Pasar al contenido principal

El cultivo en un entorno legalizado

Tengo mucha curiosidad por saber cómo se cultiva en los países donde se ha legalizado el cannabis, especialmente, en Estados Unidos: ¿cómo ha afectado la legalización del cannabis a la forma de cultivo?, ¿cómo se lo montan los productores legales?, ¿cultivan en interior o en exterior?, ¿qué novedades o mejoras tecnológicas se han producido? 

Sara

La legalización del cannabis ha cambiado profundamente la forma en que se cultiva en Estados Unidos. Para empezar, se ha profesionalizado el cultivo. Ya no es un mercado dominado por pequeños cultivadores, sino que hoy en día lo manejan grandes empresas reguladas por leyes estatales y que operan con licencia y deben seguir ciertos estándares de calidad. 

La decisión de cultivar en interior o en exterior depende de varios factores. En general, en los estados con un clima más extremo o con regulaciones más estrictas, los productores suelen optar por cultivos de interior que les permiten un control total del entorno, ciclos más rápidos y múltiples cosechas al año. En interior es más fácil tener una mayor seguridad y, especialmente, cumplir todas las regulaciones sobre pureza, pesticidas y trazabilidad. Los inconvenientes del cultivo indoor son los altos costes energéticos y una elevada huella de carbono si no se usan energías renovables, por lo que algunos cultivadores colocan placas solares junto al cultivo para reducir la huella ecológica. El cultivo en interior es el preferido en Colorado, Nevada, Illinois y Massachusetts, por ejemplo. 

En exterior, los costes de producción son mucho más bajos, pues se aprovecha la luz solar y el suelo, y no hay grandes gastos en energía ni el impacto ambiental de los cultivos de interior. Por otra parte, la dependencia del clima hace que sea más difícil asegurar una cosecha que cumpla con estándares de calidad homogéneos. Además, hay mayor riesgo de plagas y de contaminación por esporas u hongos. El cultivo exterior es más común en California, Oregón y Washington. 

El cultivo en invernadero tiene la ventaja de que permite combinar un cierto control ambiental y el aprovechamiento de la luz solar, lo que facilita el cultivo a gran escala con costes intermedios. 

Los cultivadores también han innovado tecnológicamente cambiando a la iluminación led, que ahorra hasta un cuarenta por ciento en gasto energético y permite ajustar el espectro lumínico según la fase de cultivo. Se han incorporado todo tipo de sensores a las plantaciones para controlar temperatura, humedad, nivel de CO2, pH y EC de manera continua. El riego se realiza casi siempre de forma automatizada, con sistemas gota a gota o con cultivos hidropónicos. Gracias al control remoto que permiten las aplicaciones móviles, un cultivador puede vigilar y controlar sus plantas a distancia y recibir una alarma si algo no va bien. 

Se están produciendo muchas inversiones en proyectos de desarrollo con técnicas genéticas enfocados a obtener variedades resistentes a las enfermedades o plagas más comunes, así como variedades con perfiles de cannabinoides específicos (niveles altos de CBD, CBG o THCV). La micropropagación in vitro y la clonación son los métodos preferidos de reproducción de plantas porque permiten garantizar la uniformidad necesaria para la producción a gran escala. 

En cultivos ecológicos, se emplean micorrizas y bacterias beneficiosas para potenciar la salud del suelo y se realiza una fertilización orgánica específicamente formulada para las necesidades de cada fase del cultivo. Además, muchas de las decisiones sobre las técnicas de cultivo han sido consecuencia de la fuerte regulación, que limita las cantidades de metales pesados, mohos o pesticidas que puede haber en un cogollo, lo que ha potenciado el cultivo en interior, donde es más fácil crear un entorno controlado. El cultivo en exterior no es fácil en muchos estados que exigen la aplicación de importantes medidas de seguridad, como vigilancia con cámaras o cercas perimetrales.

Profesor Cáñamo

Suscríbete a Cáñamo