando nuevos tejidos y las segundas porque descomponen las proteínas de los tejidos viejos para reutilizar los aminoácidos en las zonas en crecimiento. Por esta razón, las plagas suelen preferir las hojas más jóvenes o las más viejas. Muchas plagas son capaces de detectar qué plantas están más desequilibradas y las atacan, ya que les pueden ofrecer una nutrición más fácil.

Los abonos químicos desequilibran el metabolismo de las plantas, inundándolas con nutrientes solubles. La alta salinidad obliga a la planta a absorberlos pero sin poder utilizarlos, ya que el desequilibrio que conlleva reduce la proteosíntesis y deja muchos aminoácidos libres en la savia, que se convierte así en un apetitoso bocado para las plagas. El empleo de abonos orgánicos reduce este problema, pero hay que tener cuidado de no abusar, pues si se usan en exceso también favorecen las plagas.

Nº 235 ya en los quioscos

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