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¿Seguirá México el camino verde de Canadá y California?

Según algunos pensadores y gente de a pie, Canadá es un país del Primer Mundo. Entonces, ¿no sería bueno seguir su ejemplo y legalizar el cannabis y los enteógenos? 

He afirmado en otras ocasiones que el panorama mexicano es parecido a lo que se vivió en Canadá durante años antes de la legalización: una tolerancia hacia el cannabis por parte de las autoridades y una zona gris en donde muchos transitan en forma de amparos, esto aunado a que ya no es prioridad para los policías perseguir marihuanos. ¡Ojo!, esto no quiere decir que no te van a sacar dinero si te ven quemándole las patas al diablo; aún se considera falta administrativa fumar en público, y se aplican multas y/o una o dos noches en la cárcel o la famosa mordida. 

Canadá tardó años en legalizarla, viviendo en la zona gris, y había comercio y hasta dispensarios underground que operaban impunemente y entregas a domicilio. En aquel tiempo no era nada raro salir a fumarse un porro fuera del bar o café. Vancouver, Toronto, Montreal: del este al oeste se degustaba la yerba normalizando su uso y aceptándola en entornos sociales. En México pasa lo mismo: es común también que la gente de todos los rubros se junte a fumar maría, las abuelitas siempre la han usado para temas medicinales y hay emprendedores que te llevan producto a tu hogar. 

No todo es felicidad con la legalización de maría. Hablamos con Azul, una cultivadora profesional que ha estado trabajando con el cannabis por muchos años, tanto en Canadá como en California, y que actualmente reside en México, donde imparte cursos de cultivo sustentable. También tiene estudios en permacultura, y es de las pocas personas que ha estado relacionada en el mundo cannábico por muchos años en los tres países de Norteamérica. “El problema que veo con la legalización es el peligro de la monopolización de grandes empresas e inversionistas sin conciencia de la planta; nada más están pensando en sus bolsillos. Por ejemplo, en California hubo una sobresaturación de producto inferior; el producto tiene que ser medicinal y no debe estar cultivado con químicos, porque si no los pacientes no tienen acceso a cannabis de calidad para ayudarlos con sus afecciones. Los capitalistas bajan el precio y los productores pequeños de calidad no pueden competir”. Sabemos que tanto en Canadá como en California muchos de los dispensarios y cultivos pertenecen a políticos y expolicías. 

Azul dice que, para llegar a una legalización en México, primero se tiene que enfocar al uso medicinal creando una comunidad sustentable, para poder transmutar hacia la legalización de su uso lúdico. “Es importante que el gobierno o el aparato regulador certifique que es orgánico y de calidad para que realmente ayude a los enfermos. Dar licencias a expertos que se dedican a cultivar con conciencia ecológica”. 

En México existe un naciente y ambiguo programa medicinal. El Reglamento de Cannabis Medicinal es un enredo, pero se puede resumir en lo siguiente: reglas para quienes quieran usar la planta de forma legal para curar enfermedades o para estudios científicos. Solo pocos doctores autorizados podrán recetar cannabis con recetarios especiales con códigos de barras. El problema es que no hay dispensarios legales ni venta de flores, y las cosechas autorizadas se tienen que usar para fines de investigación o para la producción de medicamentos. El tema medicinal aún está en pañales, a pesar de que está demostrado que el cannabis tiene usos importantes, como para el tratamiento de la epilepsia o en enfermedades como el cáncer y la esclerosis múltiple, entre muchas otras. 

Por otro lado, un estudio llevado a cabo por Statistics Canada muestra que el uso de alcohol ha disminuido, mientras que las ventas legales de cannabis han aumentado, lo que quiere decir que los canadienses están optando por un camino más saludable. En el último ejercicio fiscal se reportaron ventas por 5,5 billones de dólares de productos cannábicos. También en California hay algunos estudios que han llegado a la misma conclusión. Algo que sería beneficioso para México, donde el alcoholismo es un gran problema. 

Azul compara la situación en los tres países donde le ha tocado vivir de cerca la comunidad cannábica: “Siento que aquí todavía hay mucha estigmatización y riesgos a la seguridad, por parte tanto de los policías como de los delincuentes. Pero también veo las manifestaciones y los lugares 420: observo una conciencia activista con más presencia aquí en México que en el norte. La Constitución mexicana es una de las mejores del mundo, entonces, es un buen momento para aprovechar el entendimiento de la anticonstitucionalidad de la prohibición”. 

En conclusión, Azul promueve la libertad del autocultivo responsable. “Que se normalice y que cada persona posea sus seis plantas sin tener problemas. Creo en promover una cultura cannábica conciente y ecorresponsable, donde sabes qué estás creciendo”, finaliza. ¡Vamos allá! 

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