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Energy Control retrata diez años de drogas adulteradas en España

En una década de análisis y casi 30.000 muestras, Energy Control muestra que la adulteración de drogas en España no cabe en la vieja idea de “corte”: siete de cada diez muestras llegan limpias, pero cuando aparece un aditivo, la mezcla se vuelve menos previsible.

El informe "Sustancias ocultas" ordena 29.865 muestras recogidas por Energy Control entre 2016–2025, con 213 variantes analizadas, desde MDMA y cocaína hasta ketamina, 2C-B o nuevas sustancias psicoactivas. La lectura desplaza una idea simple: adulterar no significa siempre "cortar" una droga del mismo modo. Ese mapa dialoga con una cobertura previa de Cáñamo, donde Energy Control alerta sobre tendencias en MDMA, cocaína y tusi.

Para ordenar esa diferencia, la organización separa dos mecanismos. La adición, presente en el 21,3 % de las muestras, incorpora un ingrediente sin reemplazar la sustancia original; la sustitución, más rara (5,9 %), cambia por completo lo que la persona cree estar tomando. No toda mezcla implica el mismo riesgo. La heroína encabezó la lista con un 83 % de muestras alteradas, seguida de la mefedrona (70 %) y la anfetamina (60 %). En el extremo opuesto, la metanfetamina (5 %) y el LSD (6 %) aparecieron casi siempre puros, mientras la cocaína (42 %) y el MDMA (8 %) quedaron en posiciones intermedias.

Dentro de las 8.147 muestras adulteradas, Energy Control identificó 257 sustancias distintas cumpliendo ese papel. La cafeína aparece como adulterante líder junto al levamisol, la fenacetina y anestésicos locales como la lidocaína. En esa misma línea, hace un tiempo informamos la detección de pastillas de éxtasis adulteradas con catinonas sintéticas, un ejemplo de sustitución difícil de prever sin análisis.

A partir de 2022, el informe marca el ascenso de las catinonas sintéticas como adulterantes cada vez más frecuentes. Son estimulantes de laboratorio emparentados con las anfetaminas, como el 3-MMC o el 4-CMC y su avance estrecha el margen entre lo que una persona espera consumir y lo que finalmente recibe.

"No todas las sustancias se adulteran igual", resume Energy Control, que además destaca que "la adulteración hoy es más compleja, más diversa y más difícil de interpretar" que hace una década. Esa lectura se relaciona con otra iniciativa reciente, cuando Energy Control lanzó una encuesta nacional sobre el uso de sustancias psicoactivas.

Frente a ese paisaje, el informe no llama a dejar de consumir ni convierte cada hallazgo en alarma. Su mensaje es más práctico, apuntando a que no basta con fiarse porque el mercado ilegal cambia de forma y mezcla nombres conocidos con sustancias nuevas y lo que hay adentro de cada "envoltorio" solo aparece cuando se analiza.

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