La factura y el precio de la luz
Si nos fijamos en la factura que envía nuestra comercializadora de electricidad, veremos que no es nada fácil de entender, ya que incluye muchos conceptos distintos, como la potencia contratada, los kilovatios/hora consumidos en cada tramo horario, peajes de transporte y distribución, margen de comercialización, impuesto sobre la electricidad e IVA. Para poder hacer cálculos sobre el coste de un cultivo de interior, necesitamos saber cuál es el coste por kW/h. Aunque el precio medio por kW/h que paga el consumidor español es de alrededor de 0,15 €, esto no nos sirve de mucho, pues faltan muchos conceptos que luego se añaden a la factura. Cuando incluimos en el cálculo todos los conceptos vemos que, en realidad, el coste final es de unos 0,25 € por kW/h, y este es el precio que vamos a usar en este artículo para evaluar el gasto del cultivo. Si queremos afinar más, se puede consultar la propia factura y dividir el cargo entre el número de kW/h consumidos para hacernos una idea más exacta del precio que estamos pagando.
Los esquejes solo necesitan una intensidad baja de luz para enraizar.
Buscar la tarifa eléctrica que mejor se adapte
Hay muchas compañías comercializadoras de electricidad y decenas de tarifas eléctricas distintas: en unas el día se divide en tres franjas horarias con distintos precios por kilovatio, en otras el precio es igual durante todo el día. Además de estas tarifas básicas, hay todo tipo de variaciones, desde un día de consumo gratis a la semana hasta dos horas diarias sin cargo. Adaptaremos el cultivo a la tarifa y la tarifa al cultivo. Por ejemplo, si el kilovatio nocturno es más barato, haremos que el indoor esté encendido por la noche, lo que tiene además otras ventajas, como veremos más adelante.
Las plantas en fase vegetativa crecen bien con las lámparas al 50% de potencia siempre que se coloquen cerca.
El cultivo de interior consume mucha energía
"Una lámpara led consume al menos un 30% menos de electricidad para generar la misma cantidad de luz"
El cultivo de cannabis en interior es una actividad que requiere mucha energía. La electricidad es necesaria para iluminar las plantas, regarlas y controlar las condiciones medioambientales (temperatura, humedad, ventilación, CO2 y olor). Un cuarto de cultivo completo contiene un montón de aparatos que funcionan con electricidad: lámparas, ventiladores, acondicionador de aire, extractor, humidificador, deshumidificador, bomba de riego, generador de CO2, etc.
Algunos de estos elementos necesitan mucha electricidad, especialmente las lámparas, el aire acondicionado y el deshumidificador. Otros, como los ventiladores o el extractor, no consumen tanto, pero al estar encendidos continuamente durante las 24 h del día acaban sumando. Por último, hay aparatos cuyo coste mensual no supone mucho porque su consumo es muy bajo o solo se encienden durante cortos periodos de tiempo (bomba de agua, humidificador o generador de CO2). Como regla general, podemos calcular que por cada 100 W de luz, necesitaremos unos 30 W de aire acondicionado/deshumidificador, y 10-15 W de ventiladores, extractores, etc.
Un pequeño armario de cultivo iluminado con una lámpara led de baja potencia es la forma más barata de cultivar en interior.
Técnicas para gastar menos
Básicamente, hay dos caminos para que el coste eléctrico del indoor sea más bajo: consumir menos electricidad y pagar menos por la energía consumida. Vamos a analizar cómo mejorar la eficiencia en ambos aspectos por separado. Primero veremos cómo se puede reducir el consumo del cuarto de cultivo y luego estudiaremos qué opciones tenemos para pagar la electricidad consumida al precio más bajo posible.
Las lámparas APS consumen mucha más energía que las led para producir la misma luz.
Las lámparas de cultivo
"Para reducir el coste de enfriar el cuarto, conviene que las luces se enciendan cuando la temperatura exterior sea más fresca, normalmente, por la noche"
El principal gasto eléctrico de un cuarto de cultivo lo producen las lámparas. Tradicionalmente, los cultivadores escogían lámparas de alta presión de sodio (APS), pero el desarrollo de la tecnología led, mucho más eficiente en la producción de luz, está relegando las APS al olvido. Todavía se siguen vendiendo, pues son más baratas que las led, pero no aconsejo su compra. Sin duda, compensa gastar un poco más en la adquisición de una luminaria led que va a consumir al menos un 30% menos de electricidad para generar la misma cantidad de luz. Para un armario de cultivo de un metro cuadrado se suele usar una APS de 400 o 600 W, que da una cantidad de luz PAR (radiación fotosintéticamente activa, sus siglas por su nombre en inglés: photosynthetically active radiation) de 750 y 1.100 umol/s, respectivamente. Con tecnología led obtendremos la misma cantidad de luz PAR con una lámpara de 250 o 400 W, respectivamente.
En un ciclo de cultivo estándar de tres meses, de los que las plantas pasan uno en crecimiento (con fotoperiodo 18/6) y dos en floración (con fotoperiodo 12/12), la lámpara está encendida 1.260 h. Si en lugar de una lámpara APS de 600 W usamos una led de 400 W, el consumo por ciclo bajará de 756 kW/h a 504 kW/h (a 0,25 € por kW/h, el coste pasa de 189 € a 126 €). Cambiando una APS de 400 W por una led de 250 W, la reducción será de 504 a 315 kW/h (a 0,25 € por kW/h, el coste pasa de 126 € a 78 €). Como vemos, el ahorro en cada cosecha es notable.
Una ventaja añadida de las lámparas de ledes respecto a las lámparas de alta presión es que generan mucho menos calor, por lo que el gasto energético de refrigerar el cultivo (sea con aire acondicionado o con extracción) también se reduce considerablemente. Es difícil calcular cuánto gastará el aire acondicionado en un cultivo, pues depende de muchos factores –no es lo mismo cultivar en un sótano que en una buhardilla–, pero una estimación media puede ser en torno al 30% del consumo de las lámparas. Es decir, con lámpara de 600 W, unos 63 € por cosecha; de 400 W, unos 42 €/cosecha, y de 250 W, alrededor de 26 €/cosecha.
Las plantas madre pueden mantenerse en crecimiento con un fotoperiodo 6/6/6/6, que consume un 33% menos de electricidad que el 18/6.
Colocar las lámparas tan cerca de las plantas como sea posible
Algunos cultivadores encienden siempre la lámpara a máxima potencia y a la misma altura, de forma que las plantas, cuando son pequeñas, están más alejadas de la lámpara, y, conforme crecen, se van acercando y recibiendo cada vez mayor intensidad de luz. Este sistema es muy cómodo, pues no hay que ir cambiando la altura de las lámparas, pero es mucho menos eficiente energéticamente que mantener siempre una distancia mínima entre las plantas y la lámpara e ir aumentando la potencia de la lámpara conforme las plantas lo necesitan.
Ajustar la intensidad de luz a la fase del cultivo
Las lámparas modernas (tanto las de led como las APS) se pueden regular en potencia para ajustar la intensidad de luz a las necesidades de las plantas en cada fase del cultivo. En general, podemos fijar tres niveles de intensidad de luz necesarias. Durante la germinación y primeras dos semanas de vida, las plantas crecen bien ajustando las lámparas al 25% de potencia. Durante el resto de la fase de crecimiento, basta con el 50%, y solo durante la floración es necesario que las lámparas estén a máxima potencia. Si calculamos quince días de crecimiento al 25%, otros quince al 50% y dos meses de floración al 100%, este sistema nos permite reducir el gasto de las lámparas por cosecha en un 25%. Como las lámparas están encendidas a una potencia más baja, liberan menos calor, por lo que el gasto del aire acondicionado se reduce proporcionalmente.
Aislar las paredes soleadas reduce el gasto en refrigeración.
Aprovechar la reflexión de la luz para aumentar la eficiencia
Pintaremos las paredes de blanco o las cubriremos con materiales como el Mylar o el plástico blanco para que reflejen la máxima cantidad de luz de vuelta hacia las plantas. Aunque no lo parezca, este pequeño truco sirve para aumentar fácilmente la cantidad de luz que reciben las plantas en un 10% e incrementar en la misma proporción la producción final del cultivo.
Solo en floración se aprovecha la máxima potencia de la lámpara.
El aire acondicionado
Después de las lámparas, el acondicionador de aire es el aparato que más energía consume del cuarto de cultivo, por eso es importante escoger un modelo que sea muy eficiente al trasformar la electricidad en frigorías; debe ser, como mínimo, de Clase A +.
Un indoor con buen aislamiento se enfría menos en invierno y se calienta menos en verano, lo que permite mantener la temperatura óptima para las plantas con menores necesidades de calefacción y refrigeración, respectivamente. La localización ideal del indoor es en una habitación donde las temperaturas fluctúen lo mínimo posible. Un sótano o una habitación interior es preferible a una buhardilla o un cuarto con dos paredes que reciban sol directo por el exterior.
Para reducir el coste de enfriar el cuarto, conviene que las luces se enciendan cuando la temperatura exterior sea más fresca, normalmente, por la noche. Esto ayuda a que la unidad exterior del aire acondicionado sea más eficiente y, en verano, evita que se junte el calor de las lámparas con las horas de mayor temperatura exterior.
Fotoperiodos alternativos
Una manera de disminuir el gasto energético en el cultivo consiste en modificar los ciclos de luz y oscuridad o fotoperiodos. En la etapa de crecimiento, lo importante es que las plantas no permanezcan más de 10 h seguidas en completa oscuridad, ya que de lo contrario puede inducirse la floración antes de tiempo. El fotoperiodo más empleado por los cultivadores es 18 h de luz y 6 h de oscuridad (18/6), aunque algunos prefieren prolongar la iluminación diaria a 20/4, 22/2 o incluso 24/0 con el objetivo de acelerar el crecimiento. Y es verdad que las plantas crecen algo más rápido, al fin y al cabo tienen más luz, pero también elevan notablemente el consumo: un fotoperiodo 24/0 requiere hasta un 33% más de electricidad que 18/6.
Existen alternativas con menor demanda energética, como el 16/8, que mantienen las plantas en crecimiento, aunque con un ritmo algo más lento. Otra estrategia menos común, pero interesante en situaciones donde no se busca velocidad de crecimiento, como en una sala de plantas madre, es el uso de fotoperiodos divididos. Un ejemplo es el 6/6/6/6, que alterna cuatro bloques de seis horas encendidas y apagadas. Con este patrón, las plantas reciben solo 12 h de luz, pero, al no acumular 12 h consecutivas de oscuridad, se evita la floración. El resultado es un ahorro energético de aproximadamente un tercio respecto a 18/6.
En interior, nosotros tenemos el control; encenderemos las luces por la noche para disfrutar de una tarifa más barata y gastar menos en enfriar el cuarto.
Conclusiones
La gestión integral del consumo energético del cuarto de cultivo es esencial para mantener los costes bajos. Usaremos lámparas led, las mantendremos cerca de las plantas, ajustaremos la potencia a la fase del cultivo, usaremos materiales reflectantes en las paredes y situaremos el cuarto de cultivo en una habitación con un buen aislamiento. Combinando todas estas técnicas, el gasto energético por cosecha entre lámparas, aire acondicionado/deshumidificador, ventiladores, extractores, etc. será de unos 210 €/cosecha (70 €/mes) para una lámpara de 600 W, 140 €/cosecha (46 €/mes) con una luz de 400 W y 90 €/cosecha (30 €/mes) con 250 W de luz.
Mantener las lámparas lejos de las plantas malgasta energía.