La iniciativa, presentada por el gobierno de Chris Minns, será enviada al Parlamento estatal y apunta a modificar el sistema actual, que castiga la simple detección de THC en controles de carretera. Bajo el nuevo esquema, quienes usen cannabis medicinal con receta válida deberán registrarse ante Transport for NSW y completar un curso online sobre cannabis y seguridad vial.
El cambio no será general para todos los conductores. Solo podrán acogerse quienes tengan licencia completa, por lo que quedarán fuera las personas con permisos de aprendizaje, licencias provisionales y conductores comerciales. Tampoco se trata de una autorización para manejar bajo los efectos del cannabis ya que si hay deterioro, alcohol u otras sustancias, seguirán aplicándose las sanciones habituales.
La propuestas busca que los pacientes registrados sigan siendo sometidos a controles en carretera y, si dan positivo, recibirán una prohibición inmediata de conducir durante 24 horas mientras la muestra es enviada a laboratorio. Si el análisis confirma que el nivel de THC está bajo el umbral máximo fijado por la autoridad, no habrá cargos ni acciones posteriores.
Cuando el resultado quede sobre ese umbral, el sistema contempla dos advertencias dentro de un periodo de dos años, con el objetivo de que la persona pueda ajustar su dosis o sus tiempos de conducción. Una tercera detección por sobre el límite implicará una multa de 704 dólares australianos y una suspensión mínima de tres meses.
El debate conecta con una discusión recurrente y tiene relación con que el THC puede seguir apareciendo en pruebas aun cuando sus efectos ya no estén presentes. En un país donde el acceso al cannabis medicinal en Australia ha crecido con rapidez, la norma intenta corregir una zona gris entre tratamiento y seguridad vial.
En Cáñamo ya hemos abordado cómo Australia abrió el debate sobre el control de las recetas cannábicas y cómo las autoridades sanitarias han ajustado otros programas de acceso médico a sustancias reguladas. Este nuevo paso vuelve a mostrar que regular no significa simplemente permitir, sino definir reglas capaces de proteger a pacientes sin relajar aspectos relacionados con la seguridad, en este caso vial.