Los Tucanes de Tijuana
Los Tucanes de Tijuana, autores de “El regreso del Chapo”, compuesta tras su primera fuga de la cárcel en 2001.

Trovadores 2.0

Este artículo se publicó originalmente en el número 252 de la revista Cáñamo España

Los músicos que interpretan corridos de narcotraficantes son los trovadores del siglo XXI. Al igual que los poetas medievales, en unas estrofas narran las gestas “heroicas” de capos de la droga en su incansable lucha por introducir cargamentos a Estados Unidos. Los intérpretes cantan a quienes realizan algo que amerita ser recordado o, en la mayoría de los casos, porque el narco en cuestión (o su familia) paga para que les compongan una canción. 

En muchos de los narcocorridos no queda claro si lo que narran es ficción o realidad, mientras que en otros es evidente que se basan en hechos reales. A continuación, algunos de los corridos “más pesados” y que además se basan en hechos reales. 

El Teo 

“Sabe cómo defenderse, con granadas y bazuka”, dice la letra del corrido “El Teo”, sobre Teodoro García, uno de los hombres más sanguinarios del cártel de Tijuana. El gobierno de Felipe Calderón lo señaló como el autor intelectual de haber disuelto trescientos cadáveres con ácido en un año. Desde su detención, en el 2010, está preso en el penal de máxima seguridad del Altiplano. 

Lo sorprendente no es tanto que el Teo tenga un corrido (o más de uno), sino que quien se lo compuso fue Mario Quintero, líder de Los Tucanes de Tijuana. Es uno de los grupos más populares de México y Estados Unidos (en activo desde 1987) y son, después de Los Tigres del Norte, la banda norteña con más proyección internacional. Prueba de ello es que en la pasada Super Bowl proyectaron uno de sus temas. También han aparecido en la portada del New York Times, el Wall Street Journal y el Washington Post, entre muchos otros medios. Durante un concierto en el 2008 en Tijuana, Quintero (vocalista y compositor) mandó un saludo al Teo. Como consecuencia, les prohibieron tocar en la ciudad por hacer apología del delito. El veto solo duró un par de años, y Los Tucanes han vuelto a Tijuana. 

Chino Ántrax 

“Comandante Ántrax”, del grupo Voz de Mando, advierte que el protagonista del corrido tiene “rasgos orientales, rifles alemanes y pocas palabras”. Las estrofas describen a Rodrigo Aréchiga, el Chino Ántrax, quien posiblemente mandó que le compusieran la canción. Era un jefe de sicarios de una célula del cártel de Sinaloa hasta que lo detuvieron en Holanda a finales del 2009. No creía en la discreción: usaba zapatillas con su apodo (Chino Ántrax) escrito en letras gigantes y subía a las redes sociales fotografías con coches deportivos, mujeres y metralletas. En su cuenta de Instagram tenía una foto con la socialité Paris Hilton en un combate de box en Las Vegas. De hecho, fue gracias a su actividad en redes sociales que las autoridades pudieron detenerlo. Esta faceta, sin embargo, no la explora su corrido, que en cambio resalta: “Veneno trae en las manos, cobrando pecados que no se perdonan, el Ántrax se vuelve epidemia y arrasa como barredora”. 

El Señor de la Montaña 

Es imposible llevar la cuenta de los corridos que le han compuesto al Chapo Guzmán. Los Tucanes de Tijuana también le dedicaron un tema, “El regreso del Chapo”, tras su primera fuga de la cárcel en el 2001. Los Canelos de Durango es uno de los grupos predilectos de Joaquín Guzmán Loera; cuando estaba en libertad solía contratarlos para sus festejos. Quizás por ello le compusieron “El Señor de la Montaña”, que arranca con un curioso juego de palabras con el apellido del Chapo: “Joaquín lo era, lo es y será, prófugo de la justicia, el Señor de la Montaña, también jefe en la ciudad”. 

Al igual que los poetas medievales, en unas estrofas narran las gestas “heroicas” de capos de la droga en su incansable lucha por introducir cargamentos en Estados Unidos, a menudo pagados por los propios narcos.

Lupillo Rivera, un compositor de narcocorridos, escribió “Cicuenta mil rosas rojas” tras el asesinato de uno de los hijos del Chapo (Édgar Guzmán) el 8 de mayo de 2008. “Era un muchacho estudioso, de universidad, con buenas calificaciones. Para mí se merece un corrido, un homenaje”, aseguró Rivera al periódico La Jornada cuando acababa de componer la canción. Al hijo del Chapo lo mataron dos días antes del Día de la Madre (que en México se celebra el 10 de mayo). “No puedo ser indiferente ante tanta balacera; me nació componer estos corridos con el fin de que nos vaya mejor. En el caso de Édgar Guzmán, el 10 de mayo no se podía hallar ninguna rosa roja en Culiacán; todas se las habían comprado a Édgar, quien fue velado el 9 de mayo”, aseguró Rivera. El corrido asegura que “la noticia se extendió como la pólvora, y al Señor de la Montaña le causaron este día, ‘ay qué dolor tan profundo el día de las madrecitas”. 

El Mayo Zambada 

“Le apodan el MZ, otros le dicen Padrino, su nombre ya lo conocen, hasta los recién nacidos, lo buscan por todos lados y el hombre ni está escondido”, dice el corrido interpretado por El Kommander. MZ, para los despistados, son las iniciales de Ismael “El Mayo” Zambada, socio del Chapo Guzmán desde la década de los setenta, y, según las autoridades mexicanas, encabeza el cártel de Sinaloa desde la caída de su socio. Aunque lleva cinco décadas dedicado al narcotráfico, apenas existen fotografías suyas y nunca ha estado preso. 

Uno de sus hijos, Serafín Zambada, no ha corrido con la misma suerte. Incursionó en el negocio familiar a los veinte años y el futuro lucía brillante. Tenía una cuenta en Instagram en la que presumía de lujos y hasta tenía un corrido, “Serafín será principio”, en el que Gerardo Ortiz advertía: “Trae madera de los finos y su padre es el padrino, nunca mira ni un problema”. El problema vino a finales del 2013, cuando lo detuvo la DEA en Arizona. Un tribunal lo sentenció a cinco años de cárcel por tráfico de drogas y lo liberaron en septiembre pasado. Se sospecha que cantó durante su detención, y que por eso la condena fue tan leve. 

Camelia la Texana

“Camelia la Texana” es quizás el narcocorrido más famoso de México. Ni siquiera se llama así, sino “Contrabando y traición”, y Los Tigres del Norte lo interpretan desde 1973. Narra las aventuras de Camelia la Texana, que, despechada, asesina a su amante (Emilio Varela), con quien acaba de cruzar un cargamento de “hierba mala”. Su historia ha dado lugar a dos secuelas (“Ya encontraron a Camelia” y “El hijo de Camelia”), a pesar de que la historia es una ficción, según reconoció el propio compositor, Ángel González, en una entrevista. 

La existencia de Camelia la Texana suscita encendidos debates. En 1999, el periódico La Jornada entrevistaba a Camelia María, quien decía ser la inspiración del corrido. Negó dedicarse al narcotráfico, dijo que sí conocía a Varela pero que, cuando lo asesinaron en San Isidro (como canta el corrido), ella estaba en Guadalajara. Años después, en el 2014, Televisión Azteca entrevistó a Agustina Ramírez, quien también decía ser la inspiración de Camelia. Ramírez resolvía la incógnita que planteaba el corrido en su última estrofa: “Del dinero y de Camelia nunca más se supo nada”. Según Ramírez, Camelia se había vuelto cristiana evangelista, y aprovechó el espacio en los medios para predicar. 
La creación del mito de Camelia la Texana ha dado lugar a sesudos ensayos, tesis doctorales y una ópera: Únicamente, la verdad. 

Profesión maldita 

Javier Reyes

Javier Reyes es el último intérprete de narcocorridos en ser asesinado. Su cuerpo repleto de plomo apareció en un coche en febrero del 2018, y su muerte –como muchas otras en México– no se ha esclarecido. Se hacía llamar “El príncipe del Corrido”, y la línea de investigación que siguió la policía fue indagar su relación con El Ojos, un capo que controlaba el tráfico de drogas en Tláhuac (en el poniente de la Ciudad de México). “Sigo vigente con toda mi gente, comando el cártel siempre muy al frente, mi nombre es noticia: el Ojos, el malo, soy Felipe Pérez”, cantaba uno de los corridos que le compuso. 

En el vídeo, según informó la prensa mexicana, aparecían tres coches de lujo propiedad del narcotraficante, y otros vídeos del artista se grabaron en sus propiedades. El narcotraficante murió en un tiroteo con la Marina en julio del 2017, tras un enfrentamiento de varias horas y en el que los sicarios quemaron cinco camiones y bloquearon distintas zonas de la Ciudad de México. Tras el asesinato de Javier Reyes, “el Príncipe del Corrido”, la prensa mexicana ha sugerido que gracias a sus vídeos musicales las autoridades localizaron la propiedad en la que se escondía el Ojos. 
 

 

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