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Crisis de identidad

Estoy en estado de shock porque soy lesbiana y ha llegado un nuevo compañero al trabajo del que me estoy enamorando. Tengo novia desde hace dos años, y aunque tenemos una relación abierta, me parece una absoluta traición hacia ella el sentirme tan atraída y tan cachonda con este chico; nunca me había pasado en mis treintaidós años de vida (lo de que me guste un hombre). Me encanta estar junto a él, y el otro día me besó y me gustó muchísimo, pero me fui corriendo porque me siento culpable y porque tengo miedo… ¿Qué pensarán los demás? Me costó mucho salir del armario y contarle a toda mi familia y amistades que soy lesbiana, y ahora que todo el mundo me acepta a mí y a mi novia, y también aceptan nuestra relación poliamorosa, me pregunto qué pensarían si supiesen que me está pasando esto. Sentir cosas de hetero me avergüenza, aunque me doy cuenta también de que siempre he tenido muchos prejuicios contra las bisexuales y las heteras, que a mis amigas bolleras les pasa lo mismo, y que quizás por eso me cuesta tanto admitir que no soy una lesbiana absoluta. Estoy hecha un lío porque no sé cómo definirme y no sé cómo va a reaccionar mi chica.

Elenait
Ilustración de ATA
Ilustración de ATA

Elenait, quizás te sentirías mejor si te liberas de la necesidad de definirte y de etiquetarte. Piensa que es más importante tu libertad que tus etiquetas, prueba a pensar la identidad de género y de orientación sexual desde la transitoriedad. A mí me funciona lo de cambiar el verbo soy, por el verbo estoy: ahora estoy lesbiana, ahora estoy hetero… Quedarse en una categoría absoluta es negar todo el potencial que tiene tu sexualidad y toda la diversidad que contiene la realidad. Definirse de una manera absoluta y definitiva nos da seguridad y sentimiento de pertenencia a un grupo social, pero es mucho más divertido probar cosas nuevas y no imponerse limitaciones a una misma. Además, en tu caso tienes una relación abierta, lo que te ahorra muchos disgustos: no tienes por qué mentir ni ocultarte ni sentirte avergonzada por lo que estás sintiendo. Tienes todo el derecho del mundo a explorar nuevas realidades y nuevas formas de relacionarte, pero para poder sentirte libre es esencial que te olvides del “qué dirán”; es una tiranía que nos limita muchísimo a todos y a todas. La gente que te quiere, te acepta tal y como eres, y en eso están incluidos los cambios, los giros, las evoluciones… Como dice la canción de Mercedes Sosa: todo cambia; y como dice la de Drexler: todo se transforma. Ninguna de nosotras es siempre la misma, y resulta siempre absurdo ponerle cerrojos al deseo, que siempre va por libre y se resiste profundamente a encajonarse o a verse limitado por mitos, creencias, estereotipos o mitos. Atrévete a romper con todo esto... Verás qué sensación de libertad tan deliciosa.

Nº 238 ya en los quioscos

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