Profesor Cáñamo

Cambiar del exterior al interior y viceversa

Pregunta
Escribo para hacerte una consulta: me gustaría saber qué debo tener en cuenta para sacar plantas del interior al exterior a principio de temporada o, al contrario, para meterlas en interior en otoño. Estoy pensando si después de cosechar una planta en interior podría revegetarla en exterior para hacer otra cosecha en verano con ella. También me pregunto si podría revegetar una planta en interior después de cosecharla en exterior. ¿Puedo mantener viva una planta durante varios años de este modo?
Íñigo
Respuesta

Como ya sabrás, las plantas de cannabis se cultivan en interior y en exterior, por lo que son capaces de vivir sin problemas en ambos ambientes cuando las condiciones son correctas. Sí que hay que tener cuidado en el proceso de cambio, pues el sol tiene una intensidad mayor que las lámparas de cultivo y, si no lo tenemos en cuenta, las plantas pueden quemarse por exceso de luz; digamos que es necesario acostumbrarlas durante unos días, sobre todo cuando en interior están con lámparas no muy potentes como los fluorescentes y se sacan fuera con la primavera avanzada, cuando la luz solar es muy intensa. Si se deja la planta unos días a la sombra o con pocas horas de sol, se acostumbra a la nueva intensidad y en una o dos semanas ya se puede situar a pleno sol todo el tiempo. El viento también puede ser problemático, pues las plantas de interior no están acostumbradas a él y se pueden tronchar con facilidad. Para evitarlo conviene ayudarlas por medio de un tutor que les aporte estabilidad.

Para hacer lo que propones hay dos momentos a tener en cuenta; empezamos cuando la planta acaba de florecer en interior y quieres sacarla fuera. Para revegetar una planta después de la cosecha de interior, hay que tomar ciertas precauciones. Lo más importante es procurar dejarle la mayor cantidad de hojas al cosecharla, cortando solo los cogollos. Si no tiene hojas no puede hacer la fotosíntesis y es difícil que logre revegetar. Además, para estimularla a que abandone la floración y empiece a crecer de nuevo, necesita recibir un fotoperiodo con muchas horas de luz, por lo que no es recomendable sacarla a principios de primavera, cuando los días y las noches tienen casi la misma duración; es mucho mejor revegetarla en interior bajo un fotoperiodo 18/6 o, mejor aún, 24/0, y solo sacarla fuera cuando ya esté claramente de nuevo en fase de crecimiento. En interior, las plantas se suelen cultivar en macetas de tamaño mediano, por lo que es fácil trasplantarlas a una maceta mayor al sacarlas fuera. El aumento de la maceta favorece el crecimiento y la revegetación, pero muchas veces el pan de raíces y el tallo central están bastante envejecidos y se logran mejores resultados sacando esquejes de la planta revegetada y, una vez enraizados, plantarlos en exterior para que puedan desarrollar nuevas plantas desde cero.

Al final de la cosecha de exterior no podemos revegetar las plantas fuera, pues el fotoperiodo no es adecuado y hay que meterlas en interior para hacerlo bajo luz artificial. Recuerda cosechar con cuidado para que queden muchas hojas en la planta y, después de la cosecha, pero antes de meter la planta dentro, fumigarla meticulosamente para evitar meter plagas dentro de casa, donde serán mucho más difíciles de matar. Una vez conseguimos que la planta revegete, suele ser más eficaz sacar esquejes y utilizarlos para la cosecha de interior que usar la planta original, por las mismas razones que explicamos antes.

A veces puede ser interesante meter en el interior una planta de exterior que aún no ha terminado de florecer para lograr que acabe de madurar cuando las condiciones exteriores ya no son adecuadas porque hace mucho frío o hay demasiadas lluvias. Es el caso de variedades sativas de floración muy lenta que no acaban de florecer hasta noviembre o diciembre. En este caso, el fotoperiodo en interior deberá ser corto para que la floración continúe (12 h diarias de luz). Si se quiere acelerar aún más la maduración, se puede usar un fotoperiodo de 10 h de luz y 14 h de oscuridad. Cuando una planta entra en un cuarto de cultivo de interior proveniente del exterior, hay un gran riesgo de que lleve consigo distintos bichos que, al no tener depredadores en interior, pueden convertirse en plaga. Imaginemos que hay unas docenas de arañas o de pulgones viviendo en la planta sin causar graves daños, en pocos días, si las condiciones del interior son adecuadas, pueden multiplicarse hasta convertirse en un problema importante.

En teoría es posible tener una planta viva durante años revegetándola después de cada cosecha, pero en la práctica no es tan sencillo porque los tejidos envejecen y cada vez les resulta más difícil revegetar.