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¿Cómo se fabrican los abonos?

¿Cómo es el proceso de producción de los abonos?, ¿por qué algunos vienen en un solo bote y otros en dos o tres botes distintos?, ¿hay diferencia entre los métodos de fabricación de los abonos químicos y los orgánicos? 

Lander

Esta pregunta es muy interesante, ya que a menudo vemos los abonos como algo muy simple que se echa en el agua y hace que las plantas crezcan. Pero, en realidad, tras ellos hay mucha ciencia que ha permitido aumentar la producción agrícola mundial hasta niveles que se hubieran considerado imposibles hace unos cuantos siglos.

Los fertilizantes químicos, que también se llaman minerales o sintéticos, se elaboran en laboratorios o plantas industriales. Son el resultado de procesos químicos para extraer elementos minerales en una forma que las plantas puedan utilizar. Los tres nutrientes que las plantas consumen en mayor cantidad son el nitrógeno, el fósforo y el potasio. El nitrógeno (N) se obtiene del aire, ya que el 78% de la atmósfera está compuesto por este elemento. Se usa un proceso industrial llamado Haber-Bosch, que combina nitrógeno con hidrógeno para hacer amoniaco, y luego se utiliza este para crear nitratos o ureas. Se calcula que la mitad de los alimentos cultivados en el mundo dependen de abonos nitrogenados producidos por este proceso. El fósforo (P) se extrae de rocas fosfóricas o fosfatos que se trituran y se tratan con ácidos para que el fósforo quede disponible para ser absorbido por las plantas. El potasio (K) se obtiene de sales naturales como la potasa que se extraen de minas, se purifican y se convierten en fertilizante. 

Una vez se han obtenido todos los nutrientes en forma mineral purificada, se mezclan en proporciones específicas adecuadas para cada etapa del cultivo (para crecimiento o para floración) y se disuelven en agua si se quiere hacer un abono líquido o se forman pequeñas bolitas con el polvo para un abono sólido. 

Los fertilizantes orgánicos se elaboran a partir de materiales naturales: estiércol, compost, algas, humus de lombriz, restos vegetales, melaza, harina de huesos, guano de murciélago, etc. No están compuestos de nutrientes puros como los abonos químicos. Los nutrientes orgánicos están presentes en formas más complejas que necesitan ser descompuestas por microorganismos del suelo para que las plantas los puedan absorber. Aunque se pueden aplicar directamente los materiales naturales al suelo, los fabricantes los fermentan o compostan para eliminar patógenos y facilitar su absorción por las plantas. Además, se pueden filtrar para eliminar residuos sólidos, concentrar o mezclar con otros elementos que estimulan el crecimiento vegetal. Por último, se envasan en forma líquida o sólida. 

La razón por la que algunos abonos vienen en un solo bote y otros en dos o tres es por la compatibilidad química de los nutrientes y la comodidad del cultivador. Por lo general, los abonos en un solo bote son muy cómodos de utilizar, pero suelen tener menor concentración y no se puede alterar el equilibrio de nutrientes, siempre es igual. En los abonos en dos botes se separan en cada uno nutrientes que no se pueden juntar a altas concentraciones porque crean precipitados, es decir, unos nutrientes reaccionan con otros y forman nuevos compuestos que las plantas no pueden absorber. Al separarlos, se evita que esto suceda. Normalmente, uno de los botes contiene el calcio y el otro el fósforo y los micronutrientes, ya que el calcio puede reaccionar con facilidad. Los abonos en tres botes permiten realizar distintas combinaciones usando diferentes proporciones de cada uno para adecuar el abono a las distintas fases del cultivo (crecimiento, floración, final de floración). 

Profesor Cáñamo

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