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Ilustración: Ocho tipos de semillas
Cómic de Jorge Parras

Ocho tipos de semillas para la nueva cosecha

José T. Gállego
Este artículo se publicó originalmente en el número 255 de la revista Cáñamo España

La oferta de variedades de semillas de cannabis ha crecido tanto en los últimos años que elegir se ha convertido en una tarea complicada. No es solo un problema de los cientos de variedades a la venta, sino de decidir entre los distintos tipos de semillas y sus características. Hagamos un repaso a las ocho características principales que definen los grandes grupos de variedades. 

Ilustración: Ocho tipos de semillas 01

 

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Ilustración: Ocho tipos de semillas 04
Ilustración: Ocho tipos de semillas 05

¿Quieres saber más? 

Los ocho tipos de semillas que acabamos de explicar se combinan entre sí y dan lugar a dieciséis categorías diferentes. Dentro de las variedades regulares hay plantas sativas, índicas, híbridas y con y sin CBD. Lo mismo sucede con las semillas feminizadas y con las autoflorecientes. Es decir, podemos sembrar una índica feminizada autofloreciente, una sativa regular de floración fotodeterminada o un híbrido autofloreciente y alto en CBD.

Según el sexo de las plantas que salen, las semillas pueden ser regulares o feminizadas. Salvo que seas un criador que necesita machos para hacer nuevos cruces, no tiene demasiado interés cultivar regulares, pues los machos ocupan espacio que podría dedicarse a otras hembras. Con las semillas feminizadas cada semilla da, con seguridad, una hembra. Desde hace años los cultivadores que no buscan hacer nuevos cruces ni producir semillas optan siempre por feminizadas. La popularización de este tipo de semillas ha sido tan general, que hay muchos bancos de semillas que han dejado de producir variedades regulares y ya solo tienen feminizadas. 

Planta sativa
Planta sativa fotodeterminada y feminizada a principios de septiembre.

Según si florecen en función del fotoperiodo o independientemente de él, hay variedades fotodependientes o autoflorecientes. Las fotodependientes suelen ser más grandes, más productivas, con aromas y sabores más sutiles. Pero también necesitan más tiempo y solo se pueden cosechar cuando toca, por lo general, en octubre. Las automáticas, por su parte, aunque se quedan más pequeñas y producen menos, lo hacen en solo dos o tres meses desde la germinación y en cualquier mes y momento del año. Esto permite realizar dos o tres cosechas rápidas a lo largo del año en lugar de una sola. La producción por planta es menor, pero el riesgo y el tiempo dedicado a su cultivo también son más cortos. 

La separación tradicional entre variedades sativas e índicas se ha ido diluyendo a lo largo del tiempo por varios motivos. En primer lugar, casi nadie cultiva sativas puras por lo lentas y grandes que son. Esto ha llevado a los bancos de semillas a intentar acortar su tiempo de floración y la altura que alcanzan cruzándolas con mayor o menor porcentaje de genética índica. El resultado ha sido muy bueno, y hoy en día, hay muchos híbridos con un gran porcentaje de sativa y un efecto bastante estimulante, aunque no tanto como las sativas puras de la vieja escuela. Es francamente difícil encontrar sativas de colocón clásico, pero es que tampoco son demasiado apreciadas actualmente por la mayoría de los consumidores, que se han acostumbrado a un tipo de efecto más físico y relajante y, a menudo, no les gusta el punto casi anfetamínico de las viejas sativas. Las índicas, en cambio, sí son muy valoradas entre los consumidores, que disfrutan del efecto narcótico y relajante por las noches, después del trabajo y antes de ir a dormir. Muchas de las variedades más apreciadas de los últimos años pertenecen a la gran familia de las kush y las afganas, índicas puras o casi puras de colores oscuros, muchas hojas y enormes cantidades de resina recubriéndolo todo. 

Las automáticas, aunque se quedan más pequeñas y producen menos, lo hacen en solo dos o tres meses desde la germinación

La gran mayoría de las variedades comerciales actuales son híbridos entre genéticas índicas y sativas, con mayor o menor porcentaje de unas u otras, pero casi siempre mezcladas, ya que el cruce de ambas familias genera plantas con características intermedias muy adecuadas para el cultivo interior y exterior por su menor altura, floración más rápida y alta productividad. 

Las variedades con CBD han ganado gran popularidad desde hace cuatro o cinco años entre los usuarios medicinales y entre los consumidores recreativos habituales que buscan una variedad de efecto suave para consumir durante el día mientras desarrollan sus actividades normales. Entre las variedades que contienen CBD se pueden encontrar distintos tipos en función de la concentración de este cannabinoide y la proporción que guarde con el contenido en THC.

Las variedades que tienen más THC que CBD son fundamentalmente psicoactivas, aunque algo menos que las que no tienen nada de CBD. Las variedades con una ratio THC:CBD de 1:1, es decir, la misma cantidad de THC que de CBD, también tienen algo de efecto psicoactivo pero mucho más suave. Las variedades con mucho CBD y poco o nada de THC son las que producen un efecto más suave, generalmente se experimenta como relajación corporal, tranquilidad y bienestar pero sin efecto mental ni sensación de aturdimiento o falta de agudeza. Suelen ser totalmente compatibles con la vida diaria, y por eso son muy apreciadas por los pacientes que necesitan cannabis como medicina y que no quieren o no les gusta sentirse colocados. 

Cogollo con semillas en formación
Cogollo con semillas en formación, algo que solo se puede hacer con regulares.
Brote de cannabis
Cada semilla feminizada dará una planta hembra.
Planta de cannabis
Las variedades autoflorecientes cada vez son más productivas.
Planta sativa fotodependiente
Las sativas fotodependientes son de las plantas de cannabis más bellas.
Planta de cannabis
Cada vez más cultivadores prueban las variedades con CBD.
Planta de cannabis macho
Los machos casi han desaparecido de los cultivos gracias a las feminizadas.
Cogollo de cannabis
Los híbridos combinan las mejores características de índicas y sativas.
Ejemplos de variedades de cada tipo 

Regular 
CG1, de The House of the Great Gardener
Barbara Bud, de The House of the Great Gardener

Índica 
Sweet Valley Kush, de Greenhouse Seeds
Red Dwarf, de Buddha Seeds
Z&Z, de Exotic Seed
Mango Sapphire, de Humboldt Seed Organization

Híbrido
Ocean Grown Cookies, de Dinafem
Strawberry-AKeil, de Serious Seeds
San Fernando Lemon Kush® (SWS62), de Sweet Seeds

Sativa 
Exotic Thai, de Exotic Seed
Calamity Jane, de Buddha Seeds
René, de The House of the Great Gardener
Colombian Jack, de Kannabia Seeds
Cream Caramel® (SWS04), de Sweet Seeds

Variedades con CBD 
Morpheus, de Buddha Seeds
Hippy Therapy CBD, de Exotic Seed
Highlo, de The House of the Great Gardener
CBD René, de The House of the Great Gardener
Blue Dream CBD, de Humboldt Seed Organization
Swiss Dream CBD, de Kannabia Seeds
Sweet Pure CBD® (SWS65), de Sweet Seeds

Autoflorecientes 
Magnum, de Buddha Seeds
Monster Mash, de Exotic Seed
Jack 47 XL Auto® (SWS78), de Sweet Seeds

Fotodeterminadas 
Quasar, de Buddha Seeds 
Blueberry Cookies, de Dinafem 
Gelato-K, de Kannabia Seeds 
San Fernando Lemon Kush® (SWS62), de Sweet Seeds