Pasar al contenido principal

¿Qué hago con la tierra tras la cosecha?

Tengo unas plantas sembradas en el suelo en un rincón del jardín y otras en unas jardineras grandes. Mi duda es qué tengo que hacer con la tierra después de la cosecha: ¿conviene abonar la tierra de exterior para dejarla lista para la próxima temporada?, ¿qué abonos orgánicos puedo usar?, ¿qué hago con la tierra de las macetas?, ¿puedo reutilizarla el año que viene o crees que es mejor que empiece con sustrato nuevo? 

Víctor

Abonar la tierra del cultivo con abonos orgánicos después de cosechar las plantas es una gran idea. A lo largo del invierno y la primavera, los abonos se irán descomponiendo e incorporándose al suelo, mejorando su fertilidad y preparándolo para la próxima temporada de cultivo. Cualquier tipo de materia orgánica sirve para mejorar el suelo, pero es importante que contenga una relación correcta entre carbono y nitrógeno para favorecer la descomposición. En general, la hierba, las hojas verdes y todos los vegetales verdes, blandos y flexibles son ricos en nitrógeno, mientras que la paja, las hojas secas o las ramitas contienen carbono. Si se abusa del nitrógeno, la descomposición es demasiado rápida y se pueden generar malos olores o atraer plagas. Por el contrario, una proporción demasiado baja de nitrógeno provoca una descomposición demasiado lenta o incompleta. Además de los ya citados, son ricos en nitrógeno los restos de hortalizas, el césped cortado, los posos de café o abonos orgánicos como la harina de sangre, el estiércol o el humus de lombriz. 

Como regla general, añade dos partes de materiales ricos en carbono por cada parte de materiales ricos en nitrógeno, pero no te obsesiones con las proporciones exactas, simplemente sé consciente de que hacen falta ambos elementos, y si ves que la descomposición es muy lenta, esparce por encima de la tierra un poco de material rico en nitrógeno. Otra forma de mejorar la fertilidad de la tierra tras la cosecha es sembrar semillas de leguminosas como los guisantes, las judías o las habas, arrancar las plantas a principios de primavera, cuando lleguen a la floración, pero antes de que produzcan frutos, y dejarlas descomponiéndose sobre el terreno hasta el momento de la siembra de la nueva cosecha de cannabis. 

La tierra de las macetas se podría reutilizar pero, en mi opinión, no merece la pena correr el riesgo de que no esté bien equilibrada de nutrientes. Es mejor esparcir la tierra vieja sobre el jardín, donde aportará materia orgánica sin riesgos, y utilizar tierra nueva para la siguiente cosecha. 

Profesor Cáñamo

Suscríbete a Cáñamo