Diez trucos para engordar cogollos

Diez trucos para engordar cogollos

Este artículo se publicó originalmente en el número 261 de la revista Cáñamo España

Tras muchos meses de cuidados entramos en la recta final del cultivo. Las plantas están todas en floración y a lo largo de las próximas semanas asistiremos al rápido desarrollo de los deseados cogollos. Descubre algunos trucos y técnicas que te ayudarán a lograr colas gruesas, densas, pesadas y bien recubiertas de resina. 

10 trucos para engordar
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¿Quieres saber más? 

La fertilización es importante en un cultivo de cannabis, pero no es el único factor que influye en el desarrollo y engrosamiento de los cogollos. Para lograr grandes cogollos hacen falta, básicamente, tres cosas: genética, salud y sol. Me explico: no todas las plantas pueden hacer cogollos enormes, es necesario cultivar una planta de una variedad cuya genética se lo permita. Las variedades sativas más puras se caracterizan por cogollos finos y poco densos, mientras que las índicas tipo kush o afganas tienden a tener tantas hojas en los cogollos que tampoco acaban siendo los más gruesos ni los más densos. En mi experiencia, son las variedades híbridas que unen ambos mundos las que acaban teniendo los cogollos mayores y más densos. Además de la genética necesitamos salud. Solo si una planta se encuentra llena de vigor y energía será capaz de realizar el enorme esfuerzo de brotar miles de flores en cuestión de semanas. Y la salud en una planta casi siempre se refleja en el estado de las raíces. Necesitamos un pan de raíces fuerte y vivo, bien oxigenado y nutrido, pero sin abusar del agua ni de los fertilizantes. La mejor forma de evitar el debilitamiento clásico de las raíces es esperar a que la tierra se seque bastante (pero sin que la planta llegue a marchitarse, claro) antes de volver a regar. Esta técnica permite alternar periodos de alta humedad y baja oxigenación con otros de alta oxigenación y baja humedad que aportan a las raíces los tres elementos que necesitan: agua, nutrientes y oxígeno. Por último, además de la genética y la salud, necesitamos el sol, la energía. Las plantas de cannabis aman el sol y lo necesitan en grandes cantidades para hacer cogollos enormes. Por eso es imposible lograr cogollos muy grandes o muy densos si no hay suficientes horas de sol. 

Una vez tenemos los tres elementos básicos –genética, salud y sol–, el objetivo de obtener grandes cogollos ya es nuestro al 80%, el resto del trabajo se limita a nutrir un poco bien las plantas y a vigilar que ningún factor externo las dañe: bichos, hongos, viento, tormentas, ladrones… 

Plantas de cannabis
Una cola grande y gruesa alegra la vista del cultivador.

Carbono y oxígeno 

A menudo los cultivadores olvidan que el principal alimento de las plantas no lo toman por las raíces sino por las hojas: el dióxido de carbono es la fuente de todo el carbono que hay en la planta y es el elemento químico más abundante en la planta junto con el oxígeno, aproximadamente el 45% del peso seco del cannabis es oxígeno, otro 45% es carbono y todos los demás minerales combinados solo suponen el 10%. Por ejemplo, el nitrógeno, que es el nutriente que aportamos en mayor cantidad en los abonos, constituye únicamente el 1,5% del peso seco, de la planta, y el fósforo, un insignificante 0,2%. Como vemos, los nutrientes que añadimos al agua de riego se encuentran en muy pequeña cantidad en las plantas. En un kilo de planta fresca apenas hay tres gramos de nitrógeno, no hay ni medio gramo de fósforo, pero en cambio hay casi cien gramos de carbono y otros tantos de oxígeno. Es cierto que los minerales de los abonos son esenciales para el crecimiento de las plantas y que, sin ellos, no se desarrollan bien. Pero, atendiendo al contenido final en los tejidos vegetales, parece obvio que no hacen falta grandes cantidades de abono para obtener buenas cosechas. 

Nunca hay que adelantar la cosecha por impaciencia

La floración es un proceso con varias fases: al principio, en la primera mitad, lo que en la mayoría de las variedades supone unas tres o cuatro semanas, las plantas crecen con rapidez y se forman los primeros brotecitos de flores, que van aumentando en número y tamaño pero no llegan a unirse los unos con los otros. En las semanas cinco y seis se multiplica la producción de flores, que van llenando y completando los huecos entre cogollos hasta formar largas colas de flores. Durante las siguientes semanas, la producción de flores continúa, aunque algo más lentamente, y las plantas se concentran principalmente en la fabricación de resina y el endurecimiento de los cogollos. En toda la segunda mitad de la floración –entre cuatro y cinco semanas para la mayoría de las variedades–, lo más importante es que las plantas tengan unas condiciones medioambientales adecuadas para desarrollarse y que limiten o reduzcan las posibilidades de que algo malo ocurra. 

No te impacientes 

La resina pesa más que las hojas o las flores que están llenas de agua. Por eso la mayor parte del peso de la cosecha y de la potencia psicoactiva se forma en la segunda mitad de la floración y, más concretamente, en las últimas tres semanas antes de la cosecha. Nunca hay que adelantar la cosecha por impaciencia, solo es razonable hacerlo cuando las condiciones climáticas o las plagas nos obligan. Y si las ganas de fumar nos pueden y no somos capaces de esperar a la cosecha, cortad solo una rama para ir fumando y dejad que el resto de la planta acabe de madurar. 

Las plantas de cannabis aman el sol y lo necesitan en grandes cantidades para hacer cogollos enormes

Por ejemplo, si aparece botritis en un cogollo (es un hongo algodonoso marrón que brota en el interior del cogollo y lo destruye en muy poco tiempo), lo recomendable es limpiar la parte infectada, recortando cualquier tejido infectado, fumigar con jabón potásico la zona y cruzar los dedos para tener suerte y que no se reinfecte enseguida. Dependerá fundamentalmente del clima: si es lluvioso y húmedo, el hongo aparecerá de nuevo en pocos días y tendremos que volver a recortar el cogollo. En esa situación, puede que lo mejor sea cosechar ya la planta aunque le falten un par de semanas para la fecha ideal de cosecha, puesto que, si no lo hacemos, tal vez la perdamos completamente. 

Los cogollos pierden mucho peso durante el secado, pero curiosamente pierden menor porcentaje si están maduros que si han sido cosechados tempranamente. La razón es que los cogollos maduros tienen más resina y menos agua, por eso pierden menos peso al deshidratarse. 
 

 

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