Los hongos crecen en el bosque, llegan a la mesa, se estudian bajo el microscopio y, en algunos casos, forman parte de prácticas espirituales. Ese recorrido atraviesa Hijas del bosque, película dirigida por la mexicana Otilia Portillo Padua que sigue a Eliseete Ramírez Carbajal y Julieta Serafina Amaya Pérez, dos mujeres indígenas dedicadas al estudio de los hongos desde territorios y experiencias distintas.
Hijas del Bosque (Otilia Portillo, 2026)
Eliseete pertenece al pueblo Tlahuica-Pjiekakjoo y trabaja con los conocimientos micológicos de su comunidad, mientras Julieta es una bióloga zapoteca cuya investigación etnomicológica ha documentado especies utilizadas como alimento y medicina. Según el sitio oficial de la película, su trabajo registró 42 especies comestibles y dos consideradas medicinales y sagradas. El documental acompaña esa relación con los hongos sin presentar el conocimiento tradicional y la formación científica como mundos necesariamente enfrentados.
Ese punto resulta especialmente significativo en un momento en que buena parte del debate contemporáneo sobre los psicodélicos se desarrolla alrededor de ensayos clínicos, salud mental y posibles aplicaciones terapéuticas. Portillo ha explicado que una de las motivaciones de la película fue mirar más allá de una visión que valora a los hongos principalmente por aquello que pueden hacer por los seres humanos.
La dimensión psicodélica aparece de manera explícita en la historia de Julieta. La película registra su consumo de un hongo considerado sagrado y reconstruye visualmente parte de la experiencia a partir de lo que ella contó posteriormente a la directora.
Estrenada en marzo de 2026 y presentada desde entonces en festivales internacionales, Hijas del bosque llegará el 25 de octubre a Cineteca Madrid como parte del Another Way Film Festival, en lo que será su estreno en España. La película viene además de recibir en octubre el premio del público de la sección Spectrum del Vancouver International Film Festival.
En tiempos en que el llamado renacimiento psicodélico suele mirar hacia el laboratorio, Hijas del bosque dirige la cámara hacia otro lugar. Allí, los hongos siguen siendo objeto de estudio, pero también son parte de una relación con el bosque que comenzó mucho antes de que la ciencia volviera a interesarse por ellos.