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La psilocibina muestra señales prometedoras frente al uso de cocaína

Un ensayo clínico publicado en JAMA Network Open encontró que una sesión con psilocibina, combinada con psicoterapia, se asoció con más días sin consumo de cocaína y menor riesgo de recaída que un placebo activo. El estudio es pequeño y requiere confirmación, pero aporta una señal relevante para un trastorno con escasas opciones farmacológicas.

La investigación fue realizada por un equipo de la Universidad de Alabama en Birmingham e incluyó a 40 adultos con trastorno por uso de cocaína que querían dejar el consumo. El diseño fue aleatorizado, cuádruple ciego y controlado con placebo activo. Una mitad recibió una dosis oral única de psilocibina –25 mg por cada 70 kg de peso corporal– y la otra difenhidramina, un antihistamínico usado como control. Todas las personas participantes recibieron además psicoterapia manualizada antes y después de la sesión.

Los resultados se siguieron durante 180 días y, en comparación con el grupo placebo, quienes recibieron psilocibina registraron un mayor porcentaje de días sin cocaína, más probabilidad de abstinencia completa y menor riesgo de volver al consumo. En concreto, 6 de las 20 personas del grupo psilocibina informaron abstinencia completa, frente a ninguna en el grupo placebo. El estudio no registró eventos adversos graves.

El hallazgo se mete en una discusión más amplia sobre las terapias asistidas con psicodélicos, pero no permite concluir que la psilocibina sea ya un tratamiento disponible o probado de forma suficiente para la práctica clínica. El propio artículo pide ensayos más amplios para replicar los resultados y explorar mejor su alcance. También hay límites metodológicos: la muestra fue reducida, el cegamiento puede verse comprometido por los efectos perceptibles de la sustancia y no se reportaron todos los indicadores de recuperación funcional.

Un comentario publicado por la misma revista, valora el resultado como prometedor, pero recuerda que una intervención de este tipo exige infraestructura clínica, acompañamiento especializado y seguimiento. La investigación se suma a otros trabajos recientes sobre psilocibina y consumo problemático de estimulantes, así como al debate científico sobre psicodélicos y neuroplasticidad, pero sigue lejos de justificar usos sin supervisión o mensajes de cura rápida.

El interés de este ensayo no está en prometer una solución inmediata, sino en mostrar que las políticas de drogas y la investigación clínica pueden mirar más allá del castigo y la abstinencia impuesta. Por ahora, la psilocibina sigue siendo una línea de investigación en desarrollo para el trastorno por uso de cocaína. Sus resultados deberán confirmarse en estudios más grandes antes de que pueda considerarse una herramienta clínica establecida.

Gráfico lineal que muestra el porcentaje de días de abstinencia de cocaína y gráfica que muestra la probabilidad de supervivencia.

Gráfico lineal que muestra el porcentaje de días de abstinencia de cocaína y gráfica que muestra la probabilidad de supervivencia.

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