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Hagamos una porra, para variar

Porra antequerana con Apalachian Kush

En estos meses de calor asfixiante, siempre viene bien comer algo fresquito y reconstituyente. Es el caso de esta receta, que se elabora en la comarca de Antequera y que la provincia de Málaga acoge desde hace tiempo como suya. Está deliciosa, es muy fácil de hacer y es bastante interesante nutricionalmente. Está repleta de vitaminas, minerales, omega 3 y 6, y antioxidantes como el licopeno, que es el carotenoide que da el color rojo al tomate y que nos ayudará a mantener sana la próstata, la piel o el corazón. Si además la “aliñamos” con la Apalachian Kush, como proponemos, podremos comprobar en nuestras carnes la potencia descomunal que posee, con porcentajes que llegan hasta el 24% de THC.

Ingredientes para cuatro personas

  • 1 kg de tomates maduros (de pera o de rama)
  • 125 g de pimiento verde y/o rojo
  • 1 diente de ajo grande o dos pequeños
  • 2 cucharadas de vinagre de Jerez cannábico
  • 150 ml de AOVE (y un poco más para servir)
  • 300 g de pan del día anterior (de miga prieta, preferiblemente)
  • Sal al gusto 

Para acompañar

  • 2 huevos
  • 120 g de atún, caballa o melva en conserva

Elaboración

Aunque supuestamente no es tan famosa como su primo hermano el salmorejo, esta elaboración tiene unos orígenes humildes muy parecidos. Lo de supuestamente lo decimos porque curiosamente en el 2022 fue, según Google, la receta más buscada del año. En cualquier caso, nació como receta de aprovechamiento del pan duro del día anterior, como el nombrado salmorejo y el gazpacho, pero en este caso en los campos de cultivo de la vega antequerana. Como tantas sopas y cremas frías andaluzas, al principio no llevaba tomate ni pimiento, ya que cuando surgieron aún no habían llegado de las Américas estos maravillosos productos. Además de su zona de nacimiento, la porra se diferencia del salmorejo en su textura, que es bastante más espesa debido a la mayor proporción de pan que contiene, casi el doble en algunos casos. El pimiento rojo y/o verde fresco es otro elemento diferenciador, junto al vinagre y el pescado, que algunas veces sustituye al jamón y otras lo acompaña, dependiendo de la casa o zona donde se elabore. Su nombre hace alusión al instrumento con el que se majaba o machacaba, una especie de “porra” o mazo de madera. También la llaman porra “crúa” o “fría” para diferenciarla de otros platos de la zona como la “porra caliente de espárragos” o la de habas, y porque evidentemente se come muy fría. 

Esta es su historia, pero nosotros vamos a cambiarla a partir de hoy porque no creemos que haya muchas versiones que contengan este particular y psicotrópico aliño con el que vamos a condimentarla. La responsable en esta ocasión será la Apalachian Kush Early Version, que regalamos el pasado verano gracias a la gentileza del banco World of Seeds. Se trata de una variedad 60% sativa y 40% índica, que crece en solo 45 días, pero, cuidado, que este dato no nos engañe, ya hemos hablado de su extremada potencia. Sus efectos son estimulantes y energizantes, seguro que ponen nuestras neuronas a buscar estímulos para trabajar, crear o tener una conversación interesante.

Porra antequerana con Apalachian Kush

Con esta maravilla de aromas afrutados y terrosos, vamos a elaborar el vinagre de Jerez cannábico. Lo primero será meter los cogollos en el congelador un par de días antes para que el frío potencie la extracción de los cannabinoides. La proporción será de unos 10 g/l más o menos, dependiendo de la potencia deseada. Pasados los días en frío, los grindamos y los introducimos en un bote donde hayamos puesto anteriormente el vinagre para poder sumergirlos. Metemos el bote en la nevera y los dejamos que maceren durante 3 o 4 días. Después, filtramos el vinagre con un colador de tela y lo reservamos. El resto de la elaboración es extremadamente fácil si tenemos medios eléctricos, si no es así, necesitaremos más tiempo, paciencia y unos brazos fuertes y resistentes. 

Comenzamos cortando el pan en trozos más o menos pequeños y poniéndolo en el recipiente donde vayamos a triturar posteriormente. Después, le ponemos encima los tomates lavados y cortados para que suelten su agua o jugo y lo ablanden para facilitar su integración. Añadimos el pimiento lavado sin semillas, el ajo pelado sin el tallo interior, el AOVE, la sal y el vinagre. Trituramos bien y dejamos enfriar al menos un par de horas en la nevera. Cocemos los huevos, los enfriamos, los pelamos y abrimos la lata de melva en este caso. Ponemos la porra en un bol y la decoramos con el huevo cocido, la melva, algo de pimiento, tomate crudo y unas gotas de AOVE. Fácil, ¿vedad? Solo queda disfrutar de sus muchas cualidades. ¡Hasta la próxima! 

La dosis correcta

Se estima que medio gramo por persona si no es usuaria de cannabis es una dosis suficiente para sentir los efectos. Si eres consumidor habitual la tolerancia hacia la sustancia activa hará que necesites el doble: un gramo. No olvides que durante la digestión el THC se convierte en una molécula más potente que propicia una experiencia retrasada y hasta tres veces más intensa que con una cantidad similar fumada. Si cuando fumamos o vaporizamos podemos apreciar los efectos a los 10 minutos y estos nos pueden durar hasta 4 horas, cuando comemos el efecto deseado tarda entre 30 y 90 minutos en mostrarse en todo su esplendor y puede llegar a mantenerse hasta 8 horas. Como es sabido, en ayunas el efecto es peor. Dado que no todas las hierbas son iguales y que todos somos diferentes, estos consejos sobre cantidades y efectos son orientativos. Es al comensal al que corresponde encontrar su medida. La prudencia siempre es buena consejera.

Este contenido se publicó originalmente en la Revista Cáñamo #340

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