El Plan de Desarrollo de la Industria del Cáñamo, publicado el 19 de junio por el Gobierno de este estado australiano, reconoce que autorizar tierra no basta para levantar una industria. A 30 de junio de 2025, Nueva Gales del Sur contaba con 172 licencias y 244 instalaciones autorizadas, mientras que la superficie efectivamente sembrada representaba una fracción de las 19.306 hectáreas aprobadas para cosecha.
La hoja de ruta identifica obstáculos en casi toda la cadena. Entre ellos aparecen la falta de infraestructura para procesar y añadir valor a la cosecha, la escasez de información agronómica y las dificultades para atraer capital y conectar a los productores con compradores estables. El Gobierno plantea estudiar instalaciones regionales y modelos cooperativos, publicar datos del sector y preparar un prospecto para inversores.
El documento fue elaborado tras una consulta pública que reunió 118 respuestas. Para seguir su aplicación, el Ejecutivo reactivó el grupo de trabajo estatal sobre cáñamo, que durante 2026 debe reunirse trimestralmente con representantes del sector. También propone facilitar la participación de empresas aborígenes y armonizar criterios regulatorios con otros estados australianos y el Gobierno federal.
En el plano legal, Nueva Gales del Sur evaluará cambios en la Ley de la Industria del Cáñamo de 2008 y comenzará por modificaciones al reglamento de 2016. Además, actualizará las orientaciones para los titulares de licencias. El alcance sigue siendo programático, ya que el plan no asigna presupuesto ni convierte esas revisiones en reformas aprobadas.
Bajo condiciones favorables, la industria australiana podría alcanzar un valor de 100 millones de dólares australianos en 2032. La proyección corresponde al mercado nacional y no exclusivamente a Nueva Gales del Sur. En Estados Unidos, donde el cáñamo industrial alcanzó los 445 millones de dólares en 2024, el crecimiento todavía convive con problemas de procesamiento y regulación.
Entre los mercados señalados aparecen los alimentos, textiles, bioplásticos y materiales de construcción. El avance regulatorio del hempcrete en Hawái muestra que la demanda también depende de normas técnicas capaces de incorporar estos productos a sectores consolidados, no solo de ampliar la superficie cultivable.
El plan llega mientras una comisión del Senado australiano prepara su informe sobre las oportunidades y barreras de la industria nacional, previsto para el 30 de julio. Nueva Gales del Sur ya tiene licencias, tierra y una lista precisa de dificultades. La medida del avance será otra: cuántas hectáreas terminan sembradas y cuántas cosechas encuentran una planta, un comprador y un mercado.