El informe Adicciones a sustancias y discapacidad: análisis para la inclusión laboral, elaborado por Fundación ONCE, Inserta Empleo y UNAD, examina qué ocurre cuando una misma persona debe transitar por servicios de discapacidad, atención a las adicciones y empleo que a menudo funcionan sin un itinerario común.
Presentado el 9 de julio de 2026 en Madrid, este trabajo pionero combina revisión documental, una base de datos de 227 registros, una encuesta con 52 respuestas y técnicas cualitativas.
La base reúne a personas usuarias de Inserta Empleo y UNAD, con una fuerte concentración territorial en Toledo y Cádiz. En ella, el 88 % estaba desempleado y la mitad registraba un consumo activo. La encuesta encontró que en el 65,9 % de los casos el consumo comenzó antes de la aparición o el reconocimiento de la discapacidad. En este contexto, el alcohol, la cocaína y el cannabis fueron las sustancias más mencionadas dentro del informe.
La secuencia temporal no demuestra que el consumo haya causado la discapacidad; solo describe las experiencias de quienes participaron. El análisis identifica cuatro grupos para orientar mejor los apoyos: hombres mayores de 45 años con consumos prolongados; mujeres afectadas por estigma, cuidados y violencia de género; jóvenes con discapacidad psicosocial, consumo de varias sustancias y abandono escolar; y personas con discapacidad física, dependencia de prestaciones y aislamiento social. Estos grupos no representan a toda España, sino a la muestra estudiada.
El principal problema es la falta de coordinación entre recursos. Los testimonios hablan de derivaciones poco claras, repetición de información y falta de formación compartida mientras que los servicios de empleo no siempre entienden las adicciones y los centros de tratamiento pueden no ser accesibles o no ofrecer apoyo para la inserción laboral.
Ese recorrido disperso también genera duplicidades y desgaste entre las personas atendidas y sus familias. El informe propone una comisión técnica entre entidades, protocolos compartidos, una base de datos conjunta y planes individualizados que integren atención sociosanitaria, apoyo psicológico, formación y empleo.
El estudio también rechaza la idea de que cualquier trabajo sea suficiente y recomienda empleo con apoyo, contratación flexible y seguimiento prolongado para compatibilizar la actividad laboral con tratamientos, medicación y momentos de inestabilidad.
En este sentido, el empleo puede aportar ingresos, autonomía, autoestima y vínculos, pero solo cuando el puesto se adapta a la situación de la persona y no se convierte en otra puerta giratoria. Sin esa adaptación, la inclusión laboral deja de ser una oportunidad y se convierte en un nuevo obstáculo.