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Mi primer cultivo de interior

Tres tamaños de lámparas para empezar

Dos lámparas de 400 W iluminan el jardín de una pareja de cultivadores
Dos lámparas de 400 W iluminan el jardín de una pareja de cultivadores

Tras meses pensándolo por fin has decidido cultivar en interior para tu propio consumo pero no tienes muy claro qué tipo de cultivo montar ni de qué tamaño. Este artículo te puede ayudar a tomar esa decisión teniendo en cuenta qué producción se busca, que espacio hay disponible y cuanto tiempo se le quiere dedicar.

Entre los consumidores habituales de cannabis hay quien tiene suficiente con uno o dos gramos de cogollos a la semana mientras que otros llegan a fumar hasta diez gramos diarios. El cannabis tiene una gran capacidad de generar tolerancia, hay usuarios que le ponen 0,1 gramos de cogollo a un porro y otros le meten un gramo entero, ¡diez veces más!

La producción que se quiere obtener es la primera decisión que se debe tomar. Digamos que un consumidor llamado Ramón fuma un gramo de cogollos diario. Necesita, por tanto, 365 gramos al año para él pero quiere producir 500 g. para poder compartir una parte con los amigos.

La mayoría de los cultivadores de interior no comerciales suelen parar en verano.

Según el sistema de cultivo y la variedad escogida, las plantas tardan en desarrollarse, desde la germinación de la semilla hasta la cosecha, entre tres y cuatro meses por lo que se pueden hacer un máximo de tres o cuatro plantaciones al año. Salvo que tengamos un cuarto de cultivo muy bien diseñado y que cuente con un acondicionador de aire, lo que encarece bastante la factura de la luz, no es fácil cultivar en los meses de verano, el elevado calor generado por las lámparas resulta muy difíciles de controlar cuando las temperaturas exteriores superan los 30ªC. Por esta razón, la mayoría de los cultivadores de interior no comerciales suelen parar en verano. Descontando los meses veraniegos quedan nueve meses en los que se pueden llegar a realizar un máximo de tres cosechas si se ajustan muy bien los tiempos y se usan variedades de floración rápida o sólo dos cosechas si el cultivador se lo toma con mas calma y escoge variedades de maduración más lenta.

La producción anual debe dividirse entre el número de cosechas que se quieren realizar cada año para saber qué tipo de iluminación se requiere. En el caso del cultivador Ramón, ha decidido que sólo quiere hacer dos cosechas al año para poder cultivar variedades sativas que son las que más le gustan pero que maduran lentamente: una entre octubre y enero y la otra de febrero a mayo. De este modo para el cultivo durante los cuatro meses más calurosos del año: junio, julio, agosto y septiembre. Ramón necesita cosechar 250g de cogollos en cada una de las dos cosechas para llenar al medio kilo anual.

La producción de un cultivo de interior viene determinada por muchos factores como la genética de la plantas o las condiciones de humedad o temperatura del cuarto de cultivo pero el más determinante es la cantidad de luz. En teoría, usando una variedad productiva y logrando unas condiciones de vida óptimas para las plantas se puede llegar a cosechar hasta un gramo de cogollo por cada vatio de luz empleado (1g/W). En la práctica, la mayoría de los cultivadores cosecha entre 0,5 y 0,75 g/W. Usando esta media, para obtener 250 gr se requieren entre 333 y 500W de luz, por lo que le recomendaría a Ramón que usase una lámpara de 400W o de 600W, dependiendo de cuanto espacio disponible tenga y de su experiencia cultivando. La lámpara de 400W necesita un espacio menor y es más adecuada para un novato mientras que la de 600W puede dar mayor producción pero también desprende mucho más calor, haciendo más complejo el cultivo.

El spreader es una pieza metálica perforada que se coloca bajo la bombilla y sirve para disipar mejor el calor
El spreader es una pieza metálica perforada que se coloca bajo la bombilla y sirve para disipar mejor el calor
Pequeño armario con una HPS 250W, la talla S del autocultivo
Pequeño armario con una HPS 250W, la talla S del autocultivo
Bombillas de alta presión de distintas potencias
Bombillas de alta presión de distintas potencias
Los fluorescentes van bien para la germinación y el crecimiento pero se quedan cortos en floración
Los fluorescentes van bien para la germinación y el crecimiento pero se quedan cortos en floración
Las bombillas de 600W son las más empleadas en cultivos de varias lámparas
Las bombillas de 600W son las más empleadas en cultivos de varias lámparas
Un campo de cogollos de interior
Un campo de cogollos de interior
El spreader es una pieza metálica perforada que se coloca bajo la bombilla y sirve para disipar mejor el calor
Pequeño armario con una HPS 250W, la talla S del autocultivo
Bombillas de alta presión de distintas potencias
Los fluorescentes van bien para la germinación y el crecimiento pero se quedan cortos en floración
Las bombillas de 600W son las más empleadas en cultivos de varias lámparas
Un campo de cogollos de interior

Tres tallas de pequeños cultivos de interior

El más pequeño:

En mi opinión, para lograr buenos resultado en el cultivo del cannabis en interior, hay que usar al menos 200W de luz. Durante la germinación y las primeras semanas de crecimiento es posible mantener las plantas con algo menos de potencia lumínica pero durante la floración los cogollos requieren luz intensa. Las lámparas CFL (fluorescentes con casquillo de bombilla normal) de 200 a 300 W generan poco calor y no requieren balastro ni instalación especial. Las lámparas de LED también pueden dar buen resultado aunque son muy caras y no todos los modelos son igual de efectivos. Yo opino que la mejor opción para un pequeño cultivo de interior es iluminar con una lámpara de alta presión de sodio de 250W que da unos 27.000 lúmenes, suficientes para un área de 80cm x 80cm aproximadamente y donde se pueden colocar entre cuatro y nueve plantas de semilla, o hasta 16 esquejes. Con una lámpara de 250W se pueden obtener entre 125 y 200 gramos de cogollos por cosecha, aproximadamente cada tres o cuatro meses. Con una producción así es suficiente para abastecer a una persona que realice un consumo moderado. Aunque las lámparas de alta presión dan más calor que las de LEDs o los fluorescentes, su rendimiento suele ser mayor y por eso son las más utilizadas.

Con una lámpara de 250W se pueden obtener entre 125 y 200 gramos de cogollos por cosecha.

En cualquier cuarto de cultivo, sea del tamaño que sea, hay que controlar la temperatura para que se mantenga en el rango idóneo para las plantas. Demasiado frío o demasiado calor son perjudiciales para el desarrollo y, sobre todo, para la producción. Hay dos formas básicas de controlar la temperatura del cuarto de cultivo: usar un extractor o un acondicionador de aire. El extractor es el sistema más barato y extendido, simplemente se saca el aire caliente del cuarto de cultivo y se renueva por aire del exterior. Hay que tomar la precaución de instalar un filtro de carbón activo que elimine el olor a cannabis del aire extraído para evitar que vecinos o peatones puedan detectar la presencia del cultivo.

Los armarios de 100x100 cm y menores son los más habituales para cultivos con menos de 400W de luz. Siempre prefiero comprar un armario más bien grande que pequeño pues resulta mucho más fácil trabajar y mover las plantas en su interior. Además, si en el futuro se desea ampliar la producción sólo hace falta comprar un lámpara más potente. Por esto creo que el lo mejor es optar por un armario de 100x100 cm, o incluso 120x120, por si decidimos pasar a una lámpara de 400W o 600W.

El sistema de extracción también conviene que sea bastante potente, no sólo por si se amplia la potencia de la lámpara, también para hacer frente a días especialmente cálidos o a una hipotética cosecha en los meses de verano. La norma general es que el extractor debe ser capaz de renovar el aire del armario o cuarto de cultivo en dos minutos. Un armario de 120x120 cm tiene 3m3 de volumen por lo que necesitaría un extractor de unos 100 m3/h pero, si queremos usar también un filtro de carbón activo para eliminar el olor del aire extraído y no llamar la atención de los vecinos, deberíamos comprar un extractor más potente, de hasta 200 m3/h ya que el filtro disminuye su capacidad de extracción,

 

Tamaño medio:

La HPS de 400 vatios fue mi primera lámpara para cultivar cannabis en interior. En un armario de un metro cuadrado y con un pequeño extractor de apenas 100 m3/h, fui afinando el sistema hasta lograr fantásticos cogollos. Con aquella lámpara, el primer año conseguí producir medio kilo de cogollos. Conforme fui aprendiendo a cultivar mejor y escogí variedades más rápidas y productivas vi que podía hacer tres cosechas al año y superar un kilo de producción al año. Hacia tres cosechas al año y paraba en verano cuando el calor complicaba mucho las cosas. La ventaja de las lámparas de 400W frente a las de 600W es que se pueden acercar más a la las plantas porque no desprenden tanto calor. Con una lámpara de 400W y en dos o tres cosechas, se puede producir suficiente cannabis para cubrir las necesidades de la mayoría de los consumidores habituales, salvo los más empedernidos.

Un cultivo de interior iluminado por una lámpara de 400W requiere los mismos cuidados y dedicación que uno iluminado con 250W y la producción suele ser el doble.

Un cultivo de interior iluminado por una lámpara de 400W requiere los mismos cuidados y dedicación que uno iluminado con 250W y la producción suele ser el doble. Muchos cultivadores prefieren hacer dos cosechas anuales con 400W que tres con 250W. Pasan menos meses cultivando y obtienen una producción igual o incluso algo más alta. Las principales diferencias entre una lámpara HPS de 250W y una de 400W son tres: el consumo eléctrico, los lúmenes que generan y el calor que desprenden. Las lámparas HPS son más eficientes cuanto más potentes son: la de 250W da 27.000 lúmenes (110 lm/W), la de 400 da 50.000 lúmenes (125 lm/W) y la de 600W da 90.000 lúmenes (150 lm/W). Esto quiere decir que las lámparas grandes consumen más electricidad en total pero, proporcionalmente, producen más luz por cada vatio consumido, lo que suele traducirse en que el consumo eléctrico por cada gramo de cogollo producido es más bajo.

 

Talla grande:

Las lámparas de 600W HPS son las más eficientes del mercado y las más recomendables para cultivar cannabis si la consideración principal es lograr la máxima producción. Son lámparas muy potentes que producen una enorme cantidad de luz que satisfará a cualquier cultivador experimentado. Bajo una intensidad lumínica así hasta las variedades de cannabis más hambrientas de luz pueden desarrollar grandes y densos cogollos. En mi opinión, la HPS de 600W es, sin duda, la mejor de las lámparas de cultivo. En Estados Unidos los cultivadores son muy aficionados a utilizar lamparas de 1000W pero en Europa están menos extendidas pues desprenden tanto calor que acaban siendo poco prácticas. El principal problema de estas lámparas es que desprenden mucho calor por lo que la mayor parte del año se requiere un sistema de extracción en marcha continuamente o un acondicionador de aire. Sólo en los meses más fríos se puede prescindir de mantener la extracción siempre en marcha para controlar la temperatura y el ruido constante del extractor podría ser un problema. Con la variedad adecuada, un buen sistema de cultivo y un cultivador experimentado, se puede producir más de 1,5 kilos anuales con una sola lámpara HPS 600W.

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