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La lucha de los dispensarios en California y las nuevas legislaciones

Obs

Desde el siglo pasado, California ha tolerado, regularizado y legalizado los dispensarios que venden marihuana medicinal a los enfermos. Literalmente, cientos de ellos abrieron desde 1996, cuando se legalizó la marihuana medicinal, hasta la fecha.

Lo que en condiciones normales del mercado debería haber sido un boom comercial sin precedentes, en el que miles de personas podrían haber participado de la bonanza, ha sido una lucha legal constante por permanecer abiertos y muchos no han sobrevivido. Ahora el estado de California introducirá nuevas regulaciones que dificultarán la supervivencia de muchos otros. No es un negocio para cualquiera, incluso existe una Universidad (Oaksterdam) dedicada a enseñarle a la gente cómo salirse con la suya en este pantano nebuloso de leyes californianas.

De puertas hacia afuera pareciera que California es un paraíso marihuanero. Pero no se dejen engañar, el progreso va con más retraso de lo que se cree, sobre todo en Estados Unidos, uno de los países con más conservadores y retrógrados del orbe. Fue el cómico Bill Maher quien dijo que el progreso no siempre es una bola de nieve, citando las clínicas para abortar como ejemplo: desde 1991, el 81% han cerrado en Estados Unidos. Lo mismo está sucediendo con los dispensarios. El derecho por consumir marihuana continúa siendo una lucha constante.

En la zona de Los Ángeles había más de 700 dispensarios en el 2013; desde entonces hasta la fecha, por lo menos 500 han cerrado. La mayoría de ellos debido a la presión judicial y policial, que ha conducido continuamente a redadas amparadas por la DEA. Hay que recordar que, a nivel federal, la marihuana continúa siendo ilegal, y aunque el presidente, Barak Obama, ha dicho que el gobierno no tendrá influencia en las leyes estatales, ha seguido enviando sistemáticamente a sus agentes encubiertos para cerrar a la menor oportunidad los dispensarios, afectando a innumerables pacientes en el proceso.

Entre los pretextos está el hecho de que algunos dispensarios como el Sunny Valley estaban cultivando más marihuana de la permitida en habitaciones secretas; otros por vender a menores de edad o gente sin prescripción o tarjeta médica. Algunos han podido abrir al día siguiente, como el Tahoe Wellness Cooperative, en Lake Tahoe, que atiende a 200 pacientes diarios, pero otros no han sido tan afortunados.

El condado de Santa Ana ha pasado a leyes con mayores restricciones para los dispensarios y se ha creado una lotería que solo da veinte permisos. Sky High Holistic ha demandado al alcalde diciendo que este y su equipo recibieron dinero y cenas de algunos dispensarios para conseguir los permisos. No es el único caso de corrupción. Algunos dispensarios alegan que hay policías que han solicitado dinero para dar tratos preferenciales a algunos establecimientos, y los que no cumplen son castigados y se les confisca material y dinero.

Muchos dispensarios han respondido demandando a las ciudades o al gobierno federal; a veces son los mismos miembros del club quienes inician los procesos legales. Pero al final de cuentas, la marihuana es ilegal y llevan las de perder. Estas zonas grises en las que los dispensarios operan los hace vulnerables no solo a nivel federal, sino también ante las leyes estatales y las municipales. Es decir, las leyes de un condado pueden ser contradictorias con las del estado, por lo que un dispensario con todas las de la ley (para el estado) puede estar en conflicto con las leyes de su ciudad. Otro de los obstáculos que enfrentan día a día es que no pueden contar con servicios bancarios, debido a que nadie se quiere arriesgar a manejar su dinero.

Las leyes de un condado pueden ser contradictorias con las del estado, por lo que un dispensario con todas las de la ley (para el estado) puede estar en conflicto con las leyes de su ciudad

En California están previstas nuevas regulaciones para el 2018. Se creará el Bureau of Marijuana Regulation bajo el Departamento de Asuntos para los Clientes o Consumer Affairs, en inglés, quienes inicialmente contarán con 10 millones de presupuesto para seguir operando después con las tarifas que cobren a los dispensarios.

El encargado de expedir las licencias para cultivar será el Departamento de Comida y Agricultura, que también será responsable de poner límites en el área de cultivo comercial. El Departamento de Regulación de Pesticidas también estará involucrado chequeando los pesticidas en las plantaciones.

Consumer Affairs expedirá las licencias para los dispensarios, distribuidores y transportistas. El Departamento de Salud Pública se encargará de escrutar los laboratorios para probar los productos cannábicos, y regulará el etiquetado y empacado.

Los dispensarios tienen que pagar impuesto sobre la venta, aunque muchos no pagan lo suficiente, ya que no declaran todas las ventas que hacen, así que se monitoreará más en este sentido. Las nuevas leyes autorizarán a los condados a crear nuevos impuestos sobre la venta y el cultivo de marihuana. En California, los condados tienen el poder de negar el establecimiento de dispensarios en su jurisdicción, y por lo menos 250 condados en el estado han hecho uso de esta prohibición apoyados ni más ni menos que por la Asociación de Jefes de Policía del Estado de California. Tal vez con los nuevos impuestos algunos condados cambien de parecer.

El impacto de estas nuevas regulaciones aún es incierto para los cultivadores. El paquete legislativo, en teoría, busca proteger a los pequeños productores, al restringir a 10.000 pies cuadrados (3 kilómetros) o menos la zona de cultivo. Los grandes cultivadores tendrán que repensar su estrategia. Según los expertos, California produce más de lo que necesita para suplir su demanda, aunque en realidad nadie sabe a ciencia cierta cuántos productores hay en el estado. Vaya, no se sabe exactamente cuántos pacientes hay o ni siquiera el número de dispensarios, ya que muchos abren y cierran casi a diario. En California hay más de medio millón de pacientes, la mitad o casi la mitad de todos los que están registrados en el territorio usamericano. La demanda es grande y seguirá creciendo, y, seamos sinceros, muchos no son pacientes legítimos.

Ahora, estas leyes no entrarán en vigor hasta el año 2018, y para entonces todos confiamos que la marihuana recreacional será legal en el estado. Se tendrán que hacer nuevas leyes que se complementen con estas. En territorio federal, habrá que esperar hasta el año que viene para ver qué nuevo gobierno entrará al poder. Hay que recordar que la marihuana ilegal aún genera mucho dinero para las farmacéuticas, las prisiones y el sistema judicial en general. La guerra continúa. California resiste.

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