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29 de Septiembre de 2022

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100 Canciones sobre drogas (2)

"Es tiempo de tomar un trip / has de viajar a un mundo fenomenal / un mundo de ranas y fontanas verdes / y perros voladores, y gatos plateados, y ratas esmeralda / y nubes púrpuras, y multitudes sin rostro / y paredes de cristal, que nunca traspasas..." Kim Fowley

98 Cab Calloway & His Orchestra. “Reefer man” (7” Brunswick, 1932)

Abundan las referencias a la marihuana en el jazz estadounidense de los años treinta, no en vano muchos de sus intérpretes –Louis Armstrong, Thelonious Monk, Duke Ellington, Count Basie, Dizzy Gillespie– consumían habitualmente esa planta, prohibida entonces en veintinueve estados pero no a nivel federal hasta 1937. A partir de ese año, Harry Anslinger, primer comisario del Federal Bureau of Narcotics y el más encarnizado prohibicionista y estigmatizador del cáñamo, tanto por motivos morales como por sus intereses en la industria de las fibras sintéticas, compilaría escrupulosos dosieres sobre esos jazzmen infractores que alardeaban públicamente de fumar yerba, informando al FBI. Entre los investigados se hallaba Cab Calloway, una de las principales estrellas del Cotton Club, paradigma del hipsterismo pretérito y famoso gracias al tema “Minnie the moocher” (1931). Al año siguiente de publicarlo, llamaba la atención de Anslinger con “Reefer man”, brincadora y jocosa semblanza del prototípico camello de Harlem que recorría los tugurios vendiendo furtivamente cigarrillos de la risa: “¿Has conocido alguna vez a ese gracioso hombre de los porros? / si te dice que ha nadado hasta China, y te vende Carolina del Sur / entonces sabrás que estás hablando con el hombre de los porros / si te cambia un centavo por un dólar / y llama a las sandías pepinillos / no cabe duda de que hablas con el hombre de los porros”. Calloway sería autor también de “The man from Harlem” y “Smoking reefers”.

97 Eminem. “My fault” (del álbum The Slim Shady, Interscope, 1999)

El rapper de Missouri daba un giro a su temática en The Slim Shady Ep, presentando a un violento y autobiográfico Mr. Hyde, Slim Shady, sádico ebrio de rabia que enaltecía drogas, violación, demencia y asesinato. Su continuación, el álbum The Slim Shady, sería uno de los más populares del año, conquistando triple platino y activando, además de pleitos, similares polémicas a las de su predecesor, pues perseveraba en la misma tónica, líricamente franco en las materias citadas. A similar nivel gráfico que una película gore, sin otra pretensión que la de exagerar truculencias en las que albergar su descreída visión social y cínico humor negro, Eminem/Slim Shady verbalizaba los dilemas morales de un violador en ciernes de aprovecharse de una mujer inconsciente, la experiencia de una niña que ayuda a su padre a deshacerse del cadáver de la madre, los traumas de una víctima del bullying. También inspirada en sus propias vivencias, en concreto la de un amigo que sufría un mal trip, “My fault” traspasaba esa vicisitud a “una rubia new wave / con la mitad de su cabeza afeitada”. Forzada por su padre y exadicta a la heroína, el alcohol y la música alternativa, le cuenta al narrador que está pensando en retomar la aguja; este le disuade: “Espera, mejor prueba este alucinógeno –le dice ofreciéndole una seta–, es mejor que heroína, yerba o priva”. Y dicho y hecho. Pero ella se pasa de dosis y acaba hablando con una planta, trasquilándose el pelo y bebiéndose un spray desinfectante.

96 Kim Fowley. “The trip” (7” Corby, 1965)

Productor, compositor, descubridor/creador de talentos –The Runaways, entre otros–, buscavidas y sátiro impenitente, Kim Fowley se estrenaba como solista con este anticipador single, que en tan temprana fecha como 1965 fijaba en vinilo una de las primeras alusiones directas al LSD. Así, dos años antes de que Roger Corman dirigiera el exploitation psiquedélico del mismo título, y uno antes de que Frank Zappa y los Mothers of Invention satirizaran la cultura lisérgica en Freak Out, Lp en el que también participaba Fowley, “The trip” disfrutaba de éxito local en Los Ángeles. Una crapulosa voz daba la bienvenida a niñas de las flores susceptibles de caer en las redes del burundanga ácido: “El verano está aquí, niñitas / es tiempo de tomar un trip / has de viajar a un mundo fenomenal / un mundo de ranas y fontanas verdes / y perros voladores, y gatos plateados, y ratas esmeralda / y nubes púrpuras, y multitudes sin rostro / y paredes de cristal, que nunca traspasas / y cuadros boca abajo / no preguntarás, donde te encuentras es un mundo diferente / tú y tu chica / y todos tus amigos / todos estaremos allí / tomemos un trip / despeguemos de la tierra / tomemos un trip / es lo más hip / nadie sabrá, lo que está pasando / solo tú y yo / y los sueños que vemos / venga, nena, lo estás haciendo bien, recuesta tu cabeza”.

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