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Uganda consolida su industria de cannabis medicinal

Uganda dio un nuevo paso para ordenar su naciente industria de cannabis medicinal y cáñamo con la creación de una cooperativa destinada a reunir productores autorizados. La organización busca mejorar la trazabilidad, facilitar el acceso a mercados y coordinar un sector que durante los últimos años ha comenzado a ganar espacio dentro de la economía agrícola del país.

La Uganda Medical Cannabis and Industrial Hemp Cooperative Society (UMCHICS) comenzó a operar como una plataforma para reunir a agricultores y empresas del sector, coordinar su relación con las autoridades y facilitar el acceso a compradores e inversores. Entre sus objetivos también figura crear registros comunes que permitan seguir la producción desde los cultivos hasta su llegada al mercado.

El movimiento prolonga un proceso que Uganda viene desarrollando desde hace al menos un año. En 2025, el país puso en marcha su primer programa nacional de cáñamo industrial, una iniciativa que buscaba incorporar este cultivo a cadenas productivas destinadas a alimentos, fibras, materiales y otros usos industriales.

La expansión se desarrolla bajo un marco legal especialmente restrictivo. La Narcotic Drugs and Psychotropic Substances (Control) Act, aprobada en 2024 y vigente desde abril de 2025, mantiene el cannabis entre las plantas cuyo cultivo está prohibido con carácter general y contempla autorizaciones para determinadas actividades médicas, científicas y reguladas. Los productores que integran esta nueva industria dependen, por tanto, de licencias otorgadas por el Estado.

UMCHICS busca facilitar ese tránsito administrativo y productivo. Durante la presentación de la cooperativa, representantes gubernamentales destacaron las posibilidades económicas del cannabis medicinal y el cáñamo y señalaron que el desarrollo del sector requiere sistemas de registro y trazabilidad capaces de seguir los cultivos autorizados. Una fórmula similar empieza a tomar forma en otros países africanos, como Ghana, que trabaja en la implementación de licencias y cooperativas para cannabis médico e industrial.

La organización también pretende mejorar las condiciones de acceso al mercado. Reunir a los productores bajo una estructura común puede facilitar la negociación con compradores, la búsqueda de inversión y el cumplimiento de estándares exigidos para comercializar productos derivados del cannabis dentro y fuera del país.

Para Uganda, el desafío ahora pasa por convertir esas licencias y proyectos iniciales en una cadena productiva capaz de integrar agricultores, procesamiento y mercados. La creación de la cooperativa muestra que el país ya no trabaja únicamente con experiencias aisladas, sino que empieza a levantar una estructura común para quienes participan legalmente del sector.

En un mercado donde conseguir autorización sigue siendo la puerta de entrada, la cooperativa tendrá que demostrar si esa organización también permite que agricultores de menor escala encuentren espacio en una industria que Uganda intenta construir desde sus cimientos.

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