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Estabilizando una variedad sativa III

Cruce de Big Amnesia X Amnesia Haze Cordobesa

Una labor entretenida: no te olvides seleccionar las semillas a mano
Una labor entretenida: no te olvides seleccionar las semillas a mano

Para estabilizar una variedad sativa como Big Amnesia decidimos aplicar el método de mejora conocido como backcross o retrocruzamiento. En este caso el macho usado para el retrocruce es un clon de Amnesia Cordobesa. Tras explicar en las dos entregas anteriores cómo sincronizar los periodos fértiles de cada parental, en este capítulo veremos los rendimientos obtenidos.

Para este cruce usamos como hembras 7 plántulas de Big Amnesia, seleccionadas entre 30 semillas feminizadas por su vigor y la forma de las hojas (rasgos sativos). Por otro lado se revirtió un clon de Amnesia Haze para usarlo como macho, mediante aplicación de tiosulfato de plata. Recordemos que ese polen es genéticamente hembra, por tanto, si poliniza una hembra Big Amnesia, la descendencia será también hembra.

En el anterior capítulo explicamos cómo conseguir que la producción de polen fuese abundante y estuviera disponible al mismo tiempo que las hembras fueran fértiles. Para conseguir cuadrar estos tiempos basta con desfasar los calendarios de cultivo un par de semanas.

Una vez polinizadas las 7 hembras de Big Amnesia, el macho puede descartarse. De hecho, ni siquiera vale la pena secarlo para posteriores extracciones de resina. En cuanto a las hembras, después de la polinización sus pistilos adquieren un aspecto como “quemado”. El aspecto del pistilo es similar a cuando se sobrefertilizan las plantas, con un color anaranjado y forma retorcida. Cuando se observe esto en las plantas, es que han sido perfectamente polinizadas.

Desde la polinización hasta que las semillas sean mínimamente visibles pasan un par de semanas, tres como mucho. Se ven los cálices de las flores hinchados, debido a que la semilla está empezando a ganar volumen en su interior. Durante este periodo de cuajado el programa de fertilización puede seguirse de igual forma que si se estuvieran haciendo cogollos.

Pasadas unas 5 semanas desde la polinización, las semillas están listas para ser cosechadas. Para estar seguros de esto, basta con mirar las flores y fijarse en cómo se abren debido al tamaño de la semilla. La semilla aparece grande y de color oscuro, abriéndose paso entre el cáliz. El color de las semillas pasa de blanco a gris oscuro a medida que estas van madurando.

Durante esta etapa de maduración también se sigue con un programa de fertilización típico de floración. Normalmente se aplicará algún suplemento de potasio y fósforo. El clásico PK de toda la vida puede funcionar.

Una vez que las semillas estén maduras, se puede dejar de fertilizar y pasar a riego solo con agua. Depende de la finalidad que tenga el material vegetal (posibles extracciones de resina) será necesario el lavado de raíces o no. El mejor momento para recogerlas es cuando la planta se empieza a secar debido a la propia senescencia. Una vez separadas las semillas del cogollo, deben guardarse en un lugar seco, como, por ejemplo, un bote de cristal con un poco de sílice.

Tras un par de semanas en la nevera, la mayoría de las semillas ya están listas para hacer el test de germinación. El test puede hacerse con unas 60 semillas, si son destinadas al autoconsumo. Con un invernadero de tamaño grande y una bandeja de 60 jiffys se puede hacer perfectamente el test en casa. Las semillas son buenas a partir de un 90% de germinación.

Cuando se trata de semillas feminizadas destinadas a uso comercial, el test de germinación debe realizarse por lotes (un lote por cada planta hembra) y el número total de semillas por germinar es bastante mayor. Pero este no es el caso, así que podemos dar por concluido el proceso de producción de semillas con el test de germinación más sencillo (60 plantas).

 

Equipamiento

Recordemos las condiciones de este cultivo antes de analizar el rendimiento. Se trataba de 7 plantas hembra plantadas en maceta de tela de 4 litros, el sustrato utilizado es tierra Light Mix. La tierra tiene un manejo más fácil, pues amortigua posibles fallos en la fertilización o irregularidades en el riego, y siendo uno un poco despistado, siempre va bien tener margen de error.

El armario de cultivo es de un metro cuadrado y está iluminado con un equipo de 400 vatios con balastro magnético y bombilla de espectro mixto (crecimiento y floración). El equipo de extracción es de 125 mm de boca y funciona al mismo tiempo que el foco. Además, hay un ventilador de suelo, a velocidad mínima, para remover el aire y refrescar las plantas.

El armario para producir el macho es de menor tamaño, mide 80 x 80 cm de superficie y 160 cm de altura. Está equipado con un reflector refrigerado, bombilla de floración y un balastro electrónico regulado a 250 vatios. Por tanto, el total de potencia es de 650 vatios, y menos de dos metros cuadrados de superficie. Es un autocultivo de pequeño tamaño, pero que permite producir semillas más que de sobras para el autoconsumo.

 

Rendimientos

Tras separar a mano las semillas de cada cogollo (¡faenón!) la cosecha de semillas ha llegado casi a las 4000 unidades. Se descartan aquellas semillas de color blanquecino que no han acabado de madurar bien. También se descartan las semillas mal formadas o con forma plana. Estas semillas pueden guardarse como reserva genética de emergencia, no hay por qué tirarlas.

Descontando las mermas, y teniendo en cuenta que había 7 hembras, el rendimiento aproximado es de 570 semillas por planta. Por superficie cultivada tenemos nada más y nada menos que 4.000 semillas por metro cuadrado. Para los más frikis, por potencia consumida se alcanza un rendimiento de 100 semillas por vatio. Se trata de un buen rendimiento, teniendo en cuenta el precio que tienen las semilla feminizadas en el circuito comercial...

Con estas semillas podemos dar varias unidades a colegas cultivadores para que también puedan guardarlas como reserva y, por supuesto, probarlas. Pero para dar por concluido el proceso, ahora hace falta lo más importante: sembrar las semillas y cultivarlas nosotros mismos. Recordemos que el objetivo de este proceso de crianza era estabilizar una variedad sativa, en concreto, fijar uno de los dos fenotipos que presenta la variedad Big Amnesia.

Ahora llega el momento de volver a hacer cogollos y determinar si nuestro proyecto de estabilización ha surtido efecto. Normalmente los retrocruces de este tipo suelen dar resultados decentes, reduciendo la variabilidad fenotípica. Pero eso es la teoría. Así que ahora… ¡a cultivar!

Segunda parte

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