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Ahí va mi duda: llevo casi un año realizando una selección de semillas regulares, de las cuales he seleccionado cuatro hembras y un macho. Ahora estoy a punto de recolectar las semillas F2, y tengo la duda de si para estabilizar rasgos genéticos se ha de cruzar la misma hembra con futuros machos de F2 o futuras hembras de F2 con el primer macho seleccionado. El objetivo es llegar a una generación lo más homogénea posible con las características que más me gustan. Un saludo.

Rafa

Dices que has seleccionado cuatro hembras y un macho, pero no cuentas si son de la misma variedad o no. Y no es lo mismo, ya que en un caso el primer cruce es un F2 y en el otro un F1.

Cuando se cruzan dos variedades y se hace un híbrido, la primera generación de semillas se denomina F1 y da lugar a plantas con mucho vigor y unas características intermedias entre ambos parentales y similares entre sí. Por ejemplo, si la madre era de floración temprana y el padre de floración tardía, las semillas F1 tendrán una floración media, además, todas las plantas F1 serán parecidas y bastante vigorosas. Por eso, por lo general, las semillas comerciales son semillas F1. Si el cultivador cruza un macho y una hembra de la misma variedad comercial producirá semillas F2, pero si cruza un macho y una hembra de variedades distintas producirá semillas F1. Mientras que en la generación F1 las plantas hermanas son similares, la generación F2 es bastante distinta de la F1, pues los genes se vuelven a disgregar y las plantas pueden llegar a ser muy distintas entre sí. La gran diversidad de individuos de la generación F2 permite escoger plantas con características distintas que nos gusten y, a partir de ellas, desarrollar una nueva línea genética con peculiaridades propias.

Si hemos cruzados dos variedades distintas, las semillas que nos salen en el primer cruce son F1, pero si queremos continuar la selección y estabilización de la nueva variedad híbrida, hay que cruzarlas entre sí para hacer la generación F2 y seleccionar las que más se acerquen a la idea que tenemos de la nueva variedad. Cruzamos las F2 para crear la generación F3, de las que seleccionamos las plantas mejores y volvemos a cruzarlas. En cada generación nos acercamos más al objetivo, pero a veces pagamos el precio de una pérdida de vigor. Siempre que se desee renovar la genética para acercarla a una de las dos variedades originales se hace un retrocruzamiento entre la generación correspondiente y el parental, por ejemplo F3 x P1. El resultado es una nueva generación F4 más parecida al parental escogido. El hecho de escoger el macho P1 y cruzarlo con hembras F3 o un macho F3 para cruzarlo con hembras P2 depende fundamentalmente de si queremos que la generación F4 se parezca más a P1 o a P2.

En tu caso, como has escogido cuatro hembras, también puedes seguir un camino que no requiere retrocruzar necesariamente con los parentales. Con cada uno de los cuatro cruces originales puedes desarrollar una línea diferente y luego ir seleccionando y volviendo a cruzar dentro de cada línea pero sin cruzarlas entre sí hasta el último paso. De este modo acabarás con cuatro líneas estabilizadas y homogéneas, cada una ligeramente distinta de las otras. Una puede ser más productiva, otra más potente, otra muy rápida y otra especialmente resistente. El último paso es cruzar dos de ellas y crear una especie de híbrido F1, que tendrá más vigor que ambas variedades por separado y unas características intermedias entre las dos. Si haces lo mismo con las otras dos líneas y finalmente cruzas las dos nuevas líneas híbridas resultantes, acabarás con un polihíbrido entre las cuatro líneas.

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