Plantas jóvenes con hojas amarillas
Tengo un grupo de ocho plantas en exterior. Tienen unas cuatro semanas de vida y me estoy preocupando porque he visto que algunas de ellas muestran hojas amarillas. ¿No son demasiado jóvenes para tener ya hojas amarillas?, ¿cuál puede ser la causa? Con todo lo que ha llovido esta primavera, ¿puede ser un problema de exceso de riego por las lluvias continuas?
Las hojas amarillas pueden tener distintas causas, y el exceso de riego es una de ellas. De todos modos, no es seguro que sea por eso, ya que hay otros problemas que podrían mostrarse con los mismos síntomas.
Cuando las plantas sufren riego excesivo y la tierra permanece permanentemente empapada, las raíces no pueden respirar bien y la falta de oxígeno puede ocasionar pudrición radicular. Si las raíces se pudren, la planta no puede absorber nutrientes y esto podría ocasionar el amarilleamiento de las hojas. La solución pasa por dejar que se seque la tierra para que las raíces se recuperen. Si sigue lloviendo, colocaremos las plantas a resguardo de la lluvia para que no se sigan mojando.
Si la tierra drena mal, las raíces también pueden pudrirse. En este caso, el problema también se debe al exceso de humedad, pero no por riego excesivo, sino porque la tierra absorbe demasiada agua. A veces, podemos ayudar a mejorar el drenaje realizando más agujeros en el fondo de la maceta, pero, por lo general, es una cuestión de que no escogimos un sustrato con suficiente perlita, que favorece el drenaje. Si las plantas crecen directamente en el suelo pero la tierra contiene mucha arcilla, es habitual que el drenaje sea malo. Otro año deberemos acondicionar la tierra antes de plantar para lograr un sustrato más drenante.
Las hojas amarillas también pueden aparecer por deficiencias de nutrientes (falta de abono) o por un pH inadecuado del sustrato o el agua de riego. Las raíces solo pueden absorber correctamente todos los minerales que necesitan cuando el pH se encuentra entre 5,5 y 6,5. Ajustaremos siempre el pH del agua antes de regar para evitar este problema.
Para comprobar si el problema se debe al exceso de riego, debemos fijarnos en el estado de la tierra. Si permanece empapada de forma continuada y no se seca entre riegos, lo más probable es que el exceso de humedad esté provocando el amarilleamiento de las hojas. También podemos inspeccionar el pan de raíces para ver el estado de salud radicular de la planta: daremos la vuelta a la maceta y sacaremos, con mucho cuidado, el pan de raíces. Las raíces sanas son de color blanco y relativamente firmes y gruesas, en cambio, las raíces enfermas se ven oscuras y blandas.
En el futuro, hay que limitar el riego cuando llueva a menudo o proteger las plantas de la lluvia para controlar cuánta agua reciben. Si están empapadas, no las debemos regar; si nos preocupa no abonarlas durante muchos días porque las lluvias mantienen la tierra mojada, siempre podemos abonarlas foliarmente pulverizando sobre las hojas una solución nutritiva de agua con abono en dosis bajas. De este modo, las plantas pueden absorber los nutrientes que necesitan a través de las hojas sin tener que mojar más la tierra.