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Sistemas de cultivo: ventajas e inconveniente de cada técnica

Todos los cultivadores quieren esto, un mar de cogollos, pero hay muchas formas de conseguirlo.
Todos los cultivadores quieren esto, un mar de cogollos, pero hay muchas formas de conseguirlo.

La capacidad de adaptación del cannabis y su gran resistencia permiten cultivarlo en sistemas muy distintos: con tierra, en hidroponía o incluso en aeroponía. Es una planta capaz de alcanzar cuatro o cinco metros de altura, pero también de desarrollarse y florecer sin superar el metro de altura. Una especie tan versátil permite utilizar todo tipo de técnicas, sobre todo en interior. Vamos a hacer un repaso de las características, las ventajas y los inconvenientes de los principales sistemas.

Está decidido, este año cultivo en interior. Pero ¿por dónde empiezo?, ¿qué forma de cultivo escojo? En la tienda de cultivo hay tantos sistemas que me pierdo. ¿Debo plantar en tierra, usar hidroponía, poner pocas plantas o una multitud? Veamos cuáles son las principales decisiones que debe tomar el cultivador de interior antes de germinar las semillas.

Cultivar con tierra

La primera decisión que hay que tomar es si cultivar con tierra o sin ella. En realidad, cuando hablamos de tierra de lo que estamos hablando es de sustrato comercial, de tierra de saco, compuesto principalmente por turba, perlita y, en algunas marcas, algo de humus de lombriz. Cultivar con tierra es sencillo, intuitivo y barato. Solo hacen falta unas macetas y ya estamos listos para empezar. Las ventajas de la tierra son su sencillez y los buenos resultados que suele dar, aun cuando los cultivadores no tienen experiencia y se están iniciando. Además, la tierra perdona muchos errores, ya que protege las raíces. Si un día se nos olvida regar, las raíces lo soportarán bastante bien, igual que si nos pasamos un poco con el abono o no ajustamos bien el pH. Entre los inconvenientes del cultivo en tierra destacamos: la turba es un recurso finito que se acabará agotando, el peso que hay que acarrear en sacos para una plantación un poco grande y que no es fácil reutilizar la tierra para cultivar una segunda cosecha de cannabis por las sales que pueden quedar acumuladas o los huevos o restos de plagas. Aun con todos los inconvenientes, la enorme mayoría de cultivadores empiezan en tierra, y casi ninguno cambia.

Otra opción similar a la tierra es la fibra de coco, un material con unas propiedades semejantes a la turba pero con la diferencia de no extraerse de depósitos naturales finitos (las turberas), sino que se elabora a partir de un producto de desecho de la industria cocotera. No solo no es dañino para el medioambiente, además, aporta una buena fuente de ingresos a la economía de países en vías de desarrollo, que es donde están situadas principalmente las plantaciones de cocoteros.

Hidroponía y aeroponía

Los sistemas de cultivo hidropónico logran desarrollar las plantas sin tierra. Suena a técnica futurista, pero en realidad no es tan complejo. Simplemente se trata de que las raíces crezcan en un sustrato inerte, como las bolitas de arcilla o la lana de roca. Estos sustratos no aportan nutrientes a las plantas, pero el cultivador las alimenta regándolas con una mezcla de agua y abono denominada “solución nutritiva”. Cuando se hace bien, la hidroponía es uno de los sistemas más productivos: las plantas crecen con gran rapidez y la producción es muy alta; además, como el medio de cultivo es inerte y no interactúa con las plantas ni con el sistema de raíces, es más fácil mantener las plagas alejadas. Otra ventaja es que algunos medios de cultivo como las bolitas de arcilla son reutilizables muchas veces, por lo que se evita el trabajo de eliminar el sustrato viejo tras cada cosecha y sustituirlo por uno nuevo para la siguiente cosecha. Solo hay que quitar las plantas y lavar las bolitas de arcilla para eliminar los restos de las raíces o de sales acumuladas.

Cuando se hace bien, la hidroponía es uno de los sistemas más productivos: las plantas crecen con gran rapidez y la producción es muy alta

Frente a sus numerosas ventajas, la hidroponía tiene un importante inconveniente: casi no admite errores. El hecho de que las raíces carezcan de la protección que les da la tierra hace que cualquier error tenga efectos inmediatos sobre la salud de las plantas. Para lograr buenos resultados en hidroponía hay que hacerlo todo bien. Si la bomba de riego se estropea y las raíces no reciben su dosis de agua, las plantas pueden morir en pocas horas. Si el pH es incorrecto, los efectos perniciosos surgirán enseguida; si la dosis de abono es excesiva, la sobredosis está asegurada. Hay cultivadores que se inician directamente en hidroponía y les va bien, pero para la mayoría puede ser demasiado complicado, especialmente cuando son novatos y viven en países cálidos como España, ya que es más difícil controlar un sistema hidropónico si hace demasiado calor.

La hidroponía requiere atención y conocimientos, pero tampoco es tan complicada: si te gusta estar pendiente de los detalles y eres meticuloso, es muy posible tener buenas cosechas desde el principio. En las tiendas de cultivo de cannabis se venden distintos sistemas hidropónicos adaptados al cultivo doméstico. Muchos de ellos son modulares, de manera que se pueden ampliar para adaptarlos al espacio disponible. Suelen contar con recipientes similares a macetas, donde se introducen el sustrato hidropónico y las plantas. El depósito se llena con la solución nutritiva tras ajustar el pH y la EC, y se ajusta el programador de riego para que las raíces siempre permanezcan húmedas. Según el sistema se puede usar riego continuo o numerosos riegos cortos a lo largo del día. Es muy importante mantener la solución nutriente a una temperatura no demasiado alta, pues la cantidad de oxígeno en disolución desciende rápidamente conforme aumenta la temperatura del agua.

La aeroponía es una versión aún más audaz que la hidroponía; en este caso, las raíces de las plantas cuelgan en una cámara cerrada, donde son permanentemente pulverizadas por la solución nutriente. La enorme aireación de la que disfrutan las raíces acelera el crecimiento como en ningún otro sistema, y las producciones pueden llegar a ser espectaculares. Los inconvenientes son similares a los de la hidroponía pero aún más agudos, pues ni siquiera hay un sustrato inerte protegiendo las raíces, y si se para la bomba de riego las raíces se secan en cuestión de pocas horas, o menos en clima cálido.

Plantas pequeñas

Las cosechas con muchas plantas pequeñas tienen la ventaja de necesitar menos tiempo de crecimiento para llenar el espacio

Un elemento que condiciona qué tipo de cultivo montar es cuántas plantas y de qué tamaño deseamos cultivar. En general, en el cultivo bajo lámparas se prefieren las plantas de tamaño medio o pequeño, puesto que sin son muy grandes resulta difícil iluminarlas homogéneamente. Aun así, según el sistema escogido, el número de plantas por metro cuadrado puede variar entre una y cincuenta. Las cosechas con muchas plantas pequeñas tienen la ventaja de necesitar menos tiempo de crecimiento para llenar el espacio, por lo que permiten hacer cosechas más rápidas. Partiendo de esquejes y utilizando un alto número de pequeñas plantas se puede hacer una cosecha cada sesenta o setenta días, dependiendo de la variedad, lo que permite realizar hasta seis cosechas anuales.

‘Sea of green’ (SOG)

Es un sistema para trabajar con muchas plantas muy pequeñas, hasta cincuenta por metro cuadrado. Lógicamente, siendo tantas, se ponen a florecer muy pequeñas, sin apenas pasar tiempo en crecimiento. Es importante usar variedades de pequeño tamaño y poca ramificación. Sobre todo cuando se usa un número muy alto de plantas, lo que se busca es que cada una dé lugar a un único cogollo, a ser posible que cubra el tronco principal en su totalidad. Es un sistema muy productivo y rápido, pero requiere un gran número de esquejes iguales a la vez para dar buen resultado. Otras limitaciones es que solo se puede hacer bien con variedades que ramifiquen poco y no sean muy altas. Tampoco es recomendable hacer SOG partiendo de semillas, pues las plantas de semilla requieren al menos tres semanas de crecimiento antes de empezar la floración y se hacen demasiado altas para esta técnica.

Plantas grandes

Un inconveniente del cultivo de plantas pequeñas es que en algunas legislaciones los jueces tienen en cuenta el número de plantas a la hora de dictar sentencia. En esos lugares, lógicamente, es más recomendable sembrar pocas plantas grandes que muchas pequeñas. Las plantas grandes tienen otras ventajas: normalmente se desarrollan en macetas grandes, por lo que disponen de mayor cantidad de tierra y mayores raíces, lo que les otorga una alta resistencia al estrés. Los periodos largos de crecimiento vegetativo que se requieren para el desarrollo de una planta grande favorecen también una ramificación más completa y una estructura de crecimiento que soporta mejor el peso de los cogollos y permite que estos sean mayores.

Screen of green (SCROG)

La idea del SCROG o enmallado es lograr un resultado similar al SOG pero con un número de plantas mucho menor y ayudándose de una red o malla en la que enredar las plantas conforme van creciendo. Se busca que las ramas cubran completamente la malla antes de cambiar el fotoperiodo. Durante la floración brotan cogollos por toda la superficie de la malla y todos a la misma distancia óptima de la lámpara. Con este sistema se logra una copa perfectamente homogénea como la del sistema SOG, pero no es necesario contar con un montón de esquejes iguales, con pocas plantas se puede cubrir una gran superficie. Teóricamente, con una sola planta por lámpara sería suficiente. Además, es perfectamente posible realizar esta técnica con plantas de semilla o incluso con variedades diferentes a la vez, siempre que a cada una se le reserve un espacio de la malla y que se vayan cosechando conforme estén maduras.

‘Supercropping’

El supercopping es lo que se denomina “una técnica de formación”, y permite manipular la forma de las plantas para controlar la ramificación y el crecimiento de un modo similar al sistema SCROG pero sin una malla. El sistema consiste en apretar con fuerza un tallo entre los dedos hasta que se quiebran las fibras interiores, pero teniendo cuidado de no romper la corteza. El tallo se doblará por el lugar chafado en un ángulo de 90º o más, al principio parecerá que queda muy débil, pero en los días siguientes la planta cicatriza y endurece el tallo en el punto de doblado, y queda reforzado. Esta técnica es muy útil para lograr una copa frondosa y a una altura determinada, de manera que la luz llegue a todos los cogollos por igual.

Una gran ventaja de esta técnica es que, como no corta las puntas de las ramas sino que solo las dobla, se puede emplear en cualquier fase de la vida de la planta, incluso durante la floración. Este sistema permite ir dominando la forma y la altura de las plantas en floración sin tener que cortar ninguna rama. Hay que escoger tallos bien formados pero que todavía no estén tan duros que resulten quebradizos. Con un poco de paciencia y realizando varios tratamientos en cada rama, podemos lograr una gran copa plana que cubra todo el espacio que queramos.

El supercropping es una técnica desarrollada por los cultivadores de interior para aumentar la producción y aprovechar mejor la luz. Por lo general, se realiza mientras las plantas están en la fase de crecimiento, ya que sus efectos se asemejan a los que produce la poda del tallo principal. Tras la aplicación de la técnica, las ramas bajas de la planta aumentan su crecimiento, alcanzan a las superiores y surge un gran número de nuevos brotes, que aumentan la cantidad final de cogollos. Esta técnica tiene, además, otras ventajas añadidas. Por un lado, si se aplica progresivamente, las plantas experimentan un cierto estrés, que actúa como estimulador del crecimiento, pero hay que tener cuidado porque el exceso de estrés es perjudicial para las plantas y puede llegar a bloquear su crecimiento. El segundo beneficio derivado del supercropping es que las ramas se refuerzan cuando las plantas cicatrizan sus heridas, por lo que aguantan mejor el peso de los cogollos. Por último, al colocar las ramas en una posición horizontal, todos los brotes comienzan a crecer hacia arriba y reciben la misma cantidad de luz, por lo que los cogollos son de un tamaño y una calidad más homogéneos.

Con veinticinco plantas de semilla bajo cada lámpara, hay problemas a la vista: cuando crezcan no cabrán.
Con veinticinco plantas de semilla bajo cada lámpara, hay problemas a la vista: cuando crezcan no cabrán.
Un sistema hidropónico en el que las raíces crecen en los canalones blancos.
Un sistema hidropónico en el que las raíces crecen en los canalones blancos.
Hora de cambiar el fotoperiodo y empezar la floración en este SOG.
Hora de cambiar el fotoperiodo y empezar la floración en este SOG.
Si la variedad no es adecuada para SOG, las plantas se estiran demasiado.
Si la variedad no es adecuada para SOG, las plantas se estiran demasiado.
Nueve plantas por lámpara es un buen número para variedades de semilla y tamaño pequeño o mediano.
Nueve plantas por lámpara es un buen número para variedades de semilla y tamaño pequeño o mediano.
Con plantas grandes hace falta un largo crecimiento para llenar el espacio.
Con plantas grandes hace falta un largo crecimiento para llenar el espacio.
SCROG con diez plantas para dos lámparas.
SCROG con diez plantas para dos lámparas.
Detalle de la malla en un SCROG.
Detalle de la malla en un SCROG.
Un mar de cogollos enmallados todos a la misma distancia de la lámpara.
Un mar de cogollos enmallados todos a la misma distancia de la lámpara.
Efecto supercropping, así queda una rama después de aplicar la técnica.
Efecto supercropping, así queda una rama después de aplicar la técnica.
Con veinticinco plantas de semilla bajo cada lámpara, hay problemas a la vista: cuando crezcan no cabrán.
Un sistema hidropónico en el que las raíces crecen en los canalones blancos.
Hora de cambiar el fotoperiodo y empezar la floración en este SOG.
Si la variedad no es adecuada para SOG, las plantas se estiran demasiado.
Nueve plantas por lámpara es un buen número para variedades de semilla y tamaño pequeño o mediano.
Con plantas grandes hace falta un largo crecimiento para llenar el espacio.
SCROG con diez plantas para dos lámparas.
Detalle de la malla en un SCROG.
Un mar de cogollos enmallados todos a la misma distancia de la lámpara.
Efecto supercropping, así queda una rama después de aplicar la técnica.

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