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1 de Octubre de 2022

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Abstinencias

Rosa lleva toda la vida siendo ama de casa. Ahora que tiene sesenta y ocho años, acompaña a sus nietos al colegio, hace la comida con una copa de vino y sale por las tardes a tomar un vermut con sus amigas. Un día, se resbala y se rompe la pierna. La ingresan en el hospital, en principio no es nada grave. Pero cuando ya lleva dos noches, Rosa empieza a tener dolor de cabeza y febrícula. Tiene síndrome de abstinencia de alcohol. No lo entiende: “¿Cómo puede ser si nunca me emborracho?”. Pero cuando le preguntan cuánto bebe cada día, Rosa se da cuenta de que toma diariamente cuatro copas de vino y una copa de anís desde hace más de treinta años.

Definiciones

Nadie consideraba que Rosa fuera alcohólica, pero su cuerpo reaccionó cuando dejó de tomar alcohol. Esto se debe a que asociamos el término alcohólico a lo que sería un consumo problemático, vinculado más a borracheras sin control, problemas de relaciones personales e incapacidad para dejar de beber.

Un consumo problemático de cualquier droga tiene una definición muy contextual. Por ejemplo, se les llama “alcohólicos funcionales” a aquella gente que es capaz de mantener una vida productiva dentro de los circuitos laborales a pesar de su consumo excesivo. A los hombres se les permiten algunos comportamientos ebrios que son castigados en el caso de las mujeres. Tampoco todas las drogas juegan en la misma liga: que alguien insista en que necesita parar una reunión para hacer un piti o un trago no hace saltar tantas alarmas que si alguien necesita fumarse un porro. Trabajo, género y estigma: lo que es problemático siempre será definido contextualmente.

Aun así, en general se acostumbra a considerar “problemático” cualquier consumo que presente adicción. Podríamos definir adicción como la búsqueda patológica de la recompensa o alivio a través del uso de una sustancia u acciones, con una dificultad para controlar la conducta, disminuyendo así la calidad de vida de la persona afectada.

Si consideramos la adicción como un cuadro general que implica diferentes aspectos de la vida de la persona, podemos diferenciarla de la dependencia definiendo esta desde un punto de vista más físico. Llamaremos dependencia física a la situación en la que una persona depende del consumo de la sustancia para prevenir los síntomas de abstinencia. Con el tiempo, necesitará más cantidad para obtener el mismo efecto. A esto se le llama tolerancia.

Los síntomas de abstinencia pueden ser muy variados: algunos muy físicos y otros psicológicos. Muchas veces, síntomas psicológicos como la ansiedad y el nerviosismo pueden derivar en malestares físicos. La abstinencia también es contextual: la irritabilidad puede derivar en agresividad y el nerviosismo en ansiedad en función del ambiente en el que la persona se encuentre.

Alcohol

Tal y como refleja el ejemplo inicial, no hace falta ser percibido socialmente como un borracho, alcohólico o consumidor problemático para tener síntomas de abstinencia cuando cesa el consumo. El alcohol es una droga muy normalizada socialmente: forma parte de nuestras rutinas y rituales. Por eso mismo hay que tener cuidado, porque nos puede parecer que bebemos una cantidad normal (o incluso poco, dependiendo de con quién nos comparemos) y no darnos cuenta de que, en realidad, estamos bebiendo demasiado y que esto nos puede ocasionar problemas de salud.

Pero ¿qué significa beber demasiado? Las llamadas UBE (o unidades de bebida estándar) ayudan a calcularlo: 1 UBE equivale a una copa de vino, una cerveza o un chupito. Una copa de coñac, licor o combinado serían 2 UBE. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se considera que hay un consumo de riesgo si se superan:

- las 4 UBE diarias, o 28 UBE semanales, en el caso de los hombres cisgénero;

- las 2 UBE diarias, o 17 UBE semanales, en el caso de las mujeres cisgénero.

Un bebedor que tenga un consumo continuado superando estas medidas (a veces, dependiendo de la persona, no tiene ni por qué superarlas) puede experimentar síntomas de abstinencia físicos y psicológicos si de repente reduce o deja de beber (esto a menudo conduce a “beber con alivio” para evitar los síntomas de abstinencia). Por lo general, puede ser al cabo de ocho horas de tomar el último trago, pero su punto máximo se alcanza a las veinticuatro o setenta y dos horas.

Síntomas comunes: sobresaltos o temblores, depresión, nerviosismo, irritabilidad, altibajos en el estado de ánimo, pesadillas, dificultad para pensar y concentrarse, fatiga.

Otros síntomas: dolor de cabeza, dificultad para dormir (insomnio), sudores, piel fría y húmeda, pérdida de apetito, náuseas o vómitos, palidez.

Cuando la abstinencia alcohólica toma una forma grave es llamada delirium tremens. Esta involucra cambios repentinos e intensos del sistema nervioso o mentales: agitación, fiebre, alucinaciones visuales, confusión intensa, convulsiones. Las convulsiones acostumbran a aparecer en las primeras doce o cuarenta y ocho horas después del último trago. Son el síntoma más peligroso de todos, porque pueden dar lugar a múltiples complicaciones, entre ellas, a lesiones por caídas o a latidos irregulares que pueden llegar a ser mortales. La abstinencia del alcohol es de las pocas que pueden ser mortales por esta razón, junto con otras drogas parecidas como las benzodiazepinas.

Fotos: Laura Aranda

Opioides

Opiáceo es un término usado clásicamente en farmacología para referirse a una sustancia derivada del opio. Opioide, un término más moderno, se usa para designar todas las sustancias, tanto naturales como sintéticas, que se unen a los receptores de opioides en el cerebro. Algunos de los más conocidos son la codeína, la heroína, la metadona, la morfina, la hidrocodona (Vicodin), la hidromorfona (Dilaudid), la meperidina (Demerol) o la oxicodona (Percocet u Oxycontin). Medicamente, los opiáceos u opioides son frecuentemente usados para tratar el dolor, pero, en Estados Unidos, alrededor de ochocientas ocho mil personas informaron haber consumido heroína durante el 2018.

El tiempo que tarda el cuerpo en desarrollar dependencia es muy variable en función de la persona, pero si se suspende o reduce el uso de estos medicamentos después de un uso intensivo de algunas semanas o más, el cuerpo necesitará tiempo para recuperarse, por lo que casi seguro aparecerán síntomas fruto de la abstinencia.

Estos síntomas pueden llegar a ser muy molestos, pero, a diferencia del alcohol, no ponen en peligro la vida. Los primeros síntomas de abstinencia incluyen: agitación psicomotora, ansiedad, dolores musculares, ojos llorosos, insomnio, congestión nasal, sudores, fatiga. Los síntomas tardíos de la abstinencia incluyen: calambre abdominal, diarrea, pupilas dilatadas, piel de gallina, náuseas, vómitos. La intensidad varía según las cantidades tomadas y el tiempo que hace que se consume. En cualquier caso, y sin ser mortal, a menudo la gente que la padece dice que es extremadamente desagradable y difícil de soportar.

Cannabis

El principal constitutivo de la marihuana es el tetrahidrocannabinol (THC), la sustancia con los efectos psicoactivos que normalmente se asocian con el consumo de cannabis: una ligera sedación, colocón corporal, vasodilatación, risas, despreocupación, cambios en la forma de pensar, ligeras alucinaciones, euforia, ansiedad, paranoia... Cuanto más THC contiene la marihuana, mayor es su efecto en el cerebro; cuanta más regularidad de consumo, más se acostumbran el cerebro y el cuerpo a un suministro regular de THC. Además, la concentración de THC ha aumentado en los últimos veinte años, por lo que los efectos actuales de la marihuana, incluida la abstinencia, pueden ser más extremos en comparación con sus efectos en décadas anteriores.

Los síntomas de abstinencia de la marihuana, al igual que los de la nicotina, no son considerados tan graves como los del alcohol o los opioides, pues no producen síntomas físicos dramáticos. Pero, ¡cuidado!, eso no quiere decir que no sean duros. Los síntomas de abstinencia conductual y emocional (como los que pueden provocar otros tipos de abstinencia, como es el caso del juego o el deporte) asociados a la marihuana pueden llegar a ponerlo muy difícil. Se cree que las mujeres sufren más síntomas físicos, como las náuseas o el dolor de estómago, pero hace falta más investigación para corroborarlo.

Los síntomas de abstinencia de marihuana alcanzan su punto máximo durante la primera semana después de dejar de fumar y pueden durar hasta dos semanas. Entre ellos figuran: irritabilidad, dificultad para dormir, sueños extraños, nerviosismo/ansiedad, disminución del apetito o pérdida de peso, inquietud, antojos de marihuana, náuseas, estado de ánimo deprimido; en algún caso se pueden producir síntomas físicos como dolor abdominal, temblores, sudoración, fiebre, escalofríos o dolor de cabeza.

Conclusión

En el caso de las drogas, hobbies o cualquier otra actividad que nos dé placer, se puede desarrollar un consumo que genera dependencia. Algunas son mucho más duras que otras, pero la base es la misma: cuando nos acostumbramos a que algo sea omnipresente en nuestra rutina, o cuando ocupa cada momento libre o acudimos a él muy a menudo para hacer frente a sensaciones negativas, nos sentiremos desamparados en su ausencia. Esta carencia se manifiesta de maneras físicas variadas en función de las propiedades de lo que falta, pero mentalmente es un proceso similar en casi todos los casos. Nada es bueno o malo en sí mismo o por su naturaleza, las particularidades de cada actividad y persona son un mundo. Pero el sentido común no se equivoca cuando dice: en exceso, nada es bueno.   

Referencias:

https://www.nhs.uk/conditions/alcohol-misuse
https://medlineplus.gov/ency/article/000949.htm
https://jamanetwork.com/journals/jamapsychiatry/fullarticle/481830
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5414724
https://www.medicalnewstoday.com/articles/324301#withdrawal-symptoms
http://drogues.gencat.cat/ca/ciutadania/sobre_les_drogues/calculadora-veus-el-que-beus

 

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