Ingredientes para cuatro personas
Elaboración
A veces no es necesario ser un catedrático en gastronomía ni tener bastos y extensos conocimientos de cocina para poder crear un plato exquisito. Basta con tener algo de imaginación, atrevimiento e ingredientes de calidad. Este es el caso de la receta que os mostramos en esta ocasión. Facilísima, elegante, sana, no muy cara y, lo más importante, deliciosamente adictiva. Una armónica combinación de sabores y texturas que repetiremos en más de una ocasión. Podemos cambiar las fresas por cualquier otra fruta como frambuesas, moras, melocotón, ciruela o, incluso, cerezas. Nosotros lo hemos hecho con fresas porque es temporada y ahora están buenísimas y a buen precio. Lo importante es que la fruta que se elija tenga un poco de acidez. Esa acidez, mezclada con el dulzor que aporta la miel cannábica junto con la cremosidad del mascarpone más el yogurt y el crujiente y tostado de los pistachos, hará que cada cucharada sea sublime y que deseemos que nunca sea la última. También podemos cambiar los pistachos por cualquier otro fruto seco tostado y pelado que nos guste, aunque en este caso quedan bastante bien. La albahaca y la ralladura de lima darán el aroma que distingue a este postre de un simple yogur con frutas, y el aliño de la cannamiel lo convertirán en elemento imprescindible para poder vivir una maravillosa y equilibrada traslación primaveral.
Comenzamos con la susodicha miel. En esta ocasión, hemos optado por descarboxilar previamente las flores de Sour Bluez en el horno para su elaboración. La descarboxilación es un proceso de calentamiento de las flores desmenuzadas que activa los cannabinoides para ayudar a su extracción. Por tanto, las meteremos en el horno sobre un papel a unos 110 ºC durante unos 35 min. Si el horno tiene ventilador, hay que tener mucho cuidado o se nos volarán; en ese caso, habría que poner otro papel de horno encima y algún objeto de peso sobre él que aguante bien el calor para que no se vuelen. Una vez tenemos la hierba descarboxilada, la vertemos en el tarro de miel y lo ponemos todo al baño maría de 2 a 4 h, procurando siempre que el agua no llegue a hervir. Pasado este tiempo, colamos la miel y la dejamos enfriar bien antes de preparar el postre. Lo ideal es hacerla como mínimo el día antes.
Hasta aquí ya tenemos el ochenta por ciento de la receta hecha; lo demás es coser y cantar. Cogemos un bol grande y mezclamos el yogur con el mascarpone y el poquito de azúcar. Lo ideal es hacerlo con una varilla manual, pero si no tenemos podemos hacerlo con una cuchara, tenedor, lengua, espátula o lo que tengamos a mano. Lo importante es que no queden grumos y sea una mezcla homogénea y cremosa.
Por otro lado, lavamos las fresas enteras y después les quitamos la parte verde y las cortamos al gusto. A nosotros nos gustan en gajos, es decir, cortadas en cuatro partes de arriba abajo.
Por último, cogemos una tabla y picamos los pistachos en trocitos más o menos iguales. También podemos hacerlo en un procesador o un mortero, pero nos costará más trabajo sacar los trocitos más o menos homogéneos. Una vez tenemos los cuatro elementos preparados –miel cannábica, crema hecha y fresas y pistachos cortados–, podremos montar el postre. Solo tendremos que coger un bol o vaso bonito y poner una cuarta parte de la crema de mascarpone en la base. Después, vamos colocando las fresas al gusto, las hojitas de albahaca lavadas, los pistachos, la ralladura de lima y, para culminar, un chorrito de cañamiel al gusto. No podremos decir que no queda bonito. Solo faltará probarlo y disfrutarlo a tope. ¡Hasta la próxima!