Javier Ruano, más vivo que nunca
Fotos: Paulina Flores

Javier Ruano, más vivo que nunca

Este artículo se publicó originalmente en el número 292 de la revista Cáñamo España

Tras sufrir un ictus que casi lo manda al otro barrio, el director general de Medical Seeds celebra el milagro de seguir vivo y poder contarlo.

Javier Ruano (Pamplona, 47 años) acaba de nacer por segunda vez. Un tumor no canceroso en el cerebro –neurinoma del acústico, lo llaman los médicos– le provocó un ictus que lo ha tenido luchando contra la parálisis este último año. Se le ve bien, aunque anda con bastón, continúa con la rehabilitación y en breve tendrá que soportar un mes y medio de radioterapia diaria para eliminar los restos del tumor extirpado.

Pamplonés afincado en Barcelona, su vida pasada fue hasta el ictus un frenesí hiperactivo de trabajos, viajes y divertida locura. Cultivador de cannabis desde muy joven, buceador profesional, representante en sus comienzos de la marca Canna, asociado y por un tiempo propietario del grow shop Houseplant y, desde el 2005, fundador y director de Medical Seeds, un banco de semillas que también tiene una línea de productos para hacer extracciones, labor que junto a su socio Jak de Sostoa desarrolló en profundidad, recogiendo sus enseñanzas en el mejor manual que existe sobre el tema: Extracciones cannábicas (2016). Su intención ahora es volver a la vida de antes, pero con menos estrés, tratar de acomodarse a formatos menos acelerados. Hablamos con él de la vida y de la muerte y de no perder el tiempo en gilipolleces.

Llevas un año fuera de juego, ¿qué ocurrió?

El cuatro de enero del año pasado me dio un ictus que me paralizó. Vino la gente de urgencias a por mí y los médicos me encontraron un tumor en la cabeza que me tenían que intervenir sin falta. Debido a lo delicado de la operación, me recomendaron que estuviera con la familia, así que me intervinieron en Pamplona, en un hospital público.

Perdiste en parte el habla y la movilidad. En tu caso volver a la vida ha supuesto tener que reaprender muchas cosas esenciales. ¿Recuerdas lo que pensaste al despertar y comprobar que tu cuerpo no funcionaba como antes?

Me desperté después de la operación en la unidad de cuidados intensivos. Allí estuve dos semanas y media porque se me había inflamado el cerebro y no sabían si me tenían que volver a operar. Me tuvieron ocho días entubado y conectado a las máquinas y no me acuerdo de nada. Más tarde he recordado alguna cosa, pero sobre todo sé lo que me han contado. Por ejemplo, cuando me desperté casi no podía hablar, notaba que lo que hablaba me salía gangoso, tenía paralizado todo el lado derecho y casi no me podía mover, tampoco podía ver del ojo derecho y me he quedado sordo del oído derecho. No podía andar ni correr ni mirar el móvil ni muchas cosas básicas que todos estamos acostumbrados a hacer. Para lo independiente que soy, no poder valerme por mí mismo ha sido lo peor que me podía pasar. Sentía una impotencia enorme. No podía levantarme a mear… Me quería afeitar y no podía. Me tenía que afeitar mi hermana, me tenía que duchar mi hermana, me sentaba en una silla de plástico con ayuda de los médicos y mi hermana me lavaba y me afeitaba… A mí se me caían las lágrimas.

Javier Ruano, más vivo que nunca
“El cannabis me está ayudando a mejorar las conexiones neuronales de mis nervios y mi cerebro, tengo mejor plasticidad en el cerebro y más que voy a tener”, comenta Javi sobre su recuperación.

“Me sentaba en una silla de plástico con ayuda de los médicos y mi hermana me lavaba y me afeitaba… A mí se me caían las lágrimas”

Supongo que estarías un tiempo sin fumar, ¿has vuelto?, ¿cómo fueron tus primeros porros después de volver a nacer?

Los dieciocho días primeros del mono estaba en el hospital. Pasé toda la abstinencia sin enterarme porque estaba drogado perdido por las drogas de prospecto que me daban. He estado cuatro meses sin fumar nada, así que ha sido una limpieza absoluta de mi torrente sanguíneo. Al volver a fumar tuve un poco de discusión con los médicos, que me decían que mejor que no, pero volví. He vuelto a fumar iceolator [concentrado cannábico con alto contenido en THC, extraído mediante el uso de hielo], que es lo que fumaba antes del ictus. El primer porro me lo hice con la misma carga de antes y la verdad es que me quedé completamente dormido en la mesa de mi casa delante de toda mi familia. Un colocón tremendo; me notaba más acartonada la cara, un poco peor todo. Pero luego fui observando que fumar me dejaba más relajado y me ayudaba a dormir mucho mejor. El médico me recomendó unos relajantes musculares, lorazepam, y un antidepresivo, mirtazapina, y fumando he conseguido rebajar las dos pastillas de cada cosa que me recetaron a un cuarto de cada una al día. Estoy superagradecido porque realmente el THC me ha ayudado muchísimo a descansar, a dormir, a evadirme, que también lo necesitaba; la marihuana ha sido terapéutica para mí. No me hacía falta comer, porque siempre he tenido mucho apetito, pero por lo demás ha sido un paliativo grandísimo. Ha sido maravilloso poder ir de la mano con el cannabis en este proceso curativo.

¿Cómo has vivido estos meses de rehabilitación?

Me han hecho hacer de todo, poco a poco, desde pequeños saltos hasta coger vasos y apilarlos en otro lugar, sobre todo ejercicios relacionados con el equilibrio. Sigo a día de hoy en rehabilitación; me queda la radioterapia para que dentro de unos meses me den el alta. Al principio iba tres días por semana, ahora voy un poco menos. Con balones he ido aprendiendo poco a poco a utilizar mi cuerpo de nuevo. No era capaz de saltar ni de encestar ni de estar en el aire, porque mi cuerpo no estaba en contacto con la tierra. Cada vez que muevo mi cabeza para un lado me mareo, la gente se cree que ya estoy normal pero no, estoy mareado porque el equilibrio depende del oído y como he perdido el derecho tengo que compensar el equilibrio con el izquierdo. Sigo en rehabilitación, me van a dar radioterapia durante mes y medio, todos los días, pero estoy animado y con ganas de que esto se acabe.

Javier Ruano, más vivo que nunca
Javier Ruano en Barcelona: “Ahora parece que tengo veinte años, no digo que no a nada, quiero hacerlo todo, quiero viajar, quiero fumar…”.

Los mejores porros del mundo

Ya me has dicho que el cannabis te está sirviendo…

La marihuana está teniendo un papel muy importante porque me está evitando tomar estos relajantes musculares y antidepresivos que me han recetado y me está ayudando a llevarlo todo de otra manera, con tranquilidad. Estoy tomando gotas de CBD en aceite y fumando habitualmente, y me ha venido genial. Ya era paciente antes porque arrastraba un insomnio de años y el cannabis me ayudó a regularlo, pero ahora ya con el CBD y el THC la ayuda es mucho mayor.

¿Qué variedades te sientan bien en tu estado actual? Si no recuerdo mal, tú eras de porro de hachís y tabaco.

Ahora mismo estoy fumando la Banana Zkittlez y la Sour Glue; sobre todo, la Banana Zkittlez, ya que es muy sedante: me pone muy ciego, me deja somnoliento y casi sin ganas de hablar, y yo necesito fumar para parar y por eso me viene bien una índica pura, que me siente en el sofá. Ahora le pongo cinco veces menos al porro y noto lo mismo. La Recobery CBD es otra variedad que estoy consumiendo bastante; no tiene el ciego depresor que te manda al sofá, pero es una variedad rica en CBD que te deja bien, te deja hablar, te deja saciado, sin ganas de fumar THC, como si te hubieras tomado un café con leche y una magdalena, te deja realmente a gusto. Lo que pasa es que los fumetas siempre estamos esperando el colocón de THC y los enfermos y pacientes lo que queremos no es el colocón sino estar bien. Como ahora estoy enfermo, pero sigo siendo fumeta, si me llega el colocón, perfecto, pero si no me llega me da exactamente igual porque cuando estás mal lo que quieres es dormir bien, quieres descansar, no estresarte; por encima de colocarte, quieres estar bien. El cannabis me está ayudando a mejorar las conexiones neuronales de mis nervios y mi cerebro, tengo mejor plasticidad en el cerebro y más que voy a tener. Y sí, sigo con el tabaco y el iceolator.

Yo pensaba que los concentrados servían para extraer el THC y el CBD, pero que los terpenos y el carácter relajante de las índicas, o eufórico de las sativas, se difuminaban. Tú que eres un experto, ilústrame, ¿mantiene el iceolator las propiedades de la variedad con la que está hecho?

Sí, al hacer una extracción en frío conservas todas las propiedades organolépticas de la planta, como si fuera la primera extracción en frío del aceite. Llevo por lo menos veinte años haciéndolo así; separo las hojas y los cogollos de cada variedad y los mantengo frescos y en frío lo máximo posible. Así conseguimos extraer los tricomas como están en la planta, totalmente transparentes, con el aroma y el frescor que tienen en origen. Así que sí, mi iceolator conserva vivas todas las propiedades de la planta.

Junto a Jak de Sostoa, tu socio en Medical Seeds, escribiste en el 2016 el mejor tratado que hay sobre extracciones cannábicas, donde documentáis el proceso paso a paso de infinidad de extracciones. Cuando pienso en ti, te imagino fumándote los mejores porros del mundo, aliñados siempre del concentrado más exquisito. ¿Es así?, ¿te han dejado los médicos seguir fumando extracciones?

Es que me fumo los mejores porros del mundo, es verdad [Risas]. He tenido siempre la posibilidad de, si no hacerme yo las mejores extracciones, conseguirlas. He seguido fumando cuando lo he necesitado y lo he hecho por mi cuenta y riesgo, y cuando ya llevaba un mes que veía que me sentaba bien, se lo he dicho a los médicos. Sé que esto sin el consejo de un profesional no lo debes hacer. Lo último que dejé de fumar era iceolator y lo primero que volví a fumar fue iceolator, 5J; ni fumo flor ni BHO, a lo mejor algún porro de Rosin, pero sobre todo iceolator, que es lo que más me gusta con diferencia.

Javier Ruano, más vivo que nunca

El milagro de estar vivo

“Una de las frases que he tomado como filosofía de vida es aporta o aparta. Lo que antes hacía en tres segundos ahora tardo un minuto y medio, no tengo tiempo para gilipolleces”

Cuando me contaste lo que te pasó me dijiste que habías vivido un milagro, ¿ahora crees en los milagros?

Puede ser que un poco sí. La verdad es que tengo más abierta la mente, porque de pensar que te vas a morir a no morirte, pasar una odisea y estar aquí hoy… Ha sido un milagro que me ha cambiado la vida por completo. Tengo otras prioridades y aspiraciones; me llena mucho más la calidad humana y lo que me pueda ofrecer cada persona, me importa tres cojones la de dinero que tengas, tu estatus… A mí me importa cómo seas conmigo no el imperio que tengas, porque al otro barrio no te lo puedes llevar. Ya no me mueve nada económicamente, me mueven más las personas y lo que pueda llegar a crear. Vivo como una oportunidad y un milagro volver poco a poco a lo que estaba haciendo antes, aunque no sea al mismo nivel, o igual sí, que nunca se sabe.

Hay ateos convencidos que, tras un accidente casi mortal, regresan hablando de dios o de la reencarnación, y creyentes, en cambio, que se vuelven ateos. Tú has estado a punto de morir, después de esa experiencia, ¿qué piensas de la vida y de la muerte?

Pienso que lo que hay que hacer en esta vida es disfrutar, ser feliz, no perder el tiempo en gilipolleces. Solo vamos a estar una vez aquí. Aunque suene utópico, no hay que perder el tiempo en enfadarte. Yo al principio lo pregonaba mucho, pero ahora ya no lo hago porque la gente no me hacía caso, lo que tampoco me importa, la verdad. Solo vamos a estar una vez en este mundo y hay que intentar conseguir nuestras metas. Ahora parece que tengo veinte años, no digo que no a nada, quiero hacerlo todo, quiero viajar, quiero fumar… A lo mejor hay muchas cosas que no puedo hacer todavía, incluso algunas que no voy a poder hacer porque me queden secuelas, pero las voy a intentar hacer todas. Eso lo tengo clarísimo.

Ante una experiencia como la que has tenido hay gente que se deprime, y otros, al contrario, regresan con muchas ganas de vivir.

No conozco a nadie que se haya deprimido al volver de la muerte. En mi caso, tengo unas ganas de vivir que no me las creo. ¡Qué bonita es la vida! Tengo ganas de ser feliz, de disfrutar, de que a mi alrededor la gente que me quiere se lleve un buen recuerdo mío, que les vaya bien. Esta es otra calidad de vida.

Medical Seeds, tu banco de semillas, tiene ya diecisiete años. Desde el obligado retiro que has tenido que hacer para recuperarte, ¿cómo contemplas los años transcurridos?

Como me ha tocado revisar mi vida muchas veces en estos meses, porque he pensado muchas veces que me iba a morir, me preguntaba si había aprovechado lo suficiente esta vida y, al pensar en Medical Seeds, me daba cuenta de que ha sido para mí un trampolín con el que hacer muchas cosas: viajar, visitar a diferentes cultivadores, intercambiar con ellos conocimientos… La evolución personal que he tenido dentro del banco ha sido inesperada y muy bonita poder vivirla. Quiero volver para seguir adelante y continuar en esa línea. Medical Seeds me ha dado muchas alegrías. Contemplo con orgullo lo que hemos creado entre todos, algo palpable que está ahí y que lleva tantos años. Poder contemplar con tus propios ojos algo así es muy gratificante. Yo estoy muy satisfecho laboralmente.

Javier Ruano, más vivo que nunca

El revoltijo del presente y el futuro

¿Ha cambiado mucho el sector desde que empezaste con Medical Seeds en el 2005?

El sector ha cambiado muchísimo desde que empecé con Medical. Pero empecé antes teniendo grows y antes teniendo que explicar unos equipos de oxigenación carbónica... De aquellos maravillosos años tan hippies y tan friendly ya no queda nada. Hemos tenido que vivir diferentes revoluciones de semillas, de asociaciones, con cambios muy fuertes. Ahora mismo lo siento como un revoltijo porque las autoridades de este país se niegan a sacar una legislación que todos podamos seguir de buenas maneras. Estamos esperando a que esas leyes salgan de una vez para poder hacer las cosas en orden. Nunca pensé, en aquellos primeros años de Medical, que íbamos a tener esta proyección internacional. Yo, con quedarme dentro de nuestras fronteras, me habría conformado, y ahora nos va mejor fuera que dentro.

Y respecto al futuro, ¿alguna idea novedosa en el horizonte?

Por un lado, tenemos en proyecto hacer por Latinoamérica seminarios de extracciones con nuestras bolsas, por otro, seguimos sacando variedades tanto de CBD como automáticas y feminizadas, que es lo que tenemos que hacer como banco de semillas que somos. Hay un par de novias que están interesadas en colaborar, asociarse con nosotros, incluso, absorbernos. Son empresas muy potentes, no diré nombres, pero son del sector farmacéutico y tienen mucho dinero. Estamos ahora en negociaciones con ellos y puede ser que la empresa dé un giro que nos lleve a marcharnos a otro país, que eso es de lo que más ganas tengo, porque en el mío no hacen más que ponerme dificultades. Aquí en España el cannabis no está legal ni alegal, como dicen algunos, ni terapéutica. Seguimos regidos por leyes de hace sesenta años. Es vergonzoso que en países como Alemania, Uruguay y Colombia estén legalizando y que en nuestro puto país no hagan nada. Es penoso. Seguro que entra en el gobierno la derecha y lo legalizan, estoy convencidísimo, para llevarse ellos el punto a su bolsillo, porque tarde o temprano se va a legalizar. ¡Revolución: marihuana legal!

Creo que hace poco tuviste un juicio.

En plena pandemia le mandé a un amigo cinco gramos de hachís que habíamos hecho en mi casa. Se los envié a través de un Glovo y he tenido un juicio. Me han condenado a seis meses y a pagar una multa de cincuenta euros, pero lo peor es que no me dejan entrar en Estados Unidos durante cinco años. A mí la ley me la suda, igual que tener antecedentes, pero me están impidiendo el progreso de mi vida laboral por una tontería que no tiene nada que ver con el tráfico. Incluso los policías en sus declaraciones han mentido descaradamente diciendo que yo tenía una asociación cuando no es verdad. El juez lo ha aceptado y así ha quedado, que yo seguía con la actividad de la asociación, cuando todo el mundo sabe que es mentira.

¿Cómo te ves dentro de cinco años?

Dentro de cinco años me veo trabajando en el sector, pero un poco más suave. El que me conoce sabe que soy un león y un tigre, que si hace falta no dormir en veinte horas lo hago; soy una puta máquina trabajando, esa es la verdad. Hoy en día muy pocas personas pueden decir lo mismo, porque tienen niños, porque tienen otras prioridades. Después de lo que me ha pasado, como me veo es trabajando en el mismo sector pero más relajado. Si antes me iba a toda leche una semana a Colombia, pues ahora me voy a ir dos o tres, medio de vacaciones, para hacerlo todo mucho más relajado.

En una entrevista anterior que te hicimos, nos contaste que soñabas con retirarte a Menorca, donde pasaste los mejores años de tu vida, y volver al mar. Ahora has vuelto a Pamplona, aunque sigues manteniendo tu casa en Barcelona.

Mi retiro lo haré en Menorca. Y si sigo haciendo rehabilitación este verano, estoy pensando hacerla allí. En los próximos años quiero volver a Barcelona, pero en el Maresme, junto al mar. Si cuaja lo de las farmacéuticas, bien, y si no, también. Me siento igual de afortunado y de contento porque estoy vivo y estoy aquí.

Si tuvieras que resumir tu filosofía de vida, ¿qué dirías?

La verdad es que una de las frases que he tomado como filosofía de vida es aporta o aparta. La verdad es que no hay muchas personas que aporten, así que la mayoría se apartan o las aparto. Lo que antes hacía en tres segundos ahora tardo un minuto y medio, voy mucho más despacio y no tengo tiempo para escuchar las gilipolleces de la gente; solo me apetece escuchar las cosas de verdad que tienen sentido y te hacen llegar a algún lugar.

Javier Ruano, más vivo que nunca

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