9 Trucos para cultivadores PORTADA

Nueve trucos para cultivadores novatos

Consejos sencillos para el crecimiento de una cosecha de éxito
José T. Gállego
Este artículo se publicó originalmente en el número 257 de la revista Cáñamo España

La primera vez que planté unas semillas de cannabis no tenía ni idea de qué esperar o cómo actuar. No sabía qué pinta tenía una planta sana ni una enferma, si debía poner macetas grandes o pequeñas y otras dudas similares. Los siguientes consejos son los que me hubiera gustado recibir de algún cultivador con experiencia, ya que me habrían permitido conseguir que mis plantas se hubiesen desarrollado mejor durante la fase de crecimiento. 

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Planta de cannabis
La planta ya sabe lo que tiene que hacer; el cultivador solo tiene que ayudar y no fastidiarla.

Macetas y trasplantes 

Los cultivadores buscamos las flores del cannabis, ya que son las que forman los cogollos que fumamos y, sin embargo, son las raíces de las plantas el órgano más importante, el que más tenemos que cuidar. La salud de las raíces determina cuántos nutrientes puede absorber la planta y esto, a su vez, cuánto crece y la cantidad de flores y resina que produce. Para mantener un sistema de raíces sano debe estar en un ambiente húmedo pero oxigenado y nutrido pero no demasiado, propiedades que nacen de una correcta administración del riego y los abonos. Si el riego es excesivo la tierra está demasiado húmedo y poco oxigenada; si es demasiado escaso, la tierra estará muy oxigenada pero poco húmeda, que tampoco es bueno. El abono en exceso quema las raíces y puede matar a la planta, mientras que la falta de abono provoca carencias e impide un desarrollo normal de la planta. En cualquier caso, con el abono más vale quedarse corto que pasarse. Mi recomendación es seguir las indicaciones de la etiqueta del abono; si dice añadir 2 ml de abono por litro de agua, nunca se debe superar, pero sí se puede trabajar con menos sin problema, sobre todo si se añade abono en todos o casi todos los riegos. 

Plantas de cannabis
Cada planta con su espacio y abundante sol son la mejor garantía de una buena cosecha.

Las macetas, cuanto más grandes sean mejor, ya que las plantas disponen de mayor cantidad de tierra por la que extenderse y desde donde absorber nutrientes. Pero no las pongamos directamente en la maceta definitiva: es mejor plantar las semillas en una maceta pequeña e ir trasplantándolas a macetas mayores conforme lo necesiten. Por lo general, en exterior recomiendo que la maceta definitiva, aquella en la que florecerá la planta, contenga, como mínimo, 20 l de tierra, aunque se pueden usar hasta de 100 l o más. 

Un buen plan de trasplantes es usar tres macetas: pequeña, mediana y grande. La germinación se suele hacer en macetas pequeñas de entre 0,5 y 2 l. Después se trasplantan a una maceta mediana de 7-12 l, y de esa a la definitiva de 20 a 40 l o más.

Oruga devoradora de cogollos
La oruga devoradora de cogollos se combate preventivamente fumigando Bacillus thuringiensis cada quince días.

Calor y raíces 

La temperatura de las raíces es muy importante, mucho más que la temperatura de las hojas. Cuando una planta crece en el suelo, aunque la temperatura exterior sea muy alta, de 30 a 40 ºC, las raíces nunca alcanzan tanto calor, ya que bajo tierra las temperaturas son mucho más estables. Sin embargo, cuando las plantas crecen en macetas, sobre todo si están situadas sobre un suelo de baldosas o cemento y a pleno sol, las raíces pueden alcanzar y superar los 40 ºC, algo que les sienta fatal. Uno de los mejores trucos para los cultivadores de clima mediterráneo es aislar la tierra de las macetas del calor exterior. Basta con colocarlas sobre corcho, madera, macetas boca abajo o cualquier otro sistema que las separe del suelo caliente. También es buena idea meter la maceta dentro de otra maceta vacía para que se cree un capa de aire entre las dos que haga de aislante. 

El abono en exceso quema las raíces y puede matar a la planta, mientras que la falta de abono provoca carencias e impide un desarrollo normal

Las plantas responden a las condiciones en las que se encuentran: no crece igual una planta en un lugar muy soleado que en otro medio en sombra. El cannabis se desarrolla mucho mejor cuando tiene espacio de sobra y sol en abundancia. Si puede crecer en un espacio abierto, alejado de paredes, árboles, casas y plantas, recibiendo sol directo desde la mañana hasta la noche, no solo producirá cantidades enormes de cogollos de la mejor calidad, sino que pocas plagas y enfermedades le afectarán. La competencia por el espacio, la falta de luz y la escasa ventilación que ocurre cuando las plantas se siembran muy juntas son perjudiciales para su desarrollo. Cada planta debe tener, al menos, un metro cuadrado de espacio, pero si son bastante grandes, aún necesitan más. Evita en la medida de lo posible sembrar las plantas muy densamente, deja que tengan espacio libre y no intentes meter más plantas de las que caben cómodamente en el espacio disponible.

Planta de cannabis
Los cogollos bien soleados engordan más y resisten mejor la botritis y otros hongos perjudiciales

Prevención 

La marihuana es una planta bastante resistente que puede crecer y desarrollarse en condiciones muy diversas pero también sufre el ataque de diversas especies de plagas que condicionan y perjudican su desarrollo. En exterior, las plagas tienden a ser menos problemáticas que en exterior, puesto que la diversidad de especies existentes dificulta que una de ellas crezca demasiado. Sin embargo, para obtener buenos resultados y cosechas abundantes es muy importante reducir al máximo el daño ocasionado por las plagas. La mejor forma de combatir los bichos es mediante la prevención, ya que es mucho más fácil impedir que las plagas se asienten en las plantas que intentar acabar con ellas una vez han llegado, ya que se reproducen a gran velocidad. Una serie de tratamientos preventivos aplicados sobre las plantas cada dos semanas utilizando pesticidas ecológicos de baja toxicidad mantiene las plagas a distancia y, si alguna llega a la planta, mantiene su población bajo control. 

Insecticidas ecológicos
Los insecticidas aprobados para agricultura ecológica funcionan mejor como preventivos.

La competencia por el espacio, la falta de luz y la escasa ventilación que ocurren cuando las plantas se siembran muy juntas son perjudiciales para su desarrollo

El aceite de nim es uno de los mejores insecticidas ecológicos, puesto que no es tóxico para las personas ni los animales y tiene una doble acción sobre las plagas: por un lado, actúa como repelente, puesto que su olor mantiene a los bichos alejados, y por otro lado, es un potente insecticida que provoca que las plagas dejen de comer inmediatamente y se mueran en dos o tres días. Además, tiene una cierta acción sistémica, por lo que también se puede aplicar disuelto en el agua de riego y las raíces lo absorben. No es conveniente aplicarlo sobre los cogollos, especialmente en las últimas semanas de floración, para evitar que deje sabores extraños sobre las flores. 

El otro insecticida/fungicida ecológico que debe estar a mano de cualquier cultivador de cannabis es el jabón potásico. Actúa por contacto sobre los bichos, los deseca y los asfixia, sin afectar a las plantas. En el caso de los hongos, mueren por efecto del pH alto del jabón. No deja de ser un tipo de jabón sin ninguna toxicidad, por lo que se puede usar en cualquier momento, aunque hay que tener en cuenta que si se fumiga sobre los cogollos formados puede afectar a los estigmas de las flores, haciendo que se marchiten y se pongan de color marrón, pero sin dañar su potencia. 

Planta de cannabis
Esta planta se estira en busca de luz por estar demasiado cerca de la pared

Ilustraciones

Jorge Parras