Profesor Cáñamo

Tierra orgánica que no hay que abonar

Tierra orgánica que no hay que abonar
Pregunta
Me gustaría preparar una tierra bien nutritiva con abonos orgánicos con la que las plantas puedan crecer toda la temporada sin necesidad de añadirle nada, o casi nada, de abono líquido. ¿Es posible? ¿Cómo tendría que hacerlo para lograr unos cogollos completamente ecológicos? Muchas gracias por tus consejos.
María
Respuesta

La preparación de una buena tierra orgánica con la cantidad suficiente de nutrientes para todo el ciclo de crecimiento de las plantas de cannabis debe hacerse con tiempo y hay que calcular una gran cantidad de sustrato por maceta. No olvidemos que el cannabis crece y come mucho y puede llegar a producir cantidades enormes de cogollos, sobre todo en exterior. Si se cultiva en el suelo, el problema no es tan grande, pues las raíces se pueden extender más lejos en busca de los nutrientes que les falten; pero si crecen en macetas todos los elementos minerales necesarios deben estar contenidos en la tierra. La fertilidad de una buena tierra viene dada no solo por abonos que añadimos sino también, y muy especialmente, por los microorganismos que viven en ella y que son los encargados de descomponer poco a poco la materia orgánica que contiene los nutrientes. Es esencial, por tanto, preparar la mezcla con anticipación, añadir una buena cantidad y variedad de microorganismos y dejar reposar la tierra húmeda unas cuantas semanas para que los microorganismos se reproduzcan y colonicen todo el sustrato.

Vamos con la receta para preparar unos 100 o 120 l de sustrato. La base es la turba, y se usan entre 30 y 50 l, según queramos una mezcla más aireada (menos turba) o con mayor capacidad de retención de agua (más turba). En general, cuanto más grande sea la maceta, menos proporción de turba usaremos. Para lograr que la mezcla esté bien oxigenada, añadimos entre 20 y 30 l de perlita (también sirve la lava de roca o la arlita, pero son más pesadas). Si las macetas no son muy grandes o el clima es muy seco y caluroso, menos perlita; si usamos macetas enormes, o tenemos un clima más húmedo o fresco, más perlita. El siguiente ingrediente debe proporcionar mucha materia orgánica y un buen número de microorganismos: humus de lombriz, compost o estiércol son buenos candidatos, hacen falta 30 l y se puede usar uno solo de ellos o una mezcla de los tres. Para ajustar el pH se añade un litro de cal agrícola, pero si el agua del grifo es bastante alcalina se puede emplear mucho menos (la mitad o la cuarta parte); también va bien añadir entre 2 y 4 l de polvo de roca o polvo de basalto para garantizar una buena provisión de micronutrientes y contribuir a mantener una gran diversidad de microorganismos en el suelo; se puede encontrar en webs de abonos ecológicos y contiene unos setenta minerales distintos. Para acabar, va bien completar con dos litros de mezcla de abonos orgánicos en polvo como harinas de algas, nim, alfalfa, huesos, asta o cuernos, plumas, sangre, pescado o guano. También podemos comprar un abono orgánico comercial en polvo, que suele estar compuesto por una mezcla de estos productos. Cuanto mayor variedad de materiales incluyamos, mejor para las plantas, ya que algunos se descomponen más lentamente y otros están disponibles en pocas semanas. Mezcla bien todos los ingredientes y mete el sustrato en sacos o en macetas. Humedécelo y déjalo reposar en un lugar a la sombra durante tres o cuatro semanas para que se active y los microorganismos lo conviertan en una tierra viva.