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Aprovechar las hojas

Una vez colgadas las plantas de exterior, ¿qué es recomendable hacer con las hojas con THC?

Iker

Durante la cosecha, a la hora de manicurar las plantas es buena idea hacerlo en dos pasos. Primero se cortan las hojas grandes sin resina visible, que se pueden descartar y tirar a la basura, y en una segunda pasada se manicuran las hojas que sí tienen resina visible. Todas estas hojas resinosas que cubren los cogollos o asoman desde su interior pueden aprovecharse para la elaboración de hachís y otros concentrados cannábicos. 

El sistema más simple consiste en secar las hojas con resina extendiéndolas en finas capas colocadas sobre mallas que permitan una buena aireación y un secado rápido. Es esencial mover las hojas cada día, dándoles la vuelta y evitando que se queden apelmazadas unas con otras, pues eso provocaría la aparición de moho y dañaría la resina. Una vez secas se pueden almacenar hasta que llegue el momento de utilizarlas; es preferible guardarlas en un recipiente hermético para que no se rehumedezcan de nuevo. Las hojas se pueden usar de varias maneras. Se puede hacer hachís extrayendo la resina con un cedazo giratorio y prensándola a continuación. También es posible extraer la resina con agua, hielo y bolsas de malla tipo Ice-o-lator, un sistema que produce una resina muy pura aunque menos aromática que la extracción en seco. La extracción al agua se puede hacer tanto con hojas secas como con hojas frescas recién manicuradas o con hojas frescas y congeladas. La ventaja de congelar las hojas de manicura es que se evita el trabajo de darles la vuelta cada día durante el secado. 
Las hojas muy resinadas se pueden emplear también para cocinar comida psicoactiva, siempre teniendo cuidado de no someterlas a altas temperaturas, que podrían destruir el THC. 
 

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