Synanon
Miembros de Synanon se afeitan la cabeza en 1969

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Este artículo se publicó originalmente en el número 281 de la revista Cáñamo España

Quienes estaban en Synanon no podrían abandonarlo nunca, dado que sus integrantes jamás estarían plenamente adaptados a la sociedad y era mejor crear su propia utopía.

En una playa de Santa Mónica, California, en el verano de 1958, se reunió por primera vez el Tender Loving Club. Se trataba de un grupo de adictos a la heroína que querían rehabilitarse y no encontraban dónde hacerlo. En esos años solo existía Alcohólicos Anónimos, pero rechazaban en sus reuniones a quienes tenían adicciones a otras sustancias. El Tender Loving Club fue el embrión de Synanon, el primer centro de rehabilitación para drogodependientes, que utilizaba métodos extrañísimos para curar a los adictos. Durante la década de los sesenta, el grupo se convirtió en una comuna (a la que acudían celebrities de Hollywood y músicos de jazz) y, algunos años más tarde, se transformó en una secta religiosa.

 Charles Dederich
Charles Dederich, fundador y mesías de Synanon.

El fundador (y posterior mesías) de Synanon fue Charles Dederich. Nació en Ohio, en 1913, y quedó huérfano de padre a los cuatro años. Cuando su madre se volvió a casar, el niño –que ya tenía doce años– enfureció y se refugió en el alcohol. Esta adicción le impidió terminar sus estudios universitarios y le costó dos matrimonios. Empezó a encadenar trabajos, que perdía por culpa del trago, hasta que llegó a California y acudió a las reuniones de Alcohólicos Anónimos. Era un hombre carismático, que encandilaba con sus charlas. Dejó su trabajo y se dedicó, a tiempo completo, a la organización. En agosto de 1957, Dederich participó en los experimentos con LSD que realizaba la Universidad de California y se le abrieron las puertas de la percepción. Intentó entonces incorporar a Alcohólicos Anónimos a otros adictos, dependientes de otras sustancias, pero no lo dejaron.

Cuando Dederich quiso registrar su Tender Loving Club no pudo porque ya existía otro grupo con ese nombre. Lo debatieron en una de sus reuniones, en las que uno de los exyonquis gritó Synanon al mezclar simposio y seminario. El grupo aceptaba a cualquiera que quisiera dejar las drogas; podía llamar a sus puertas y le brindaba un lugar donde vivir y comida sin pedir nada a cambio. A los recién llegados se los llevaba a un sofá, se les daba una manta y un cubo y se les dejaba solos durante algunos días hasta que se les pasara el mono. Después, empezaban a formar parte de las sesiones de “terapia”, que habían sido ideadas por Dederich sin consultar con médicos.

"Todos sus integrantes debían vestir petos vaqueros y afeitarse la cabeza. Los niños vivirían en granjas alejadas de sus padres y los matrimonios durarían solo tres años, y al cabo de ese plazo cambiarían de pareja"

La piedra angular de la terapia de Synanon era una sesión llamada “el juego”. En él, los participantes escogen a uno de los adictos, a quien, en esencia, humillan, señalan e insultan como forma de ventilar sus frustraciones. El podcast “American Rehab” recoge grabaciones de estas sesiones en las que los participantes, por ejemplo, acusan (falsamente) a un hombre de haber asesinado a su familia y le espetan todo tipo de barbaridades hasta que le hacen estallar en lágrimas. A aquellos que abandonaban el tratamiento, si querían volver, les obligaban a afeitarse la cabeza (una seña que, posteriormente, sería obligatoria para todos los integrantes) y durante las sesiones del juego se cebaban especialmente con ellos.

Synanon no cobraba nada a quienes participaban en su programa, en el que, para ser realmente eficaz, el paciente debería estar internado al menos dos años. Los internos recorrían los supermercados de la zona y se llevaban la comida que estaba ligeramente caducada. Kandi Lass, uno de sus internos, recuerda que su función era la de sniffer: olisqueaba los cartones de leche que se iban a tirar para determinar cuáles eran todavía consumibles. Para 1962, Synanon había crecido tanto que adquirió un edificio en Santa Mónica para albergar su sede. Los vecinos no estaban contentos de tenerlos allí, así que denunciaron diversas violaciones a las ordenanzas municipales. El juez le ofreció la opción de quedar libre si se mudaba o ir preso. Y Dederich escogió esto último. Los medios lo presentaban como un mártir y el gobernador de California le conmutó la condena y firmó una ordenanza que dejaba al grupo exento de cumplir las ordenanzas municipales temporalmente.

El perfil mediático de Synanon atrajo donaciones de numerosos actores de Hollywood, que también empezaron a frecuentar el lugar (entre otros, pasaron por allí Leonard Nimoy, Charlton Heston, Jane Fonda y el escritor Ray Bradbury). Uno de los atractivos de las reuniones era que entre sus pacientes había numerosos músicos de jazz, que tocaban al terminar la reunión. Cuando Miles Davis estaba en California, enviaba a su banda a tocar allí (él no iba por respeto, dado que estaba perpetuamente colocado). El guitarrista Joe Pass fue uno de sus internos músicos más célebres y, en 1962, junto a otros pacientes, grabaron el disco Sounds of Synanon.

De comuna a secta

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En la California de los años sesenta, las comunas hippies abundaban. Synanon se transformó en una gradualmente cuando empezaron a admitir en el grupo a personas que no eran adictas pero que estaban atraídas por el estilo de vida y la terapia de confrontación. Para ser aceptados debían ceder todos sus bienes al grupo. De esta forma, a finales de la década el grupo se convirtió en el principal terrateniente de Santa Mónica y abrió sucursales por todo el país. Dederich, además, se hizo dueño de numerosas empresas en las que puso a trabajar a los integrantes de la comuna (quienes no recibían remuneración por su trabajo).

En 1967, Dederich declaró que quienes estaban en Synanon no podrían abandonarlo nunca, dado que sus integrantes jamás estarían plenamente adaptados a la sociedad y era mejor crear su propia utopía. Todos sus integrantes debían vestir petos vaqueros y afeitarse la cabeza. También decretó que los synanitas no eran aptos para ser padres, por lo que lo mejor era que los niños viviesen en granjas alejadas de sus padres. Las terapias del juego se volvieron más bizarras y presionaban a los hombres para que se hiciesen vasectomías (más de doscientos lo hicieron) y a las mujeres que estaban embarazadas a abortar. Cuando la esposa de Dederich murió en 1977, este anunció que los matrimonios durarían solo tres años (para evitar el duelo de una muerte o un divorcio), y que al cabo de ese plazo cambiarían de pareja.

La Hacienda estadounidense se interesó por las finanzas del grupo y por ello, en 1974, Dederich registró la Iglesia de Synanon y aseguró que su rito sagrado era el juego. Creó una emisora de radio, The Wire, que emitía información y propaganda del grupo las veinticuatro horas del día para las mil trescientas personas que vivían en sus propiedades. También reclutó a un grupo de sicarios, los Marines Imperiales, quienes se encargaban de silenciar a los enemigos del grupo o a padres que peleaban por la custodia de sus hijos para sacarlos de las granjas del grupo.

Paul Morantz es un abogado que representaba a un padre que intentaba recuperar a sus hijos de una de las granjas de Synanon. Los Marines de Dederich le dieron una paliza al padre y en casa del abogado deslizaron por la ranura del correo un paquete con una serpiente de cascabel (a la que habían “silenciado” cortándole el cascabel). La serpiente atacó a Morantz en cuanto abrió el paquete. Convaleció en el hospital durante seis días y el ataque le dejó secuelas de por vida.

A Dederich lo detuvieron en diciembre de 1978 por el ataque. Sus abogados alegaron que estaba muy enfermo para ir a la cárcel y, tras un breve arresto domiciliario, le dejaron en libertad condicional. Una de las condiciones era que no podía participar en Synanon durante cinco años. A principios de la década de los ochenta, la Hacienda estadounidense finalmente revocó el estatus religioso de la organización y le condenó a pagar diecisiete millones de dólares de impuestos. El grupo se disolvió finalmente en 1991 y Dederich falleció seis años después, a los ochenta y tres. Sus discípulos abrieron nuevos centros de rehabilitación basados en sus enseñanzas que todavía hoy siguen operando en Estados Unidos.

Hollywood

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En 1971, George Lucas produjo su primera película, THX 1138, una distopía en la que la población está sometida por una policía androide que les obliga a tomar pastillas que suprimen las emociones. El guion obligaba a afeitarse la cabeza a prácticamente todos los personajes y el director tenía problemas para encontrar mujeres dispuestas a hacerlo para un director que acababa de graduarse en la escuela de cine. Desesperado, acudió a una de las casas de Synanon a pedirles que participaran como extras (algo a lo que accedieron gustosos).

A pesar de ser una secta que imponía la vasectomía y el aborto a sus integrantes, gozaba de un gran caché entre la élite hollywoodense. El director Robert Altman también reclutó extras con la cabeza rapada para California Split (1975). Una década antes, cuando el grupo empezaba a crecer y a maravillar a Estados Unidos con su estrategia para tratar las adicciones, Columbia Pictures produjo Synanon (1965). La película se rodó en la sede del grupo y la trama era una especie de Romeo y Julieta con adictos al jarabe para la tos con codeína y con las enseñanzas de Dederich de fondo. La película fue bien recibida por la prensa y recaudó un millón de dólares en taquilla.

 

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