Según Cannamonitor, los productos de cannabis medicinal dispensados en Inglaterra superaron los 633.000 ítems hasta julio de 2025, una cifra cercana al total anual registrado en 2024. El mismo análisis estima que los cogollos pasaron de una media mensual de 158 kilos en 2022 a unos 1.370 kilos mensuales en 2025, con una trayectoria anual por encima de las 15 toneladas.
La novedad no está en que la flor deje de crecer, sino en que otros formatos avanzan más rápido. Cannamonitor calcula que la cuota de la flor dentro de los ítems prescritos bajó del 84 % al 83 %, mientras los cartuchos y dispositivos para vaporización de extractos de cannabis aumentaron un 182 %, las pastillas un 131 % y los aceites y tinturas un 27 % en ritmo mensual frente a 2024.
Inglaterra: Dispensación de flores y tendencia del THC.
En el registro de NHSBSA (NHS Business Services Authority, la agencia que gestiona y publica datos administrativos del sistema sanitario inglés), “ítem” no equivale a paciente ni a cantidad total prescrita, sino a cada aparición de un producto en una receta. Además, los datos pueden cambiar a medida que se procesan nuevas prescripciones. Por eso, la tendencia permite observar diversificación de formatos, pero no debe entenderse como una medición directa del consumo total.
Formas de dosificación: la flor pierde cuota de mercado por primera vez.
La expansión también despierta preguntas sobre supervisión clínica, acceso y seguridad. El regulador farmacéutico británico GPhC recordó en 2025 que muchas de estas prescripciones ocurren en el sector privado y que los productos deben ser iniciados por especialistas registrados. En otros mercados, como Australia, Cáñamo ya ha contado cómo el auge de las prescripciones masivas de cannabis medicinal abrió investigaciones regulatorias.
El crecimiento de los vaporizadores también viene acompañado de debates sobre venta, control y salud pública. En Canadá, por ejemplo, Quebec avanzó en reglas específicas para regular la venta de vaporizadores de cannabis, una señal de que la diversificación de formatos no solo abre opciones terapéuticas o comerciales, sino también nuevas preguntas regulatorias.
El dato sugiere que la medicalización del cannabis no avanza solo por volumen, sino también por diversificación. Que existan más formatos puede mejorar la adaptación a distintas necesidades, pero exige reglas claras, información honesta para pacientes y una vigilancia que no confunda regulación sanitaria con castigo.
Potencia: los productos con alto contenido de THC ganan, pero la inflación se está desacelerando.