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Illinois eleva el límite de posesión y amplía la expurgación

El gobernador de Illinois, J.B. Pritzker, firmó una ley que eleva la cantidad de cannabis que puede llevar quien resida en el estado, amplía el borrado automático de antecedentes. La reforma alivia a consumidores y pacientes, aunque su letra pequeña endurece un mercado paralelo poco vigilado.

Pritzker, firmó el pasado 18 de junio la Ley del Senado 3222, que retoca a la vez varios frentes de la regulación cannábica de Illinois. Desde su entrada en vigor, las personas residentes podrán poseer hasta 60 gramos de flor y 10 de concentrado, por encima de los topes anteriores y, también suben, sin cifra detallada en el texto, los límites para visitantes de otros estados.

La norma amplía el universo de personas con derecho a la expurgación automática de condenas previas por cannabis, esto es, el borrado de antecedentes que durante años cerraron puertas de empleo y vivienda. Es la misma lógica reparadora que en otros estados ha llevado a indultos masivos por posesión, un reconocimiento tácito de que se castigó durante décadas lo que hoy es legal.

El tercer frente apunta en dirección contraria, hacia el control. La ley alinea a Illinois con los futuros estándares federales sobre productos derivados del cáñamo, crea un sistema de licencias estatales para fabricantes cualificados y prohíbe de inmediato su venta a menores de 21 años. Es la respuesta a un mercado gris que ha crecido al amparo de los vacíos legales del cáñamo y que ha permitido la circulación de compuestos psicoactivos sin el mismo control que el cannabis regulado.

Todo ello ocurre en un estado donde la industria del cáñamo sostiene miles de empleos, lo que añade presión para encontrar un equilibrio entre regulación y desarrollo económico. Por su parte, la oficina reguladora lo presenta como una puesta al día. Erin Johnson, responsable de la supervisión de la regulación cannábica de Illinois, afirmó que la ley «moderniza la regulación del cannabis en el estado con las reformas que pacientes, consumidores e industria llevaban tiempo pidiendo».

De esta forma se convierte en el segundo estado que en 2026 eleva sus límites de posesión, después de Massachusetts en abril. El movimiento confirma una tendencia. Los estados que legalizaron primero afinan ahora la maquinaria, ensanchan derechos y, al tiempo, tratan de ordenar los flecos que la propia expansión dejó sueltos.

Illinois combina dos movimientos que, a primera vista, parecen contradictorios ya que amplía la libertad de quienes consumen y, al mismo tiempo, refuerza el control sobre los productos que se venden sin regulación. En realidad, ambas medidas responden a una misma lógica: tratar el cannabis como una cuestión de salud pública y derechos y no como un problema policial. 

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