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Protección del cuarto de cultivo

Cómo prevenir catástrofes y dormir tranquilo

En la esquina inferior izquierda de la foto se ve la pieza de madera que se ha usado para crear un borde de manera que la puerta de la habitación se pueda abrir
En la esquina inferior izquierda de la foto se ve la pieza de madera que se ha usado para crear un borde de manera que la puerta de la habitación se pueda abrir.

Más de un cultivo de interior ha sido detectado por una fuga de agua de riego y más de un incendio provocado por un cortocircuito en una instalación eléctrica defectuosa. Los accidentes ocurren, y la mejor forma de evitar problemas, tragedias y desastres es aplicar la lógica y el sentido común para diseñar un cuarto de cultivo bien protegido. Cultivador precavido, vale por dos.

Un cuarto de cultivo de cannabis en interior combina varios elementos que pueden provocar situaciones peligrosas o causar daños a los vecinos. Incendios, fugas de agua, descargas eléctricas o intoxicación por gases son algunos de los desastres que pueden suceder. A los daños normales que provocan estas situaciones hay que añadir los derivados de estar realizando una actividad cuya legalidad puede ser dudosa. Si hay un pequeño incendio y los bomberos ven que lo ha provocado un cultivo de interior, es más que probable que llamen a la policía; si el perito del seguro detecta que la fuga de agua proviene del riego de las plantas, es muy posible que rechace el pago del arreglo, algo que no haría si viniese de una fuga del baño. Por todas estas razones, es enormemente importante prevenir a la hora de montar y diseñar un cuarto de cultivo, para así evitar problemas graves.

Agua

Las plantas necesitan agua, es inevitable. Y donde hay agua, puede derramarse. El problema viene cuando el agua se filtra, le moja el comedor al vecino de abajo y no podemos llamar al seguro. Hay cultivadores que eligen regar a mano solo para evitar el riesgo de una fuga de agua. Para regar a mano solo hace falta un regadera, sobran las bombas de agua, los tubos de riego y los goteros. Y si no hay agua en movimiento, es más difícil que haya fugas.

El sistema de plastificar el suelo del cuarto de cultivo es perfecto para contener una fuga de agua

Casi todos los cultivadores domésticos de interior plantan en una habitación corriente, donde el suelo no está impermeabilizado ni hay desagüe por el que pueda salir el agua derramada. Quien vive en una casa unifamiliar y tiene el cultivo en la planta baja no corre tantos riesgos, pero los cultivadores que viven en pisos con vecinos debajo lo tienen mucho peor. Cuando hay una fuga en una casa suelen aparecer en los baños o en la cocina, pero si cae agua de un dormitorio del piso superior, el vecino puede sospechar que estás haciendo algo raro, y podría tener ideas raras si descubre que cultivas marihuana sobre su cabeza.

Los armarios de cultivo se han convertido en los últimos años en la forma más popular de montar un indoor, pues son muy prácticos: no dejan salir la luz, tienen agujeros para la ventilación y pasar los cables y son a prueba de fugas de agua, pues suelen tener en la base una especie de gran bandeja de plástico blando con paredes elevadas que actúa como una piscina para recoger el agua que drena de las macetas pero que también puede recoger una fuga importante, evitando que el agua salga del armario o se filtre al piso inferior.

Cuando se emplea una habitación completa para cultivar no se suele usar armario, por lo que si se quiere estar tranquilo y contar con protección antiderrames lo mejor es plastificar todo el suelo creando una especie de bolsa o estanque. Conviene usar un plástico grueso y resistente que no se pinche con facilidad y fijar los bordes del plástico a la pared, a unos 10 o 15 cm del suelo, para que haga de pared e impida que el agua derramada salga de la piscina. Se puede grapar el plástico a la pared o fijarlo con cinta americana.

La combinación de grapas y cinta americana fija perfectamente el plástico a la pared
La combinación de grapas y cinta americana fija perfectamente el plástico a la pared.

Como las puertas de las habitaciones se suelen abrir hacia adentro, la forma de plastificar toda la habitación es cambiar la puerta para que se abra hacia afuera. Otra opción es usar una larga pieza de madera. Si el cultivo solo ocupa media habitación, se puede crear un borde donde fijar el plástico mediante un largo listón de madera, de unos 10-15 cm de alto y tan largo como la habitación, separado lo suficiente de la puerta para que esta pueda abrirse, y fijar el plástico a este listón con grapas. De este modo, la puerta se puede abrir normalmente y la piscina sigue teniendo bordes elevados en todo el contorno.

Si se puede elegir, buscaremos un plástico de color blanco para que refleje la luz y bastante grueso para que no se rompa. Los más resistentes son mucho más caros, pero también pueden durar muchas cosechas. Por otro lado, algunos de los más baratos son tan débiles que se rompen enseguida y no llegarán en buenas condiciones ni al final del primer cultivo.

En un cultivo la regla es clara: electricidad por arriba y agua por abajo, siempre

El sistema de plastificar el suelo del cuarto de cultivo es perfecto para contener una fuga de agua y evitar que llegue a toda la casa o a los pisos inferiores. No está concebido para permanecer lleno de agua habitualmente, por lo que si lo que se quiere es crear un sistema seudohidropónico en el que las macetas se asientan sobre una capa de agua de la que beben las raíces hay que escoger otro tipo de materiales, como las láminas de PVC que se usan para hacer estanques. Son más caras pero no se rompen, y pueden permanecer llenas de agua durante días mientras las plantas van absorbiéndola poco a poco.

Electricidad

El agua y la electricidad se llevan muy mal y hay que tener mucho cuidado de no mezclarlas. Una fuga de agua puede enfadar al vecino, pero una descarga eléctrica, especialmente en una instalación mal hecha o mal aislada, puede llegar a matar a alguien.

Este cultivador ha instalado un estante en la parte superior de la pared para colocar los balastros
Este cultivador ha instalado un estante en la parte superior de la pared para colocar los balastros.

En un cultivo la regla es clara: electricidad por arriba y agua por abajo, siempre. Todos los enchufes, los cables y los aparatos eléctricos deben estar situados en alto y apartados de sistemas de riego, goteros, filtros de ósmosis y depósitos de agua. Instalando los enchufes muy altos, por encima de la altura máxima que alcanzarán las plantas, se evita el riesgo de que les salpique agua cuando se fumiga el cultivo. Los balastros es mejor colocarlos fuera del cuarto de cultivo para que no contribuyan a calentar el ambiente, pero si se instalan dentro deben fijarse a la pared, también en alto.

El interruptor magnetotérmico protege la instalación de sobrecargas y cortocircuitos

En todos los cuartos de cultivo salvo en los más pequeños es recomendable poner en el cuadro eléctrico un magnetotérmico exclusivo para el cultivo, de manera que pueda apagarse todo de golpe en caso de necesidad. El interruptor magnetotérmico salta cuando se sobrepasa el valor máximo, por ejemplo, uno de 20 A (amperios) salta cuando se superan los 4.400 W. Sirve para proteger la instalación frente a cortocircuitos o sobrecargas.

También conviene incluir un diferencial, que protege a las personas en caso de descarga. Si nos da la corriente porque tocamos un enchufe o porque un cable pelado toca alguna superficie metálica, el diferencial salta y corta la electricidad, evitando que la descarga continúe. El diferencial trabaja junto a la toma de tierra. Es muy importante que la instalación eléctrica tenga toma de tierra a la que estén conectados todos los aparatos. Si hay una fuga eléctrica de algún aparato, la toma de tierra sirve para disipar esa corriente en el suelo y evitar que pueda electrocutar a nadie. Hoy en día, las instalaciones eléctricas de las casas siempre llevan toma de tierra, pero si se hace una instalación nueva para el cultivo es fundamental no olvidarse de poner una toma de tierra.

El interruptor diferencial protege a las personas frente a las descargas eléctricas

Al diseñar la instalación eléctrica hay que usar cables de un grosor suficiente para la potencia que van a transportar. En cultivos pequeños de una o dos luces, la potencia total no es muy alta y la mayoría de los cables de enchufes y bases múltiples aguantan hasta 16 A (unos 3.500 W), pero si el número de lámparas aumenta, como es recomendable no acercarse al límite del cable, conviene usarlos de mayor capacidad.

¡Ojo con las conexiones! A la hora de empalmar dos cables es importante usar conectores o clemas adecuadas y apretarlos bien. En las clemas los dos cables a empalmar se introducen en una pieza metálica recubierta de plástico para aislarla y se aprietan por medio de un tornillo. Los empalmes realizados solo con cinta aislante no son suficientemente seguros, ya que a menudo con un tirón del cable la conexión se suelta o se afloja. Es mejor que las clemas se coloquen dentro de una caja de conexiones, pero si no se hace, al menos conviene recubrirlas con cinta aislante.

Usa clemas para los empalmes, son mucho más seguras que hacerlos solo con cinta aislante
Usa clemas para los empalmes, son mucho más seguras que hacerlos solo con cinta aislante.

Fuego

Todos los cuartos de cultivo deben contar con un extintor de incendios

El peligro de incendio en un cultivo de interior suele venir, casi siempre, del calor que desprenden los aparatos eléctricos, principalmente las bombillas y los balastros de las lámparas. Una bombilla de alta presión encendida se calienta mucho, el cristal puede superar los 200 ºC. Si algún material toca la bombilla se puede incendiar con facilidad. Los balastros, por su parte, aunque no se ponen tan calientes como el cristal, si se estropean o tienen malas conexiones también podrían incendiarse. Los cables en mal estado o aquellos por los que pasa mayor potencia eléctrica de la que soportan se recalientan hasta el punto de fundirse o quemarse.

La prevención nunca está de más, ya que las situaciones que pueden provocar fuego a menudo no se detectan hasta que ya es tarde. He visto arder un tutor de plástico porque tocaba una bombilla, o una cortina prenderse en llamas por estar demasiado cerca de un balastro viejo y recalentado.

Los detectores de humo son una forma barata de dormir tranquilo sin miedo a los incendios

Los detectores de humo son una forma barata de dormir tranquilo sin miedo a los incendios. Son baratos, normalmente cuestan menos de 20 €, van con pilas y son muy fáciles de instalar. En cuanto detectan humo nos avisan del peligro mediante una potente alarma que oiremos aunque estemos durmiendo. Si el cuarto de cultivo tiene un quemador de gas para generar CO2, conviene también instalar un detector de monóxido de carbono (CO), un gas venenoso que se produce cuando la combustión no es buena. Hay detectores combinados de humo y monóxido de carbono.

Todo cuarto de cultivo de interior debería tener un extintor para emergencias. Atención, no todos los extintores sirven para todo tipo de fuegos. En un cultivo hace falta un extintor adecuado para fuegos eléctricos, como los extintores de polvo, que sirven para casi todos los fuegos y no conducen la electricidad. Los extintores de CO2 también son válidos, y tienen la ventaja de que no dejan ningún residuo, por lo que no estropearán los aparatos que no se hayan dañado por el fuego, algo que sí podría ocurrir con los de polvo.

Un detector de humo de 20 € es la forma más barata de dormir tranquilo
Un detector de humo de 20 € es la forma más barata de dormir tranquilo.

Un invento muy interesante son los extintores automáticos, normalmente se colocan en el techo del cultivo y se ponen en marcha si alcanzan 70-80 ºC, lo que solo sucede si hay un incendio. Si se activan, rocían toda la habitación con polvo o CO2, apagando el fuego aunque no haya nadie en casa.

Conclusión

El gasto en prevención es necesario. Hay que verlo como un seguro, una forma de comprar tranquilidad y evitar males mayores. A la larga, tarde o temprano acaba pasando algo, y entonces agradeceremos haber tomado precauciones.

Siempre que sea posible, las conexiones dentro de una caja
Siempre que sea posible, las conexiones dentro de una caja.

Un último consejo: cuando causemos algún daño a las casas de los vecinos por culpa de nuestro cultivo más vale no discutir y pagar lo que corresponda. No solo es lo justo, también es lo sensato. No hay nada peor para la tranquilidad de un cultivador que estar peleado con los vecinos; no compensa nunca. Si nos denuncia, aunque acabemos demostrando ante el juez que cultivamos para nuestro propio consumo y que no estamos haciendo nada ilegal, antes nos habrán incautado las plantas y habremos perdido toda la cosecha.

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