Control total del crecimiento: cómo conseguir la forma perfecta
El doblado de ramas o supercropping evita que sigan creciendo en altura sin necesidad de podar nada. Fotos: José T. Gállego

Control total del crecimiento: cómo conseguir la forma perfecta

Este artículo se publicó originalmente en el número 271 de la revista Cáñamo España

Con el fin de obtener la mejor cosecha, los cultivadores han ido desarrollando diferentes técnicas que les permiten controlar, alterar o dirigir el crecimiento de las plantas. Conócelas bien y lograrás que las plantas ocupen todo el espacio disponible, no desperdicien energía en tejido inútil y engorden al máximo todos los cogollos. El manejo correcto de las plantas es clave para optimizar la cosecha cuando se cultivan pocos individuos o en espacios pequeños y limitados.

Corta la punta

La técnica más simple es el despuntado, algo tan sencillo como cortar la punta principal de la planta. Estoy casi seguro de que el primer cultivador que descubrió esta técnica lo hizo por accidente (al cortarla sin querer) o por observación de cómo rebrotaba la planta después de que un herbívoro se comiera la punta.

El brote que hay en la punta de la rama más alta es el que recibe la mayoría de las auxinas, que son las hormonas de crecimiento que produce la planta, por eso siempre sigue siendo la rama más alta. Cuando cortamos ese brote, las auxinas se reparten por el resto de las ramas, que se empiezan a desarrollar a mayor velocidad. Tras el despuntado la planta pasa de tener una rama central principal rodeada de secundarias a que todas esas ramas secundarias compartan la energía de la principal. Las plantas sin despuntar tienen forma de abeto de Navidad, mientras que las despuntadas parecen un arbusto, más anchas y redondeadas. En cuanto a los cogollos, en lugar de uno principal enorme y muchos secundarios pequeños, obtendremos muchos cogollos de tamaño medio.

Si la planta a despuntar es joven, se puede pellizcar simplemente el brote que nace por encima del par de hojas más alto, cortando apenas los dos o tres centímetros más altos de la planta. Esto solo se puede hacer cuando se cortan tejidos muy blandos. Otra opción es cortar un trozo mayor, de unos 10-15 cm de longitud, para de paso aprovecharlo como esqueje y reproducir la planta. En este caso, el tallo que cortaremos será más duro, pues tendrá más tiempo de vida, y será necesario cortarlo con tijeras un par de centímetros por debajo de un nudo.

Con buen riego y mucho sol, cualquier cultivo se convierte en un vergel bonito pero al que se le puede sacar más partido con un correcto manejo de las plantas.
Con buen riego y mucho sol, cualquier cultivo se convierte en un vergel bonito pero al que se le puede sacar más partido con un correcto manejo de las plantas.

Dobla las ramas

"Una limpieza de las hojas más grandes a partir de la quinta o sexta semana de floración puede ayudar a evitar hongos"

Un sistema de manejo que me gusta mucho es simplemente doblar las ramas para colocarlas donde me interesa. Los cultivadores de interior americanos le llaman a esto supercropping, con esa capacidad que tienen de crear nombres sugerentes, pero la técnica no puede ser más sencilla. Básicamente se trata de lograr el mismo efecto que el despunte, pero sin necesidad de cortar el tallo dominante. El objetivo es darle forma a la copa de la planta para que aproveche bien la luz y ocupe todo el espacio. Se coge una rama y se chafa el tallo, apretándolo con fuerza entre los dedos por el punto por el que queremos doblarlo pero sin romperlo completamente. Este apretón rompe algunas fibras pero no todas y la savia de la planta sigue fluyendo hasta la punta de la rama, pero, al quedar esta más baja, las auxinas se reparten por el resto de puntas y la planta crece más uniformemente en todas direcciones. Además, con un poco de práctica, se logra que las ramas se doblen en la dirección adecuada para que cubran bien todo el espacio disponible.

La planta cicatriza la herida reforzando con un callo de tejido el punto por el que se ha doblado el tallo. Hay que ir con cuidado al chafar los tallos para no dañarlos demasiado. Los brotes que hay en la rama por debajo del punto doblado se ven estimulados por las auxinas que dejan de llegar a la punta y se desarrollan con mayor vigor. Este efecto dura entre uno y tres días, hasta que el punto doblado cicatriza y el flujo de savia se regulariza.

Esta técnica es fantástica para controlar la altura de una planta aunque ya esté en floración, pues no afecta a la capacidad de medir el fotoperiodo, como haría la poda tradicional y, por tanto, no altera la floración. Cada vez que una rama se pasa de altura, la doblamos y la colocamos donde queremos. Podemos repetir el proceso una y otra vez sin problemas ni efectos secundarios.

Ata las ramas

Una técnica alternativa a doblar las ramas, más suave y menos estresante para las plantas, consiste en atarlas con cuerdas. Tensando la cuerda poco a poco, a lo largo de varios días, lograremos doblar la rama del modo que queramos sin dañarla lo más mínimo. No es exactamente el mismo efecto que el supercropping, pero en plantas de exterior que tengan espacio de sobra es una buena forma de abrir un poco la copa para aumentar la aireación de los cogollos. En zonas ventosas o con abundantes tormentas de verano, muchos cultivadores atan las ramas para dar mayor estabilidad y evitar que el viento las agite demasiado.

Plantas atadas para mantenerlas bajas.
Plantas atadas para mantenerlas bajas.

Quita hojas grandes

La poda de hojas o entresacado es una técnica que siempre ha resultado muy polémica entre los cultivadores. Hay quienes la defienden a muerte y quienes creen que no sirve para nada.

En realidad, casi todos los cultivadores usan esta técnica cuando eliminan las hojas secas, con carencias nutritivas, enfermas, atacadas por insectos o decoloradas. Las hojas secas conviene quitarlas siempre, ya que no aportan nada a la planta. Por lo general se caen solas, pero si el clima es muy húmedo puede que no lleguen a secarse del todo y se queden pegadas al tallo, donde pueden atraer insectos u otras plagas. Por los mismos motivos es conveniente eliminar las hojas secas del suelo.

"Poda las ramas débiles y concentra toda la energía en los lugares más productivos"

Las hojas que amarillean naturalmente, como que quedan en sombra en el centro de la planta o las hojas grandes y bajas durante la floración, no hay que arrancarlas hasta que acaban el proceso y se secan, pues la planta aprovecha los nutrientes que contienen y los traslada a otros tejidos. Si cortamos la hoja mientras aún contiene nutrientes, impedimos que la planta los reaproveche.

El entresacado de hojas verdes y sanas es una técnica que usan algunos cultivadores de interior para evitar que las hojas más grandes de la planta hagan sombra a los cogollos, impidiendo su correcto desarrollo. En interior, la fuente de luz está fija siempre en el mismo sitio, por lo que la sombra es continua; en cambio, en exterior el sol se va moviendo por el cielo a lo largo del día, iluminando las plantas de forma mucho más uniforme. Como las sombras también se van moviendo, no hay prácticamente ningún rincón de la planta que permanezca en sombra todo el día y, por tanto, tiene poco sentido podar hojas para aumentar la iluminación. Otra cosa bien distinta es el entresacado de hojas para aumentar la ventilación en torno a los cogollos durante las últimas semanas de la floración. Ahí sí puede ser útil, sobre todo en plantas índicas, de esas que tienen grandes cantidades de hojas enormes y poca resistencia a los hongos. Una limpieza de las hojas más grandes a partir de la quinta o sexta semana de floración, siempre que se haga progresivamente para no estresar demasiado a la planta, puede ser eficaz para evitar hongos, al aumentar la aireación de los cogollos.

Hay quien dice, pero yo no lo he comprobado personalmente, que al eliminar gran parte de las hojas más grandes durante las primeras semanas de floración se logra que las plantas se estiren menos y permanezcan más compactas. La explicación más lógica a este fenómeno es que sucede porque las plantas disponen de menor cantidad de energía para crecer, por lo que su desarrollo es menor y más lento. No parece una técnica muy útil para el objetivo de la mayoría de los cultivadores, que es obtener una buena cosecha.

Si en las últimas dos semanas de la floración, además de regar solo con agua, se eliminan las hojas grandes, se potencia y acelera el proceso de eliminación de nutrientes acumulados en los tejidos. De hecho, se podría reducir el tiempo de riego sin abono a solo una semana, pues los nutrientes se eliminan más rápido. Las hojas grandes actúan como reservas de nutrientes para las plantas. Si se quitan al final, cuando esos nutrientes ya no se van a utilizar, las consecuencias no son graves, pero si se eliminan muchas hojas grandes en fases más tempranas, se estará desperdiciando una gran cantidad de nutrientes ya procesados y listos para su uso que la planta ha guardado. Por esto no recomiendo eliminar las hojas grandes de manera habitual. Como las hojas más grandes son las que tienen mayor capacidad fotosintética y, también, mayor capacidad de intercambio de gases a través de los estomas, si eliminamos demasiadas podemos interferir con el metabolismo de las plantas y estresarlas tanto que pueden llegar a producir flores del sexo contrario, algo muy peligroso, pues pueden autopolinizarse y llenarse de semillas.

En esta ocasión se trasplantaron en posición inclinada para que no crecieran tanto en altura.
En esta ocasión se trasplantaron en posición inclinada para que no crecieran tanto en altura.

Elimina las ramas más bajas y débiles

Las hojas y ramas más bajas de la planta reciben poca luz por la sombra de las ramas superiores, y eso hace que aporten menos a la planta en cuanto a producción de energía por medio de la fotosíntesis. Muchos cultivadores de interior y algunos de exterior prefieren cortar completamente las ramas más bajas dejando el tallo central libre de ramas en su parte baja, normalmente los primeros 20 a 50 cm. Estas ramas consumen más energía de la que producen y, si las eliminamos, esa energía puede dedicarse a las ramas principales, donde se utilizará para engordar los cogollos y aumentar la producción. Otro problema asociado a las ramas bajas es que muchas veces, por el peso de los cogollos, se van inclinando y acaban tocando el suelo, desde donde atacan hongos y plagas.

Una poda cuidadosa de las ramas más débiles de la planta, aquellas que apenas producirán buenos cogollos, concentra toda la energía en los lugares más productivos y evita la excesiva densidad de ramas que dificulta el control de plagas y hongos.

Adáptate a tu planta y tus condiciones

No todas las plantas requieren las mismas técnicas. No es lo mismo una sativa alta de ramas largas y hojas finas y pequeñas, que dejan pasar el aire y la luz, que una índica compacta de ramas cortas y hojas anchas como platos, que sombrean intensamente el interior de la planta.

En exterior, las hojas grandes también tienen una función de protección de los cogollos frente a la lluvia y el viento, que puede resultar bastante útil en ciertos climas. Las hojas transpiran agua en grandes cantidades, hasta el 98% del agua que absorben las raíces se evapora a la atmósfera a través de las hojas. La evaporación refresca mucho el ambiente y crea un microclima más fresco y húmedo alrededor de la planta. Cuantas más hojas eliminamos, menos capaz es la planta de generar este microclima. En regiones de clima húmedo, lluvias abundantes y poco viento, las plantas no necesitan tanto ese microclima y pueden beneficiarse más de un entresacado de hojas que en los climas más áridos, soleados o ventosos, donde la protección de la humedad y el fresco generado por las hojas puede ser más beneficioso.

 

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