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Trasplante tardío

La planta que tengo en el patio se ha puesto tremenda, mide casi dos metros y creo que la maceta en la que está es demasiado pequeña. No sé exactamente cuántos litros de tierra tiene, pero calculo que diez o quince. Me parece que cuando empiece a florecer, si se sigue estirando, puede llegar a dos metros y medio y que necesitaría un macetero más grande. Tengo dos preguntas. La primera es si estoy todavía a tiempo de trasplantarla a una maceta mayor. Debe estar a punto de empezar a florecer y me da miedo que pueda estresarla o sentarle mal el trasplante y que no florezca bien. La segunda pregunta es, si me dices que sí puedo trasplantarla, cómo lo hago. Es tan grande que no sé ni cómo hacerlo para que no se rompa el tallo o se deshaga el pan de raíces. Normalmente, cuando trasplanto una planta más pequeña la pongo boca abajo para sacar la maceta, pero ahora no puedo hacerlo así porque chocaría con el suelo, y no creo que tenga fuerza para sostenerla boca abajo. ¿Alguna idea? Otra cosa, en lugar de trasplantarla y para evitar el trasplante, ¿no sería suficiente si la riego y la abono más a menudo? Muchas gracias
Manuela

Las plantas de cannabis se pueden trasplantar siempre, en cualquier momento. Es verdad que es mejor hacerlo antes, cuando todavía no son tan grandes ni están tan cerca de empezar a florecer, pero, si se trasplantan con cuidado, puede hacerse incluso en plena floración sin que sufran ni se estresen. Vamos a dar varios consejos. La trasplantaremos por la tarde, cuando ya no le dé el sol, para que tenga toda la noche para recuperarse. Nos aseguraremos de que la tierra no esté muy mojada para que el pan de raíces no pese demasiado; no hace falta que la matemos de sed ni que la planta esté marchita, pero intentaremos hacerlo antes de regar, cuando la tierra esté semiseca.

A continuación, tumbaremos la planta en el suelo y rodaremos la maceta con cuidado apretando un poco por el lado para que la tierra se despegue de la pared de la maceta. Vigilaremos la cara inferior de la maceta y cortaremos las raíces que puedan salir por los agujeros de drenaje para que no se vayan a enganchar y dificulten el sacar el pan de raíces. Tiraremos del tronco con mucho cuidado, y a ser posible con la ayuda de alguien que sujete la maceta, para sacar el pan de tierra de la maceta. Si vemos que no sale fácilmente no deberemos tirar más fuerte, ya que podríamos arrancar el tallo de la tierra y dañar las raíces. Cogeremos un cuchillo largo y lo pasaremos entre la tierra y la maceta para ayudar a despegarla. También podemos golpear suavemente la maceta contra el suelo hasta conseguir que el bloque de tierra y raíces salga sin dañarse. Hay que tener preparada ya la maceta nueva con algo de tierra en el fondo, una capa de 5 a 10 cm. La maceta nueva debe ser bastante más grande que la vieja, de forma que queden al menos 5 o 10 cm libres entre el pan de raíces y las paredes para rellenar con tierra. Con mucho cuidado, ponemos la planta de pie. Entre dos personas, una levantando el pan de raíces y la otra agarrando del tallo pero sin tirar demasiado, trasladamos la planta y la colocamos dentro de la nueva maceta y la rellenamos de tierra. Es importante usar la misma tierra que tenía la planta en la maceta vieja y rellenar bien los huecos pero sin apelmazarla demasiado. A continuación, regaremos la planta con agua abundante y la dejaremos tranquila hasta el día siguiente. También podemos dejarla un día en semisombra antes de ponerla a pleno sol, pero no es realmente necesario.

Cuando una planta se hace demasiado grande para la maceta en la que está, las raíces pueden no ser capaces de absorber todos los nutrientes necesarios para un correcto desarrollo por mucho que la reguemos y abonemos. En un cierto volumen de tierra solo cabe cierta cantidad de raíces y estas raíces tienen una capacidad máxima de absorción, una vez llegan a ella, no pueden exceder esa capacidad. Por eso es tan necesario que el tamaño de la maceta sea el adecuado para el tamaño de la planta. Otra ventaja que no hay que desdeñar es que las plantas en macetas grandes aguantan mejor los días de mucho calor y, como pesan más, son mucho más estables, por lo que no se tumban cuando sopla el viento.

Profesor Cáñamo

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