Plantas de cannabis
A principios de septiembre, a estas plantas les faltan unas cuatro semanas.

¡Prepárate para la cosecha!

Empieza la cuenta atrás
José T. Gállego
Este artículo se publicó originalmente en el número 261 de la revista Cáñamo España

Desde mediados de este mes empiezan a estar maduras las distintas variedades de marihuana y comienza la época de cosecha del cannabis. Todo debe estar listo cuando llegue el momento más importante de todo el ciclo de cultivo, la auténtica hora de la verdad. 

La maduración del cannabis 

La mayoría de las variedades comerciales de exterior están listas para la cosecha entre la última semana de septiembre y la última semana de octubre. Hay muy pocas variedades que acaben de florecer antes del veinte de septiembre sin ser genéticas autoflorecientes o cruces de estas con variedades de floración clásica. Las sativas más puras maduran más tarde y, con frecuencia, no se acaban hasta noviembre o incluso más tarde. Pero por eso mismo cada vez son menos los cultivadores de exterior que las plantan, salvo en zonas muy cálidas donde en noviembre aún hace buen tiempo, como la costa sur de la península Ibérica o las islas Canarias. 

Manicura previa a la cosecha 

El sistema clásico de manicura en fresco implica esperar hasta el día elegido para la cosecha y, tras cortar las plantas y con ayuda de una tijera, eliminar todas las hojas grandes y recortar las hojas sin resina para dejar los cogollos lo más limpios posible antes de ponerlos a secar. La manicura en fresco tiene la ventaja de que es algo más rápida que en seco, pero la desventaja de que hay que realizarla el día que se cosechan las plantas. 

Hay algunos cultivadores que dejan la manicura para después del secado y cuelgan las plantas nada más cortarlas. Este sistema evita tener que manicurar toda la cosecha el día que se cortan las plantas, lo que puede ser un trabajo arduo si la plantación es numerosa, y se pospone el trabajo de manicura para más adelante y ya sin prisa, puesto que una vez secas las plantas se conservan bien. Manicurar las plantas después del secado es más lento y laborioso, pero, por otra parte, los cogollos se secan más protegidos gracias a las hojas exteriores. La manicura en seco es una técnica muy apropiada para cultivadores domésticos que producen toda su marihuana en una o dos cosechas pero la van consumiendo a lo largo de varios meses. 

La manicura prematura permite repartir el tedioso trabajo de cortar las hojas a lo largo de varios días

En los últimos tiempos han aparecido muchas máquinas para automatizar el proceso de manicura. Las hay de todos los tamaños y precios, pero, en general, las que mejor funcionan son las más grandes y caras, pensadas para grandes cultivadores comerciales y con precios imposibles de muchos miles de euros que están completamente fuera del alcance y, también hay que decirlo, de las necesidades de los cultivadores domésticos. 

Si por la razón que sea anticipamos que la cosecha va a ser abundante y que no tendremos tiempo de manicurarla toda, podemos recurrir a un sistema muy sencillo para ir adelantando trabajo. La manicura antes de cortar las plantas es una técnica que tiene varias ventajas y pocos inconvenientes. Como su nombre indica, consiste en realizar la manicura de la planta antes de la cosecha en lugar de justo después, como suele ser lo habitual. Entre unos pocos días y dos semanas antes de la cosecha el cultivador empieza a cortar hojas de las plantas, empezando por las más grandes y progresando día a día. Las plantas no van a echar de menos esas hojas en los últimos días, mientras que el cultivador agradecerá tener parte del trabajo hecho. Se trata de que, cuando llegue finalmente el día de cortar las plantas, ya esté prácticamente toda la manicura hecha y solo quede recortar las hojas pequeñas que sobresalen del cogollo. La principal ventaja de la manicura prematura es que permite repartir el tedioso trabajo de cortar todas las hojas a lo largo de varios días. Además, los cogollos inferiores de las plantas se benefician del incremento en la intensidad de luz, al eliminar hojas grandes que les daban sombra, y de la mejora en la ventilación que resulta. 

¿Cuándo corto? 

Lo primero es decidir cuándo están las plantas listas para la cosecha, y eso lo sabemos observando el estado de los estigmas, que son los pelos blancos que salen de las flores hembra, o el estado de las glándulas de resina. Para un cultivador principiante lo más fácil es fijarse en los estigmas y cortar la planta cuando aproximadamente el setenta por ciento se haya marchitado y puesto de color marrón. Esta regla es orientativa, pues se puede cosechar algo antes o algo después según si queremos, respectivamente, que la hierba sea un poco más estimulante o un poco más relajante. Las glándulas de resina nos dan una información más exacta del grado de madurez de las flores, pero se necesita una buena lupa de al menos 8x aumentos o un pequeño microscopio de campo para observarlas. Mientras las glándulas están produciendo nuevo THC son de color trasparente, y en cuanto paran y el THC se empieza a degradar, van cogiendo un tono ámbar o amarillento. Obviamente, no todas las glándulas maduran a la vez y en una planta al final de la floración habrá siempre algunas glándulas de color ámbar. Pero cuando empecemos a ver que empieza a aumentar el número de glándulas maduras, podemos considerar que se ha llegado al punto cumbre de máxima potencia de los cogollos y que ha llegado la hora de cosechar las plantas. 

No coseches antes de tiempo cuando no han acabado de madurar. Los cogollos están más o menos formados desde varias semanas antes del momento óptimo de cosecha, pero el contenido en resina y cannabinoides responsables del efecto psicoactivo sube especialmente en las últimas semanas de la floración. Si se adelanta la fecha de cosecha se pierde peso, se pierde potencia y se pierde calidad. Las dos o tres últimas semanas antes de cortar son las más importantes para que se alcance el máximo nivel de THC. Si se cortan varias semanas antes de tiempo, los cogollos huelen a “césped cortado” y son poco psicoactivos. La cosecha prematura es algo que hacen los cultivadores comerciales cuando pillan una plaga y no quieren perder la cosecha o cuando los hongos empiezan a extenderse por las plantas. Pero un buen cultivador debe evitarlo a toda costa si no quiere pasar el año consumiendo cogollos de segunda calidad.

Hacia el final de la fase de floración disminuye mucho la producción de flores y la cantidad de estigmas frescos se reduce día a día. La mayoría de los cultivadores cosecha sus plantas mientras todavía quedan algunos estigmas de color blanco, ya que el efecto psicoactivo tiende a ser algo más estimulante que si se cosechan más tarde, cuando las plantas ya han dejado de producir nuevas flores y empiezan a envejecer y morir. Todos los estigmas acaban por marchitarse y la resina comienza a descomponerse y a perder potencia. Si no se cosechan, las plantas acabarán por secarse y los cogollos perderán toda su psicoactividad. 

Oscuridad precosecha 

Es una técnica que supuestamente aumenta la cantidad de resina de los cogollos. Consiste en dejar las plantas en completa oscuridad durante uno o dos días completos antes de cosecharlas. En cultivos de interior es muy fácil llevarla a cabo, pues solo hay que apagar las lámparas. En exterior es más complicado, puesto que hay que trasladar las plantas a algún recinto cerrado donde mantenerlas a oscuras. Quien quiera probarlo debe colocar también un ventilador que mueva el aire alrededor de las plantas, porque dejarlas encerradas dos días sin ventilación podría ser peligroso y atraer hongos. 

¿Cómo cosecho? 

El procedimiento es muy sencillo: coge una podadora y corta el tallo principal de la planta cerca del suelo, si es una mata de pequeño tamaño. O corta rama por rama si es un ejemplar grande. Tras cortarla se debe manicurar o acabar de manicurar si se usa la manicura prematura, y luego colgarla en el secadero. 

Si logramos secar a 15 ºC, los cogollos conservarán aromas mucho más frescos y florales que si secamos a 25 ºC

Yo no encuentro diferencia entre cosechar por la mañana o hacerlo por la tarde, pero hay quien jura que es mejor hacerlo por la mañana. Yo creo que en exterior es más importante tener en cuenta la climatología que la hora del día, para asegurarse de nunca cortar las plantas cuando estén mojadas, pues eso favorece mucho la aparición de hongos en el secadero, uno de los peores escenarios a los que nos podemos enfrentar. Si ha llovido por la noche y están mojadas por la mañana del día de cosecha, puede ser mejor esperar hasta la tarde o el día siguiente para que se sequen mientras están vivas. En cualquier caso, si los días posteriores también se prevén lluvias, cosecharemos aunque estén mojadas, porque varios días de lluvias sobre los cogollos maduros son la receta casi segura para tener hongos, aunque las plantas no se hayan cosechado. 
Normalmente, las plantas completas o las ramas individuales se cuelgan boca abajo de una cuerda como la ropa puesta a tender y, tras el secado, se trocean los cogollos. Pero algunos cultivadores prefieren trocearlos en fresco y extender los cogollos en secaderos de mallas horizontales. En principio, ambos sistemas son perfectamente válidos. 

El secadero 

La teoría dice que debe ser una habitación oscura, bien ventilada, con una temperatura en torno a los 20 ºC y una humedad relativa en torno al cincuenta por ciento. Aunque depende mucho del clima, sobre todo de la humedad ambiental y la temperatura, el secado suele tardar unas dos semanas y se sabe que ha concluido cuando al forzar el tallo de una rama se quiebra en lugar de doblarse. Llegado ese momento, hay que separar los cogollos de los tallos y guardarlos en recipientes herméticos, alejados de la luz y el calor. 

El secado debe ser lento para que la calidad de los cogollos sea máxima. Hay que entender que mientras queda humedad en la planta se siguen produciendo reacciones químicas en su interior que contribuyen a mejorar el sabor final de los cogollos. Si el secado se realiza demasiado rápido, estas reacciones químicas no suceden y la marihuana pica cuando se fuma e irrita la garganta. 

Siempre que sea posible es mejor mantener la temperatura del secadero bastante baja para reducir la evaporación de los terpenos, que son los responsables del olor del cannabis, y ralentizar el secado. Si logramos secar a 15 ºC, los cogollos conservarán aromas mucho más frescos y florales que si secamos a 25 ºC. En un secadero es muy importante que se mueva el aire para evitar la proliferación de hongos, pero las corrientes de aire aceleran la evaporación de los terpenos. Conviene dirigir los ventiladores de tal modo que muevan el aire alrededor de las plantas pero sin soplar directamente sobre ellas.