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Interior o exterior

Querido profe, te escribo para hacerte una consulta sobre qué tipo de cultivo me recomiendas. Mi duda se refiere a si es mejor cultivar en interior o en exterior. Soy un consumidor bastante intenso y mi mujer también, y estoy harto de dejarnos un dineral en hierba todos los meses. Vivimos en un piso grande (ventajas de vivir en un pueblo) y tenemos una terraza de diez metros cuadrados y una habitación libre de seis metros cuadrados, por lo que puedo cultivar tanto en exterior como en interior. ¿Qué me recomiendas: monto un armario de cultivo o espero a la primavera y siembro en exterior? ¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes de los dos sistemas? Muchas gracias.

Juanan

La decisión entre cultivar en interior o hacerlo en exterior depende de varios factores. Lo más sencillo es, desde luego, el exterior. No hace falta una gran inversión; basta con macetas, tierra, semillas y abono. Simplemente hay que llenar las macetas con sustrato, colocarlas en la terraza y sembrar las semillas a medio centímetro de profundidad. Los cuidados necesarios para el cannabis son bastante sencillos: regar las plantas regularmente y añadir un poco de abono líquido al agua dos o tres veces por semana para que las plantas crezcan correctamente. Es fácil y barato pero también tiene inconvenientes. Para empezar, en el exterior, por lo general, se realiza una sola cosecha al año, se siembra en primavera, casi siempre en abril o mayo, y se cosecha en otoño, desde finales de septiembre hasta finales de noviembre, según la variedad cultivada. Al realizar una sola cosecha, esta debe producir una cantidad suficiente para cubrir las necesidades anuales del cultivador. En una terraza de diez metros cuadrados se puede cosechar un kilo de cogollos sin demasiada dificultad, siempre que reciban bastantes horas de sol. Usando variedades productivas y con un poco de experiencia es posible sacar aún más. Esta cantidad es suficiente para muchos consumidores pero no para todos, especialmente si debe abastecer las necesidades de dos personas. Es verdad que hay formas de realizar más de una plantación anual en exterior, por ejemplo, hacer una cosecha de autoflorecientes mientras la cosecha principal está en crecimiento, pero estas cosechas suelen ser mucho menos productivas que la principal. También hay que tener en cuenta que el exterior es mucho más imprevisible que el interior, ya que no tenemos ningún control sobre el clima ni sobre los insectos y otras plagas. Un final de verano de fuertes lluvias puede provocar la aparición de hongos en las plantas y la destrucción de la cosecha en pocos días. Una plaga de araña roja puede debilitar tanto las plantas que la producción se reduzca a la mitad y la calidad también. Es más fácil que las previsiones no se cumplan en un cultivo de exterior. 

El cultivo en interior es otro rollo; aumentan la inversión y el trabajo, pero también la seguridad y la calidad del producto final. Para que un cultivo de interior tenga éxito es esencial que el cuarto de cultivo esté bien diseñado y montado. Las plantas crecen bien cuando las condiciones medioambientales son correctas. El cultivador es el responsable de crear un entorno, un clima, en el que las plantas se encuentren a gusto. Deben mantenerse la temperatura y la humedad dentro del rango óptimo para el cannabis; para ello hay que montar un sistema de ventilación que renueve el aire y extraiga el calor. La iluminación es muy importante, hay que comprar lámparas especiales para el cultivo, que son caras y consumen bastante energía, por lo que elevan considerablemente la factura eléctrica mensual. El gasto de montar el cuarto de cultivo y mantenerlo en marcha no es pequeño. Además de costar más, requiere mucho más esfuerzo y dedicación cultivar en interior: los cuidados son más constantes y los errores se pagan caros. Por otra parte, cuando las cosas se hacen bien se puede recoger una cosecha cada tres meses durante todo el año e independientemente del clima exterior. En una habitación de seis metros cuadrados iluminada con tres lámparas de 600 W no es difícil producir un kilo de cogollos por cosecha, lo que puede elevar la producción anual a cuatro kilos, suficiente para la gran mayoría de parejas cannábicas. 

El sistema más recomendable para ti depende sobre todo de cuánto tiempo y dinero quieres dedicarle a las plantas. Si solo te interesa poder conseguir cannabis de autocultivo pero no quieres emplear muchas horas ni muchos euros, empieza cultivando en exterior. Si tras unas cosechas quieres más o de mejor calidad, prueba el cultivo de interior. Por otro lado, si el tema te fascina, si te divierte cultivar y quieres convertirte en un especialista, lánzate de lleno al cultivo de interior, pero empieza solo con una o dos lámparas, no intentes hacer un cultivo muy grande hasta que tengas experiencia. 
 

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