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Del producto de una extracción con etanol, ¿qué porcentaje son cannabinoides? Gracias.

Sebastián

El etanol es un disolvente con grandes ventajas, pues no es tóxico, es fácil de conseguir y no es tan inflamable como el butano. Por otra parte, tiene un detalle no tan bueno: es un disolvente polar, lo que significa que, además de los cannabinoides y los terpenos, también disuelve otras moléculas, como ceras o clorofila. A consecuencia de esta característica, los extractos elaborados con etanol tienden a tener un color verde oscuro y un sabor amargo a clorofila si no se toman medidas para eliminar y filtrar estos contaminantes. El sistema básico para lograrlo se llama winterización, y consiste en meter el etanol con el extracto disuelto en el congelador durante 24-48 horas. La baja temperatura reduce la solubilidad de las ceras y las grasas vegetales, que pasan a formar una película encima de la solución de etanol. A continuación, hay que filtrar el líquido a través de un filtro de papel de laboratorio que retenga las ceras y grasas y deje pasar el etanol con los cannabinoides y terpenos disueltos. El siguiente y último paso es la evaporación del etanol para dejar solo el extracto. Aunque la temperatura de ebullición del etanol es de 78 ºC, usando una bomba de vacío es perfectamente posible evaporar el etanol a temperatura ambiente, evitando el riesgo de calentarlo.

La cantidad de cannabinoides que contiene un extracto depende de la potencia de la marihuana de la que se ha extraído. Partiendo de cogollos de primera calidad de una hierba potente de las que tienen cerca del veinte por ciento de THC, se puede llegar a un extracto final con más del ochenta por ciento de cannabinoides, pero es necesario winterizarlo para alcanzar la máxima concentración.

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